La Villa de Paso y el fracaso de la “revolución”




Por Jorgelina Jofré, Bruno Perrone y Guido Alonso 
 
El traslado definitivo de la Villa de Paso no tiene fecha de vencimiento. A más de una década de iniciado el proyecto que preveía la construcción de una serie de módulos habitacionales para darles un techo a las personas de bajos recursos que vivían en el asentamiento que está instalado en pleno barrio San Carlos, aún quedan casi 80 familias a la espera de una relocalización.

El largo proceso de mudanza de los grupos familiares aún sigue dilatándose y, ante la falta de certezas, hoy ya parece disolverse en los anacrónicos anuncios que repitieron en los últimos años las autoridades municipales, pero que sólo quedaron plasmados en palabras y discursos. 

Es un proyecto que está un poco estancado. Hicimos las gestiones pero todavía no llegamos a ninguna posibilidad de salida. La verdad que no está tan avanzado como nosotros esperábamos para esta instancia”, reconoció el Secretario de Obras y Planeamiento Urbano de la comuna, Guillermo De Paz.

A poco más de un mes de estar al frente del Ejecutivo municipal, en enero de 2016, el Intendente Carlos Arroyo tuvo una reunión con referentes de la Subsecretaria de Hábitat y Desarrollo Humano de la Nación para avanzar con la planificación de los programas de vivienda previstos para Mar del Plata, entre los cuales aparecía como uno de los ejes principales la finalización del traslado de la Villa de Paso. “Queremos terminar con este tema”, garantizaba el jefe comunal.

“No necesitamos lujos pero sí una cosa decente, que iguale a la gente. Fundamentalmente, lo que buscamos es mejorar el hábitat. No sólo es un problema arquitectónico sino también un problema social, cultural y de trabajo. Pensamos llevar la música clásica y el trabajo al centro mismo de los asentamientos. Estamos comenzando lentamente con la revolución”, anticipaba.

En sintonía, tras ese encuentro, De Paz ya anunciaba que la administración municipal estaba “en condiciones de cerrar el traspaso de la Villa para mitad de año”. Sin embargo, el optimismo de los funcionarios no alcanzó y esa “revolución” prometida por el Gobierno de Carlos Arroyo nunca llegó para las 74 familias que aún viven en el asentamiento informal.

El traslado de la Villa de Paso vio sus primeros frutos a fines de 2006, a partir del comienzo de una primera etapa que incluyó la relocalización de más de medio centenar de grupos familiares hacia el barrio Don Emilio, en el marco del Plan Dignidad que impulsó la gestión de quien era por entonces el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Felipe Solá.

Con el objetivo de reubicar a las casi 500 familias que se hallaban en el asentamiento, el programa provincial preveía la construcción de 547 viviendas en otros barrios de la periferia, como El Martillo, Belisario Roldán y Las Heras, a través de la Asociación Civil “Trabajar”, a cargo de César Trujillo, referente local de la Unión de Obreros de la Construcción de la República Argentina (Uocra), que también fue blanco de algunas denuncias por vecinos de la villa y de las familias relocalizadas por presuntas malversaciones de fondos y registrar diversas falencias en las casas construidas.

Pero a los actuales interrogantes que giran en torno a la finalización del histórico plan habitacional, tampoco escapan a las preocupaciones de los vecinos de San Carlos, que reconocen la erradicación de la villa como una “cuestión urgente y el principal problema a resolver” para el barrio. 

“Realmente, hace muchos años que venimos bregando por esto pero la verdad es que casi que te terminan ganando por el cansancio, por el ninguneo”, expresó el presidente de la Sociedad de Fomento, Luis Rey.

USURPACIONES, LA OTRA RAZÓN DE LAS DEMORAS

Pero a los pocos avances en las gestiones políticas, se suma la falta de resoluciones en la Justicia. En octubre de 2015 un grupo de personas usurpó los módulos habitaciones, algunos en plena etapa de construcción, de Belisario Roldán y El Martillo. Pese a las denuncias radicadas y el paso de los meses y los años, la causa no avanzó y el escenario es exactamente el mismo.

En esos barrios, según indicó el dirigente de la Uocra, hay en total 40 viviendas tomadas  de manera ilegítima. En El Martillo ascienden a 24 las casas usurpadas, mientras que en Belisario Roldan son 16 las que se encuentran en esas circunstancias. “Se hizo la denuncia en la fiscalía pero no se hizo ni se avanzó nada. Es una cosa de locos”, expresó Trujillo.

Por su parte, el Secretario de Obras y Planeamiento Urbano también adjudicó la toma de los módulos habitacionales como uno de los factores determinantes que hoy dilatan el traspaso. “La Justicia todavía no tuvo ningún desenlace”, explicó.

Al puntualizar sobre la mudanza de la otra mitad de las familias que quedan pendientes,  el funcionario también dejó en claro que “para esas 35 viviendas no hubo nunca una compra efectivas de tierra”, por lo que dijo que continúan las gestiones con el Instituto de Viviendas bonaerense para conseguir nuevas tierras donde concretar los traslados.

Con el Instituto estamos revisando esta cuestión y viendo si conseguimos las tierras. Pero hay que tener en cuenta que los traslados estaban con un convenio con la gente que tenía una relación de afinidad. No es que uno puede trasladar estas viviendas a cualquier otro barrio. El convenio era con Belisario Roldán y El Martillo”, explicó.

“ESTA GESTIÓN NO SE PREOCUPÓ, ESA ES LA VERDAD”

Ante la falta de avances en la concreción del Plan Dignidad, el responsable de la Asociación Civil “Trabajar” cargó responsabilidades contra el Municipio ya que consideró que las autoridades “no se han preocupado en poder terminar esta obra”. “Es lamentable, sólo faltaban 50 viviendas”, sostuvo.
“No sé si es culpa o falta de gestión, falta de preocupación o falta de sentido común. Dejaron a la buena de Dios un sacrificio de diez años”, se lamentó Trujillo, quien sintetizó: “No se preocuparon y punto. Esa es la verdad”.

Al puntualizar sobre las causas por usurpaciones que tramitan en la Justicia, el Secretario de la Uocra local insistió en que no recibió el “eco” que esperaba desde la comuna ya que los funcionarios no “actuaron en tiempo y forma ni como hubiese correspondido”.

Sin embargo, De Paz apuntó contra la anterior gestión de Gustavo Pulti ya que señaló que en sus 8 años de Gobierno sólo concretó la construcción de poco más de medio centenar de viviendas, pese a que también prometió en distintas oportunidades la culminación del proyecto habitacional.
En esta línea, el funcionario recordó que en la gestión del ex Intendente Carlos Katz, cuando él también estaba al frente de la misma secretaría, se logaron realizar 365 traslados de grupos familiares.

 “Pero del resto, en la gestión anterior se hizo apenas el traslado de un escaso porcentaje, y quedaron estas 74 viviendas. Este tema de las usurpaciones viene de arrastre, es antes de nuestro Gobierno”, cuestionó.

“HAY PERSONAS QUE ESTÁN INGRESANDO A LA VILLA, ES UN PROBLEMA DE NUNCA ACABAR”

Pese a la falta de respuestas por parte del Gobierno provincial y municipal, los vecinos de San Carlos no bajaron los brazos y mantuvieron sus reclamos en los últimos años, con la esperanza puesta en que en algún momento se finalice el histórico plan habitacional. “Esta cuestión lleva muchísimos años y no queremos, como dicen, que quede estancado”, aseguraron.

Es que desde la Sociedad de Fomento del barrio también han observado con profunda preocupación nuevos movimientos dentro de la Villa de Paso, que sólo parecen agudizar más la problemática que trae aparejada el asentamiento precario.

“Ahora hay personas que están ingresando a la Villa. Si no se toma alguna decisión, esto parece entonces que va a ser un problema de nunca acabar“, reconoció Rey.

En las últimas semanas, vecinos se reunieron en la entidad para elevar otro reclamo al Municipio para que se coloque una cámara de seguridad en la zona del asentamiento, ante los reiterados hechos delictivos que se denuncian.

“Estamos pidiendo que se ponga alguna cámara de seguridad a través del Centro de Operaciones y Monitoreo porque varios vecinos dijeron de que fueron víctimas de robos en este último tiempo”, insistió el fomentista.

A casi un mes del petitorio, las respuestas de las autoridades municipales tampoco llegaron. Pero a los vecinos de San Carlos ya no les sorprende. Así como esperan, desde hace más de 10 años, por el traslado de la Villa de Paso, esperan por la cámara de seguridad. Esperar, ya es una triste costumbre para el barrio.

Cuando el fútbol deja de ser divertido



 Por Andrés Macías

"Llegás a atajar y te cago a trompadas", se escucha decir a un hombre de 35 años que no quiere ver a su hijo de ocho  jugar de arquero, en un partido de escuelitas. No se compite por nada. Y tras la intervención de un técnico del niño, al presenciar la situación y hacerle saber al mayor que esa actitud no es la adecuada, lejos de la disculpa y el arrepentimiento, la respuesta recibida es contundente: "Es mi hijo y hago lo que quiero. Si tenés algún problema, sabes donde vivo, pasas por mi casa y lo arreglamos". 
 
No es la única forma en la que los padres presionan a sus chicos, algunos optan por hacerlo de forma disimulada o quizás desde sus casas, pero cualquiera sea la manera, esto perjudica a los niños, que sólo deberían divertirse. Este problema de agresividad no sólo es dentro de una cancha, donde los sentimientos o las pasiones pueden nublar la mente, si no que muchas veces es algo trasladado desde el hogar, donde el chico no tiene protección alguna.

"Quizás en los barrios o clubes más humildes, la forma en lo que se dice es más fuerte o chocante, pero ese tipo de violencia se puede ver en todos lados y lo más preocupante es que va en aumento, convirtiéndose en algo normal", asegura Pedro Perotti, coordinador de divisiones inferiores e infantiles durante más de 10 años en varios clubes, quién además afirma que muchas veces no es fácil solucionar este problema, ya que, en la mayoría de los casos los padres reaccionan de mala manera cuando un entrenador les llama la atención. 

La falta de capacitaciones sobre esta problemática o de profesionales que lo traten, dificulta la labor de los técnicos, que según Perotti, "muchas veces, sin el apoyo de una asistente social o alguien relacionado con el tema, es complicada la forma de encarar el tema con el niño, ya que, por miedo a que se entere quién lo agrede y tener una nueva represalia, prefiere seguir aguantando el maltrato y no intentar buscar una solución".

"Yo te lo cuento a vos profe, pero no le vayas a decir nada a mi papá porque si se entera que te digo esto, me mata", así arranca el relato del "Negro", un chico de 13 años, que ama el fútbol pero no puede ser feliz por las constantes presiones e insultos que recibe de su padre. "A mí me encanta entrenar, porque no está gritándome si hago algo mal", continúa, y cuenta que si fuera por él, los sábados, día en que juegan las divisiones inferiores, haría cualquier actividad, menos jugar y así evitar los retos del mayor.

Generalmente, tanta carga de presión sobre un niño provoca malestar constante del mismo y en algún momento, la descarga de tensiones va dirigida hacia sus pares o el entrenador. "Siempre trato de controlarme y escuchar cuando mis compañeros me corrigen algo, porque más de una vez he reaccionado mal contra ellos y no tienen la culpa de lo que a mí me pasa. Cuando entramos al vestuario siempre me disculpo y gracias a Dios, ellos saben entenderme", asegura el Negro. 

"Juego al fútbol porque me gusta, desde chiquito, pero cada vez que entró a la cancha y agarro la pelota, lo único que pienso es que si la pierdo se va a escuchar el grito o insulto de mi viejo y por lo general, estoy tan pendiente de eso que me olvido todo lo que el técnico o mis compañeros me pidieron que haga". Que reconozcan los logros obtenidos es algo que toda persona quiere, y más aún si sos chico, pero esto es algo que el joven jugador no puede disfrutar, y angustiado cuenta que, "por más que haga todo bien, siempre encuentra algo para criticarme, nunca me felicitó por nada, ni siquiera cuando salimos campeones porque según él, erré muchos pases ese día". 

El profesor de educación física, Marcelo Dasseville, cuenta que "muchas veces toca lidiar con chicos que no quieren jugar o ante una mala jugada o algo mal que hacen, por más mínimo que haya sido el error, se largan a llorar. Se hace difícil incentivar y enseñarle a un nene que en vez de estar atento a lo que se le pide o debe hacer, solamente piensa en lo que le dijo su padre o madre antes de entrar a la cancha". 

Como director de "Vacaciones felices", denominación del programa de escuelas de verano, asegura que "la diferencia en los niños se puede observar comparando su actitud en este ambiente, sin tener ninguna presión, donde se relacionan con otros chicos y solamente buscan divertirse. En cambio, cuando sufren de violencia por parte de sus padres con respecto al deporte, ya deja de ser una diversión para ellos y la tensión que deben soportar les provoca diferentes comportamientos, por lo general, negativos con respecto a sus compañeros".

Marcelo Roffe, psicólogo deportivo y uno de los escritores del libro "Mi hijo el campeón", realizó un estudio que demuestra que los niños son constántementes exigidos a ganar por sus padres y esta presión a la que son sometidos les niega la posibilidad de aprender. Cuando se somete a un nene a competir, éste no desarrollará ninguna habilidad nueva, ya que, intentará rendir al máximo utilizando sólo aquellas virtudes que ya posee.

En alusión al comportamiento de los mayores, para Emanuel Cabellero, profesor de 23 años del Club Atlético El Nacional de Tres Arroyos, es un conflicto de "pasión" que despierta el fútbol y que ocurre a cualquier nivel, pero cuando el afectado es un nene, no se puede dejar pasar por alto. En comparación a esto, afirma: "Si pones de ejemplo a las escuelas, a pesar de que los chicos muchas veces actúan de forma incorrecta por órdenes desde su casa o malas formas de educación, el padre no es agresivo, o por lo menos nunca vi a un padre insultar a un nene para que se saque un 10 o haga bien su papel en un acto escolar."

Intervenir ante una situación de agresión contra un jugador a su cargo es prácticamente una obligación, pero también el docente reconoce que "al ser joven se hace más difícil enfrentar a un padre que está seguro que tratar mal a su hijo esta bien, a pesar de estar dentro de una institución, donde supuestamente quienes estan a cargo del menor son los profesores". "Ellos creen que por no tener 10 o 20 años de experiencia, no tenés derecho a llamarles la atención si ves que algo se está haciendo mal con un jugador tuyo", asegura Caballero. 

A partir de los 5 años, los niños entran en la etapa de sociabilización, en la que comienzan a identificar al otro, a integrarlo en sus planes para conseguir o hacer algo, por ende, cuando un nene debe lograr una meta que le fue impuesta, si un compañero de equipo no le "sirve" para su objetivo, no intentará ayudarlo, si no al contrario, se enojará con él y descargará su bronca, que seguramente debería ser dirigida a otro lado. 

El "logro" para los pequeños no debe estar exclusivamente relacionado al triunfo, ya que, se debe premiar el esfuerzo y el aprendizaje desde la derrota, pero por sobre todas las cosas, la diversión como parte fundamental del fútbol infantil. Mientras haya padres que no logren entender esto y sigan depositando su agresión hacia sus hijos, el deporte más importante del país se verá empañado y en el eslabón más débil, aquel que no puede defenderse por sí solo, niños que solamente tienen la ilusión de correr detrás de una pelota porque les gusta y los hace feliz. Por eso, siempre se pedirá no más violencia, en ningún ámbito ni circunstancia, pero el pedido se hará más fuerte, cuando los perjudicados sean los más pequeños.


Perros: Dueños peligrosos




En los últimos años se han registrado numerosos casos a nivel nacional de ataques de perros calificados como peligrosos. Detrás del debate que se establece sobre si estos tipos de razas poseen alguna variación genética que los hacen más agresivos se esconde una mala crianza por parte de dueños descuidados y falta de control estatal.



Por Silvana Salvini, Leonardo Hermosilla, Pedro Labrador y Ulises Catriel Cuenca

Mar del Plata no queda exenta de esto. En mayo del año pasado un pitbull desfiguró a unbebé de 18 meses que tuvo que ser intervenido quirúrgicamente en el HospitalMaterno Infantil. Este año, un hombre de 79 añosfue atacado por dos pitbull  de un vecino que traspasaron el cerco perimetral y tuvo que ser internado en el Hospital General Interzonal de Agudos.

¿Cuáles son los perros potencialmente peligrosos?

 La ley provincial 14.107 incluye a aquellos “que por su naturaleza agresiva, tamaño o potencia de mandíbula, tengan capacidad de causar la muerte o lesiones graves a las personas y otros animales”. Entre los más conocidos se encuentran los Mastín Napolitano, los Rottweiler, los Doberman y los mencionados Pit Bull Terrier

En nuestra ciudad, el Centro Municipal Zoonosis es el encargado de revisar la tenencia responsable de perros potencialmente peligrosos en base a lo indicado en la ordenanza Nº 15540. Cuenta con un registro de cada uno de los ejemplares, a los que se les debe implantar un microchip, y de sus respectivos dueños, que reciben una credencial. Es la que recibe denuncias cuando se producen incidentes y dicta cursos cortos sobre cómo criar a estas razas.

Dicha ordenanza, sancionada en 2003, establece en sus once artículos qué razas son las potencialmente peligrosas, quienes pueden adquirir estos canes, la obligación de inscribirlos en el municipio, cómo deben modificar las instalaciones perimetrales, la obligación de circular por la vía pública con collar y bozal y las diferentes sanciones a los dueños.

En la aplicación de estas normas se presentan numerosos inconvenientes. Zoonosis no cuenta con la logística como para recorrer toda la ciudad en búsqueda de infractores o para controlar aquellos dueños registrados. Los problemas en el control hacen que muy poca gente cumpla con los requisitos establecidos. Al día de hoy, se encuentran registrados alrededor de 500 ejemplares, cuando se cree que son muchos más.



 Rol del Estado

 El desinterés municipal en este punto es tal que el año pasado el titular de Zoonosis, Daniel Gagliardo, solicitó la ayuda de la Policía Local para que controlen a aquellos dueños que circulan por la vía pública con el objetivo de verificar si contaban con las correspondientes credenciales. “Al no haber ningún tipo de control es muy poca la cantidad de gente que cumple con las disposiciones para tener un perro de este tipo”, afirmó Gagliardo en aquel momento.
 
Las numerosas falencias de este ente contralor generan críticas en los propietarios de estos animales. Yesica Cingolani, tenedora de razas potencialmente peligrosas, aseguró: “Cuando querés colocarle el chip, son muy pocas las veterinarias que tienen los dispositivos necesarios para hacerlo y las que lo tienen te cobran arriba de $600 para ponerlo”

Diego Pérez, peluquero canino, también mostró su malestar al expresar su indignación por los requisitos de la legislación: “Te hacen hacer un curso de tres horas en Zoonosis para tener la licencia, nadie se vuelve experto haciendo un curso tan corto”.

 Los responsables
 La causa principal de los ataques caninos: el mal cuidado de los dueños. Según numerosas investigaciones científicas, ningún perro posee una genética peligrosa para la vida del ser humano, por lo que el factor determinante para que uno de estos animales se vuelva agresivo es la mala crianza o el desinterés en el cuidado diario.

“Para mí no existen las razas peligrosas, existen dueños irresponsables”, sentenció el entrenador canino Rodolfo Portilla. En la misma línea, el psicólogo canino Óscar Pérez aseguró que un pitbull “es como cualquier otro perro” y que no es lo mismo el hecho de tener a un perro todo el día encadenado, con el estrés que genera, al de brindarle cariño constantemente. Según él, la culpa siempre es del dueño.

En abril del año pasado, Horacio Fernando González, un hombre de 50 años, fue condenado a ocho años de prisión porel Tribunal Oral en lo Criminal 4 de La Plata  luego de que uno de sus pitbull asesinara a Santiago Veer, un niño de dos años que jugaba en la vereda en Alejandro Korn. El delito fue calificado como homicidio simple con dolo eventual. El fallo sentó jurisprudencia.

 “Yo tengo dos rottweiler y los dos son realmente muy pacíficos. Viven con tres gatos, un caniche y dos cobayos. Todos sueltos en mi casa. Siempre salen con correa, pero es lo único que necesito. La clave está en darle una buena crianza, marcarle límites para que el perro sepa lo que está bien y lo que está mal, aunque a veces es complicado. Se tienen que tomar los mismos recaudos con un perro chico que con uno grande, hay caniches que se los tienen que sedar porque muerden cuando se los revisan médicamente”, remarcó el peluquero canino Diego Pérez.

Por su parte, el veterinario Eduardo Pérez (matrícula Nº 6.106) también destacó los beneficios de una buena crianza. “Yo tengo tres pitbull. Es una raza peligrosa pero los míos son muy buenos. Están todo el día sociabilizando. El tema de estas razas es cómo se mantienen. Si los tenés todo el día atados y los alimentás una vez cada tres días el perro se hace más agresivo por el estrés y el enojo que acumula”.

 De esta manera, queda en evidencia que los ataques caninos son el resultado de una suma entre la desidia y la falta de control estatal y la negligencia de muchos dueños, quienes no cumplen con los requisitos pertinentes  por los errores de logística en los entes que deben regular la tenencia de estas razas.

Sin un Estado que provea a los organismos calificados de herramientas que les permitan tener un alcance total sobre la región para controlar dueños y castigar infractores, será imposible revertir los ataques caninos. Además, debe generar cursos eficientes dirigidos a los futuros dueños con el objetivo de criar eficientemente a los perros, ya que hoy existen gimnasios y otras alternativas en donde estos animales potencialmente peligrosos pueden gastar energía.

Evidentemente, el municipio muestra desinterés en cambiar el panorama, ya que Zoonosis se ve cada vez más imposibilitado de hacer cumplir las normas, aunque es cierto que hay otras prioridades que atender primero como la salud, la educación y la seguridad. Pero con una presión estatal fuerte, no habrá dueños que no cumplan requisitos y se podrán mantener registros fehacientes de perros y propietarios. También se debe tener en cuenta la evaluación del contexto en dónde crece el animal.

Claro que una mayor presión por parte del Estado y no garantiza una menor cantidad de incidentes a corto plazo, pero con una capacitación eficiente, prolongada y obligatoria se pueden prevenir problemas a futuro, acompañado también de una modificación en la legislación vigente. 

La culpa de lo que hagan los perros siempre será de los dueños, pero los ataques caninos, al fin y al cabo, son el resultado de la mala aplicación de las normas.