Fernando Lario: Desaparecido en democracia






Desaparecer, una persona puede desaparecer. No hace falta remontarse ni a las dictaduras militares, ni a las redes de trata, ni a un evento sobrenatural, se puede desaparecer en la esquina de Dean Funes y San Lorenzo. Una mañana de Julio de 2012 Fernando Lario se fue de su casa, su familia todavía lo busca.

Salió del quincho devenido en su casa que tenía en la parte de atrás del hogar de su madre hacia el complejo universitario para fiscalizar una votación. Todos lo vieron entrar, inclusive las cámaras de seguridad de la facultad, nadie lo vio partir. Sus cosas aparecieron horas después en los acantilados. Los tiempos no concuerdan, ya que se encontraba sin un medio de transporte propio y en colectivo no hubiese llegado a esa zona de la ciudad en tan poco tiempo.

La justicia maneja tres hipótesis, averiguación de paradero, suicidio y homicidio sin embargo la causa esta parada hace meses. Según Laura Lario, hermana de Fernando, la causa se hubiese archivado si tanto ella como su familia no hubiesen movido tierra y cielo por que aparezca se hermano. 

Los medios se encargaron de generar una sentencia antes de tiempo, a Lario se lo acuso de estafador, de tener problemas con las drogas y hasta de ser un mujeriego, generando en el inconsciente colectivo una imagen negativa de su persona. Desde el seno de su familia afirman que él para lo único que vivía era para la facultad y para su hijo. Sara Escobar, madre del desaparecido, necesita que su hijo aparezca. “No me importa si él es un estafador, si es drogadicto, si tiene una segunda vida en otro lado, si se suicidó o lo mataron, necesitamos cerrar la historia”, dice. 

Hace unas semanas un hombre en Santa Fe afirmó que Fernando Lario es su vecino. El fiscal de la causa  Fernando Berlingeri afirma que no se trata más que otro de los supuestos que se vienen manejando hace ya 24 meses.
 
"La justicia actuó muy mal desde el principio de la causa, recién se hizo un rastrillaje adecuado en la zona de los acantilados seis meses después de que Lario desapareciera", reclaman desde su circulo familiar. Mariana Lario, hermana de Fernando, asegurá que “el primer rastrillaje se hizo a los tres días cuando en Mar del Plata caían pierdas, los buzos no pudieron bajar a los acantilados. Utilizaron un perro enfermo porque no tenían otro. Recién a los 6 meses llego la gendarmería nacional a investigar, hicieron un trabajo espectacular, ¿pero qué podes encontrar tanto tiempo después?”.

Sea un suicidio, un homicidio o se haya fugado por algún problema, la familia merece saber que paso con Fernando. La angustia de una madre que no sabe donde esta su hijo y un hijo que no sabe donde esta su padre merecen tener alguna respuesta por parte de la justicia. No alcanza con que desde que el ministerio ofrezcan 200 mil pesos a quienes brinden datos acerca del paradero de Lario. Algo queda claro de este caso: desaparecer, una persona puede desaparecer.

Editoriales Independientes: la ciudad como polo literario

Por Ivanna Venuto y Micaela Sabadin


  Mar del Plata parece estar viviendo un buen momento cultural. En los últimos años, emergieron numerosas producciones locales, que dieron vida a ideas innovadoras y vanguardistas. Un cambio notable se da en el ámbito literario, con la creación de editoriales independientes que editan a escritores que antes no tenían espacio.

  Manuel Passaro es librero, editor y creador de la editorial La Bola junto a su socia y amiga, Alejandra Rumitti. Dueño de una de las editoriales independientes de Mar del Plata, que crece día a día, suma nombres e ideas a su catálogo especializado en filosofía, y presenta libros objeto con un alto contenido de diseño gráfico. La Bola propone la edición y distribución de material literario y fotográfico, tanto de exponentes emergentes como de autores clásicos. Se caracteriza además, por dar a conocer textos originales, desconocidos y de buen contenido literario, poniendo en primer plano la creación por sobre la retribución económica. 



  Otra apuesta local es Letra Sudaca, bajo el mando de Santiago Fernández Subiela y creada en 2011. Se caracteriza como una editorial que publica lo que le gusta, que apuesta por sus autores y trabaja sobre cada texto con especial cuidado. Para él, cada libro es un mundo único e irrepetible

  “Lo que está pasando en Mar del Plata, en cuanto al crecimiento de muchas ramas culturales es una ebullición muy fuerte”, plantea Manuel Passaro, a lo que agrega: “Hay una evolución en general, cada vez son más las personas que eligen quedarse en la ciudad para emprender, estudiar y trabajar. Este contexto es positivo ya que genera una fuente de productores locales que circulan cultura”.

  Santiago Subiela, por otro lado, plantea que “la movida cultural a nivel literario es muy interesante. Hay para todos los gustos y eso es importante. Creo que en los últimos años surgieron muchas propuestas para destacar, como por ejemplo el festival Azabache de novela negra, ferias de publicaciones independientes y lecturas de poesía. Y lo importante es que, aunque sean diferentes, se retroalimentan y hacen que el circuito no caiga y siga creciendo”. 

 Los recursos que utilizan estos dos editores junto a sus colegas a la hora de dar a luz nuevos materiales no son en vano, ya que tanto el diseño gráfico como la fotografía son de suma importancia para entrar a un circuito que atraiga a un nuevo público. 

  Santiago cree que la literatura no creció gracias a las editoriales independientes, sino que éstas vieron y supieron aprovechar a los autores locales que (por ser de acá y por tantas otras cosas más) no estuvieron en el ojo de las grandes editoriales. “Las editoriales independientes no hicimos más que aprovechar esa situación, y creo que ahora, que ya somos tres sellos consolidados, tenemos una mayor responsabilidad y así el panorama cambia un poco, editores y autores deben apoyarse unos a otros”. 

  A pesar de no contar con el apoyo oficial, La Bola de Manuel, sigue apostando a nuevas ideas con la creación de “Soja”, un magazine ya confirmado para el ámbito digital, y a su vez pensado para ser llevado a papel. “Soja va a hacer hincapié en la fotografía y la cultura alternativa. La idea es que sea informal y que la revista esté vinculada con la editorial”.

  La Bola y Letra Sudaca dan pasos cada vez más firmes en la escena local. El esfuerzo de personas como Manuel y Santiago hace que a la hora de trabajar con sus propias herramientas, se genere un cambio en la dinámica cultural, que aporta un tinte personal y deja un legado en la ciudad que no deja de crecer.






Asilo Unzué: Hogar de mitos, leyendas y relatos escalofriantes



Por Tamara Vartabedian y Emanuel  Laure
 
Las silenciosas habitaciones del Asilo Saturnino Unzué acogen innumerables historias de un sin fin de huérfanas, monjas y curas que desfilaron por sus instalaciones, desde el año en que abrió sus puertas, en 1912. Un oratorio de estilo romántico bizantino, una edificación en forma de H, pisos de mármol, molduras talladas y muebles de antaño, componen el gran Patrimonio Histórico Nacional, que desde las costas marplatenses es un ícono de la historia local. 

Dejó de funcionar como hogar de tránsito en 1997, para transformarse hoy en un centro cultural por el que transitan cientos de personas en los días de exposición. Lo que en algún momento fue un centro recreativo para niños, concentrado en las dos manzanas que componen el perímetro del lugar, hoy se encuentra en reparación y desde hace más de una década permanece la mayoría del tiempo deshabitado. Pero, ¿realmente lo está?

 Son muchos los mitos creados en torno a esta inmensa y tan antigua construcción, pero éstos no son, en su generosidad, historias contadas al azar. Del lugar mucho se dice y poco se afirma. Jóvenes que vivieron en el Unzué, hoy en día mujeres adultas, confirman que allí les ocurrieron hechos paranormales: camas que se movían solas, pasos fantasmales pasadas la medianoche y puertas que se abrían y cerraban mágicamente.

 Por otra parte, en la actualidad, serenos del turno noche confiesan que, mientras realizan su recorrido obligatorio por las instalaciones a las 3 de la madrugada, al pasar por determinados lugares, escuchan el sonido de una cajita musical, risas y hasta el llanto de un bebé.
 Pero, existe algo aún más extraordinario: se dice que en 1927 una monja del lugar fue violada por un capellán que realizaba constantes visitas al Oratorio. El estremecedor relato no concluye ahí, sino que cuenta que la novicia habría sido encerrada en uno de los túneles subterráneos del Instituto, para que la historia no trascendiera y se convirtiera en un gran escándalo de la época, y nunca más nadie oyó hablar de ella, ni de la vida en su vientre.

 “El capellán existió y vivía a media cuadra del edificio, pero jamás pudo ser confirmada aquella grave acusación. Otra versión sobre el mismo hecho, cuenta que el violador no habría sido el capellán, sino el chofer que llevaba a pasear a las huérfanas y que había abusado sexualmente de una de éstas, abandonando la ciudad días más tarde”, comentó Victor Recanatesi, director del Saturnino Unzué.

 En otra línea, no son menos los pormenores sobre mujeres pertenecientes a la aristocracia. “Al quedar embarazadas, sin desearlo, se refugiaban en el Asilo los nueve meses de gestación, mientras que sus familias fingían ante la sociedad, aclarando sus ausencias como viajes a Europa”, afirmó Recanatesi. Estas jóvenes permanecían en el edificio hasta el momento de parir y luego volvían a sus casas, de acomodado status social, mientras que los libros del orfanato documentaban, rápidamente, el nombre de un nuevo huérfano.

 Atravesando los inmensos muros construidos por el arquitecto Louis Faure Dujarric, esfumándose entre las ventanas cubiertas por telarañas y fundiéndose entre las prominentes puertas que surcan el palacio, encomendado en 1908 por María de los Remedios Unzué de Alvear, podemos encontrar infinidad de historias como éstas, y de ex huéspedes del lugar que, generación tras generación, fueron alimentando los mitos y las creencias populares. No obstante, reconociendo la existencia de leyendas, también, se puede admitir la presencia de elementos que podrían probar la veracidad de ciertos relatos contados de boca en boca y que dejan a la reflexión cuánto de verdad o cuánto de mentira hay en casa cosa.


 Se habla de abortos clandestinos, túneles secretos bajo las instalaciones usados durante la dictadura militar, repetidos suicidios en la capilla, espíritus juguetones y turistas que han fotografiado la edificación y encontrado, sorpresivamente, entre sus fotos, siluetas de una mujer embarazada. Muchas de estas cosas no han podido probarse certeramente, pero, para los amantes de las historias de terror y la adrenalina, solo resta pasar una noche en el imponente edificio que se alza frente a las costas de la ciudad, y contar si, finalmente, pudieron escuchar el llanto del bebé o el arrastrar de las cadenas de la monja.

Deportes de contacto, de una moda a un camino a la inclusión





 Por Lorena Heredia

Es sabido que el deporte es  un estilo de vida que permite  una relación de comunicación entre las personas.  Además es una metodología educativa y de integración de un gran número de niños y jóvenes en riesgo de exclusión social. Entre las actividades más habituales y optadas  como método de integración están el fútbol, el boxeo y el básquet, entre otras.  

Pero en los últimos años con la televisación de varios espectáculos, como el  denominado ¨Vale Todo¨  y los combates de MMA, han despertado la atención en muchos ámbitos y los marplatenses no se quedaron afuera de esta nueva moda.  El reconocimiento de numerosos deportes de contacto que hasta hace muy poco eran desconocidos, como KickBoxing,  Full Contact, Muay Thai o Thai Boeing (boxeotailandés), el BrasilianJiuJitsu, el Jujutsu (la lucha japonesa), Judo, Sambo(Sistemade combate cuerpo a cuerpo Ruso), el karate Kyokushin (derivado del karate tradicional) y el Kravmaga (sistema de lucha y defensa implementada por las fuerzas de seguridad israelíes) por mencionar algunos.

Los explosivos combates dentro del  octógono permitieron  a millones de nuevos  espectadores conocer  y maravillarse con los golpes de puño, patadas, agarres, estrangulamientos, barridas, rodillazos, y cualquier técnica que lograse la sumisión de uno de los deportistas. Así también que muchos quisieran aprender sobre estos nuevos deportes.  Hoy es normal que la mayoría de los gimnasios cuenten entre su franja horaria alguna o varias clases de los denominados deportes de contacto, donde cada una cuenta  con una enorme afluencia de público mixto. Por otro lado, cada vez son más las mujeres que practican el arte de la lucha, sin  contar que cada vez son más las damas que deciden subirse a un ring para competir.

Pero muchos pensarán qué tiene que ver esta nueva moda con la inclusión. Muchos de los jóvenes ven muy seductora la idea de aprender a “agarrárse a las piñas”, ya sea para defenderse,  sentir que es el más guapo del barrio, o imaginando la posibilidad de subirse alguna vez a un ring.  Luego el deporte los ayuda a ver el mundo de otra forma.

Una muestra de ello es Ezequiel Fernández (23) que entrena en una academia marplatense de KickBoxing.  “Empecé peleando en la calle, me quería despegar de las juntas  y arranque entrenando kick  para descargarme de  las energías que me hacían mal, y porque me gustaba pelear”, explicó.  Su aguerrida personalidad  con el agregado de técnicas y ejercitación diaria hizo que no  tardará en demostrar  sus dotes para el combate. Fue así que un día, “ Osvaldo  (Pinilla), el entrenador, y  me propuso entrenar para pelear. Me empezó a gustar y ahora mi meta es llegar hacer profesional”.  


Esta es una muestra de cómo se puede encontrar en los   deportes como el KickBoxing, el MuaiThay y el Full Contact un nuevo refugio, en donde los  arduos entrenamientos funcionales,  que van desde el aprendizaje de todo tipo de  técnicas de golpes de puños y patadas, han sido el lugar que les permite encontrar un entretenimiento  sano lejos de las calles y los malos hábitos. Además allí se fomenta la relación entre pares, el respeto por el otro, el orden, el  compañerismo, la camaradería y la amistad sin importar “cuantos pesos lleve uno en el bolsillo”.

Atrás quedaron aquellas falsas creencias del comienzo,  cuando Ezequiel pensaba que ponerse los guantes  iba a hacer que tuviera más enfrentamientos callejeros.  Por el contrario el nuevo ámbito le brindo otra perspectiva de la que  él conocía. “Con el tiempo comenzás a tomar una conducta  y sos más responsable, sabes que si agarrás a alguno en la calle lo podes lastimar. Además el kickboxing me dio la posibilidad de conocer mucha gente diferente de otros lados, sana, que te brinda otras cosas. Te relacionás con gente que jamás se te hubiese ocurrido  que te ibas a relacionar, que te muestra otro punto de vista”.  En la actualidad este joven se alejó de la calle,  trabaja, está terminando el secundario en la escuela nocturna, y como deportista es poseedor de  dos medallas  de plata en modalidad kickboxing en el Panamericano de Foz de Iguazu y  en el último sudamericano de Río de Janeiro. 

Es claro,  que a la hora de entrenar las diferencias quedan de lado. No importa si vive en el centro, Los Troncos, en barrios Las Heras, Belgrano, Batán, o en una quinta de la ruta 226.  Todos son compañeros y  buscan como grupo  los mismos resultados, aprender, distenderse, divertirse y pasarla bien más allá del  objetivo individual de cada uno, ya sea entrenar para pelear sobre un ring, aprender los golpes que vio en la tele, o  simplemente, la búsqueda imperiosa del descenso de peso y alejarse del estrés. Muchas personas han encontrado en la práctica de los deportes de contacto un lugar de contención, un ámbito donde pueden desarrollarse, entablar nuevas relaciones interpersonales  y  un nuevo camino a través del deporte.

Los baños públicos de los boliches: un mal necesario




Por Mora Agustina Di Paolo


Muchas mujeres, muchos hombres, todo ellos en un mismo lugar, apretados. Intercambian miradas, sorbos y piropos, pero el objetivo es uno solo. Las personas se acercan a ese lugar, que mas que lugar es un oasis, es la Meca. Es el espacio donde todo ser humano es igual. Ese cubículo no distingue edad, religión o condición económica. Chetas y rochas, caretas y wachiturros se rinden a sus pies: el baño. Ese cuadrado de 2 x 2 es el sitio tan deseado por quienes concurren a bares y boliches, y donde la vejiga pide tiempo fuera. En su puerta, una procesión se convoca, algunos impacientes otros mas relajados, pero todos conteniendo.
"He visto de todo en estos 12 años trabajando acá, en este pasillo", cuenta una mujer de unos 50 años, quien es la encargada de dirigir y controlar la puerta de los baños femeninos y masculinos de un boliche de la ciudad. Ella, con una sonrisa, dialoga todos los fines de semana con centenares de personas que buscan hacer mas llevadera la espera para entrar a "hacer sus necesidades". Muchos con respeto y simpatía, otros un tanto alterados por la necesidad escatológica que, al verse satisfecha, logra cambiar el humor de las personas. Los hombres se mojan el pelo, las mujeres le hacen ojitos al espejo y siguen su camino, esperando no tener que volver a hacer esa fila eterna o sabiendo que pronto volverán.
"Los hombres son mas respetuosos que las mujeres, incluso me dejan mucha mas propina", manifiesta "la del baño" cansada del trajín de la noche y con ganas de que su lugar de trabajo cierre para poder irse a dormir.  Pisando charcos de agua y otras sustancias de los inodoros tapados, junto a una banqueta con un pequeño recipiente de plástico con algunos billetes y otro de papel higiénico enrollado comenta mientras la fila avanza: "Las mujeres son sucias, no les importa que después haya que limpiar". Coordinando el ingreso agrega: "He visto mujeres haciendo pis al costado o vomitando y después se van como si nada hubiera pasado". Es ese el momento en el que esta mujer agarra su equipo de limpieza que consiste en un balde, lavandina, trapo de piso y escurridor y se dispone a limpiar. Un poco de coraje y otro poco por costumbre. Todo un servicio. Ni mamá lo haría.
Sin embargo, lo más "asqueroso", para esta señora que parece tener el estómago y las manos de acero, han sido otro tipo de situaciones: "Una vez vi dos chicas apretando mientras hacían la fila, un asco", cuenta mientras su cara expresa repugnancia. Limpiar caca por lo visto no es nada en comparación a un besito entre chicas.
Eso si, sin dudas la mujer del baño lo ha visto todo, muchos mas de lo que a nosotros nos resultaría agradable ver.
EL ARTE DE HACER EN EL BAÑO PÚBLICO
Una vez adentro, el desarrollo de las tareas higiénicas puede ser normal, como lo hacemos cotidianamente en nuestros hogares. En otros casos, el clima de farra y el alcohol pueden lograr que hacer lo primero sea una situación un tanto tragicómica. ¡Y que hablar si se trata de lo segundo!
Como ha quedado claro anteriormente, las condiciones de los baños de los locales bailables suelen ser poco higiénicas, en parte por culpa de sus usuarios y otra parte por la poca importancia que los dueños le dan al preciado retrete. Es entonces cuando comienzan los malabares, en el caso de las mujeres, para poder hacerlo sin caerse, sin ensuciarse, sin que se les caiga la cartera en el piso mojado. Asumiendo la carencia de papel higiénico, muchas señoritas por consejo de su madre llevan papel en sus bolsos, mientras que algunas osadas desarrollan una acción denominada sacudida, también conocida entre los de sexo masculino.
El baño masculino también tiene sus particularidades. Allí se baten a duelo los hombres mediante miradas de reojo. Defienden su dignidad, miden su hombría y su éxito con las chicas. Claro que ninguno de ellos lo asumiría. Algunos sólo dirán que es un acto reflejo, es natural. Otros, sin embargo, lo negarán, incluso con argumentos homofóbicos. Hombres.
"NO HAY PAPEL, NI SIQUIERA UN PEDACITO"
Atravesando el fino límite entre lo agradable y lo desagradable, ahondando en las profundidades de la deyección, y a falta de bidet o del preciado papel surge un dilema más que existencial que no todos tienen la audacia de resolver. El gran cómico Hugo Varela nos brinda una excelente solución en su canto "Corbata rojo punzo".



El baño público saca lo más desagradable de cada uno. Allí adentro hasta la más coqueta pierde el encanto. En el baño del boliche las personas se toman un rato para pensar, se generan reflexiones profundas, se planean y gestionan próximas actividades: el siguiente trago a beber, el siguiente paso en el coqueteo con el/la que nos está esperando en la barra.
La filosofía del baño público es tan brillante como simple, tan cotidiana como lo es justamente ir al baño. Es una expresión libre, es rebeldía y es honestidad, porque creemos que nadie va a reconocer la autoría. Esos escritos nos generan una sonrisa en un momento de silencio y concentración o mientras intercambiamos palabras con el que nos espera afuera.
Es un lugar de paso que pocos cuidan justamente porque todo allí dentro debe ser así, sino no nos sorprenderíamos como lo hacemos al entrar a uno limpio y con olor agradable. El baño público es un asco porque las personas son un asco hacia lo que es público. Son dañinas, es la esencia, es innato. Sin embargo, nadie duda en acudir a él cuando el cuerpo lo pide, pisar los charcos, sostener la puerta, hacer, limpiarse o no, tirar una cadena imaginaria y salir con la sensación de alivio en la cara. 

En búsqueda del mesías:Padres que presionan a sus hijos en el deporte




Por Juan Ignacio Moreno
Es inevitable no sentir resignación al ver como algunos padres, por no decir la mayoría, sienten que sus hijos van a ser la salvación económica de la familia. Quizás muchos no pueden entenderlo, pero esos chicos sienten una presión que los hace sufrir y puede bloquearlos.
Son muchos los deportistas frustrados que se encuentran divagando por la vida, algunos no pudieron seguir con sus deportes por alguna lesión, otro por problemas económico o familiares, o muchos no eran buenos en su actividad. Si se ven tantos ex chicos que no llegaron a ser deportistas profesionales, ¿por qué los padres les exigen tanto?

Esto puede verse en las canchas marplatenses de fútbol, donde juega la categoría 98´, 99´, 00´, o también llamadas novena, octava o la séptima. Padres que en vez de pasar un sábado viendo a su hijo divertirse, van a liberar la mala energía y todas las frustraciones habidas y por haber con el desempeño de sus hijos en la cancha. Hombres que se agarran al alambrado como si fuera el “Tano” Pasman viendo a su equipo descender, olvidándose que es su hijo de 12, 13 o 14 años, que intenta lucirse para conformar a su padre. 

Los sueldos elevados de los futbolistas profesionales hacen que  algunos se relaman pensando que su hijo pueda llevar ese dinero a su casa en tan solo cinco años, cuando el pibe debute en primera. “No sabes, los sueldos de la reserva son de 7 lucas”, dicen algunos  y los ojos se les  iluminan como si estuvieran viendo el dinero en sus manos.

La ex campeona del mundo de Patín y psicóloga marplatense Silvina Posada (M.P. 47273) sostuvo: “Hay casos de padres fanáticos que cambian el comportamiento si el chico ganó o perdió. Está en juego que se pueda salvar la familia económicamente. Para muchos padres está en juego sus propios deseos que no pudieron cumplir. Ven en el hijo una prolongación de sí mismo y proyectan en ellos lo que no pudieron lograr o alcanzar.”

¿Qué se puede hacer ante esto? Ir y comprobarlo los sábados a las mañana en clubes como Once Unidos, River Plate (Mdp) o en el predio de Aldosivi “Salvador Tatore Vuoso”, entre otros. Estos escraches a la juventud se ven todos los días, hasta en los entrenamientos diarios. 

Es difícil encontrar culpables acerca de por qué algunos padres exigen así a sus hijos, aunque los reglamentos de los torneos infantiles de fútbol tienen errores que los autoproclaman responsables. Se juegan  torneos por puntos. Desde muy chicos, los pibes conviven con el “gané o perdí”, y no los deja aprender a divertirse. Silvina Posada afirmó: “El deporte tiene que fomentar valores”.

A su vez Posada recomendó que la familia debe acompañar lo que el chico elige, siempre es bueno que sepa el esfuerzo que se realiza, de esta forma, se inculca una actitud responsable. Además hacerle entender que debe comprometerse con la actividad. Es sabido que en período de iniciación deportiva, el chico en agradecimiento no va a  ganar. Es importante que el chico se divierta.

Si no habría torneos de liga desde una edad tan corta, por ahí se evitaría la sobreexigencia de los padres. No se contarían los goles y se evitaría ese clima enrarecido que se ve día a día en las canchas de fútbol infantil.

Los padres hacen sentir mal a sus hijos y apuntan contra la salud física de los rivales con frases como “rómpele el tobillo”, “apuntale a la rodilla” o “que no te pase, bajalo”. Partidos de chicos se vuelven auténticos griteríos, hasta se encuentran padres que se insultan entre ellos, porque su hijo le hizo algo al hijo del otro. 

También se encuentran los ubicados que van con el mate bajo el brazo y se encargan de mirar mal durante todo el partido al desubicado que grita como un loco.

Posada reflexionó: “Un deportista en iniciación que es presionado por su entorno puede abandonar la actividad que realice, se puede deprimir, hasta puede tener lesiones recurrentes como desgarros, fatigas musculares y bajar su rendimiento. Cuando el cuerpo no está bien habla. “

No solo en el fútbol se ve esta actitud. Hay deportes que convocan a muchos deportistas y también entran en juego diferentes cuestiones que los padres  aprovechan para tomar protagonismo como ganarle al equipo del padre que le saco el lugar en el estacionamiento. Clásicos marplatenses que se dan en el rugby entre Mar del Plata Club y Sporting, en que se viven autenticas batallas, no solo la primera división, sino también las categorías infantiles. Y los dichosos padres utilizan esa excusa para vengarse de alguna cuestión que a ellos les importa.

Otro deporte que convoca muchos pequeños deportistas es el básquetbol, donde puede llegar a verse a padres rondar por la cancha, siguiendo a su hijo para darle indicaciones de donde tiene que pasar el balón. Con palmas en la espalda, los padres intentan motivar a su hijo, como si le sirviera de envión para correr más rápido y así convertir una bandeja a la carrera o un triple en el último minuto, cuando en realidad no hace más que perjudicarlo, ponerlo nervioso y sentir vergüenza.

Ni bien termina el partido, el “11” del equipo está cansado y lleno barro:
-¿Cómo te fue en el partido?
- Bien, me gané $40
-¿Por qué te ganaste $40?
-Porque metí dos goles y mi papá me de $20 por gol que meto.



Exorcizada me siento mejor


 Por María Florencia De Juan



1:04 de la madrugada, la televisión quedó encendida con el volumen al máximo y escuché los gritos de una mujer que estaba siendo agarrada de los pelos y golpeada con una agresividad contundente, sin embargo, el asombro de la imagen se disolvió cuando alcancé a leer la palabra dramatización en la pantalla.
Era una publicidad casi propaganda religiosa llamada  Pare de Sufrir, iglesia instalada en Mar del Plata en Salta 1555, desde hace más de 10 años.

La Iglesia Universal del Reino de Dios (IURD) es una agrupación religiosa fundada el 9 de julio del año 1977 en Río de Janeiro, Brasil por Edir Macedo Becerra, presente en más de 180 países en todo el mundo, incluyendo: Portugal, Estados Unidos, Rusia, Hong Kong, Japón, Francia, India, Israel, Sudáfrica, entre otros. La estructura de esta iglesia se basa en el obispo, principal autoridad y fundador Edir Macedo, luego a él le siguen los obispos generales, los pastores y finalmente, están los tradicionalmente llamados “obreros”, colaboradores que asisten de manera voluntaria a las reuniones.

Dejé la televisión prendida, y más de media hora de dramatizaciones después pude llegar a la conclusión de un  fenómeno particular. Los “tormentos espirituales”. Ver sombras, percibir cuerpos inexistentes, molestias físicas por detrás de la nuca, querer suicidarse y hasta sentir el olor de las flores del cementerio. ¿Las flores de cementerio tendrán un olor especial? Puede ser, pero esa no es la pregunta que quiero responderme.

Fue justamente días después cuando en el colectivo que viajaba un viernes a la tarde un señor, con cara de cansado, se sentó a mi lado y sacó de su bolsillo un pequeño libro que parecía tener la respuesta a la pregunta que yo buscaba. Esa pregunta era: ¿Realmente se puede ser feliz? La respuesta: Dios.

El día sagrado ya no es el domingo

En esa búsqueda sobre la respuesta verdadera a la felicidad me dirigí hacia la iglesia que publicitaba en la televisión. Allí me encontré con Jorge que hace doce años era borracho, drogadicto y ladrón. Hoy, atiende la puerta de entrada en una de las iglesias cristianas brasileras más reconocidas de Mar del Plata, La Iglesia Universal del Reino de Dios.

Su cara tiene algo especial al igual que su expresión desapacible al hablarme. Y su fe, indiscutible. Jorge me da la mano con fuerza y vigor, me dice bienvenida y cuenta con rapidez historias de macumbas, diablos y resurrecciones. Influencias
de la cultura afro-brasileña como el Candomblé y Umbanda que esta iglesia posee .  También me invitó a una misa especial que se realiza los viernes a las ocho de la noche.

-Porque Dios siempre está aquí, no sólo los domingos, por eso tenemos un día especial para cada problema que vos puedas tener. Los lunes, por ejemplo, es para que venga la gente que está sin trabajo- explicó Jorge.

L
a lucha contra todo el mal, los demonios, sanidades de almas, bendición en la vida económica, y especialmente la restauración de las familias, son los objetivos principales que la Iglesia Universal del Reino de Dios tiene.

La liberación en nombre de Jesús

Una semana después me encontraba otra vez en esa iglesia, llevada por un imán de curiosidad, nervios y escepticismo al punto de que toda la situación me parecía un chiste. Este salón enorme vagamente decorado y que era utilizado como cine años atrás, recibe por noche entre 120 y 200 personas. Una cruz de madera con una bandera roja por encima, un atril lustrado, una pantalla de proyector y la convicción infaltable de todos los que asisten allí. Además de una mesa con mantel blanco con revistas y folletos y una carpeta fotocopiada a color en donde pueden anotarse los 7 desafíos que el creyente quiera llevar a cabo, y en donde pueda también pegar las fotografías de sus familiares. Sobre la mesa, se encontraban a su vez vasitos con aceite de olivo bendito del huerto deGetsemaní —donde oraba Jesús—.

Pienso en que no importa dónde, ni cuándo o por qué. La salida es una y para estas 120 o 200 personas, creer es la solución ya que la fe supera cualquiera margen de error. Desde curar una simple depresión hasta borrar siete quistes cancerígenos en el seno de una mujer. Todo es posible, allí, ese viernes a la noche en Mar del Plata.
El manto rojo con una cruza blanca sobrepasa nuestras cabezas, mientras que el pastor grita un balbuceo indescifrable. Todas las caras me parecían desconocidas, aunque era yo la desconocida para ellos. Entre pasada de manto y mini descansos de 5 minutos, mujeres de falda azul, zapatos de tacón y blusa blanca, bien peinadas y maquilladas, y hombres de traje, paseaban con bolsas de terciopelo bordó para recoger ofrendas. Yo tenía algunos pesos, dudé en darlos, pero no lo hice. Otros a mí alrededor daban desde diez a treinta o cincuenta pesos. Y miraban ansiosos por el momento más esperado. El momento del exorcismo.



Otra vez esas mujeres y hombres bien arreglados recorrían los pasillos, aunque en búsqueda de los poseídos.
Yo los miraba, y ellos a mí, cerré los ojos por pedido del pastor. Para cuando me di cuenta mis manos ya estaban todas sudadas. Y, el corazón se aceleraba, de repente creía en algo imposible. Me preguntaba: ¿Tendré un espíritu maligno? ¿Seré el mismísimo diablo?

 Dudé del pedido del pastor y abrí los ojos otra vez. Me mareé entre gritos y un balbuceo constante de español y portugués.
Seguían gritando a mí alrededor, me mareaba más. Cerraba  y abría los ojos. Al abrirlos nuevamente, una de las mujeres se acercó y me tomó de la cabeza, gritó sin parar:

 – Salí, salí con las piernas para atrás, te pido que salgas- exclamó esta señora al demonio que supuestamente tenía adentro.

Y yo creí, me dejé, me sentí casi abusada por como la mujer tomaba mi cabeza y mi nuca con las dos manos.
Ella hablaba en idiomas que no entendía. Me reventaba el tímpano derecho con gritos constantes, estaba a punto de desmayarme, me di cuenta de que mis pies se movían solos. Pidió mi nombre, preguntó por mi nombre y yo dije Florencia. Me preguntó otra vez, repetí otra vez. Pero pedía el nombre del demonio, del espíritu maligno, no el mío. Intenté gritar en una especie de risa sardónica, pero no me salió.

Esta mujer de alrededor de 40 años, con cabello rubio oxigenado y manos ásperas me gritó en nombre de Iemanjá, divinidad africana que representa el mar, la fertilidad y protectora del hogar y la familia, de los barcos y los pescadores. Además vociferó otros dioses y santos que no pude descifrar. También me dijo que estoy triste, que tengo una vida desdichada, que grito y me quejo constantemente todo el día, pero que esa no soy yo en realidad. Que me libera en nombre de Jesús de Nazaret.

Me tenía agarrada, mis manos estaban dormidas, mis pies también, sólo me sostenían sus brazos. Sentí tanto que dejé de sentir. Creí tanto que dejé de creer. Y pensé en el auto-convencimiento de algo irreal. Y vi ese poder en cada una de las personas que me rodeaban. Al fin y al cabo, ellos, sólo necesitan un poco de contención, como todos.