Adopción: Desenterrar raíces



Por Jordan Pérez Urrutia y Lucila Morinigo


Porque la historia detrás de cada persona es más grande de lo que aparenta.

Cuentos de hadas. ¿Qué pasa cuando te los inventan para cubrir ciertas cosas? La inocencia de los niños está muy sobrevalorada, pero ayuda.
"Había una vez una pequeña familia que fue bendecida por una bebé. La mamá no podía tenerlos, así que esta bebé los iluminó con su presencia… para siempre". Te están contando que sos una bendición, que fuiste una noticia feliz y tenés toda la vida la presión de no ser un fracaso y cumplir con esa tarea, la de dar felicidad. Veintiún años pasaron desde ese momento.

Anécdotas, ¿qué son? Según el diccionario, son sucesos poco importantes y circunstanciales. ¿Los recuerdos? "Cosa, situación, hecho recordado". Son sólo palabras que no están humanizadas a la hora de leerlas pero que cada persona les da la significación adecuada.
¿A qué voy con esto? A que todos tenemos recuerdos. Y los míos son parte de una historia que voy a contar, y no precisamente sacada de un cuento de hadas.

Dieciocho años tenía, cuando encontré entre documentos viejos y polvorientos, los papeles de adopción. Una ya lo tuvo asumido toda la vida, pero, ¿qué sucede cuando tu historia biológica está a la vuelta de la esquina? Los leí detenidamente. Daban muchos detalles. Es muy extraño ver tu partida de nacimiento con otro apellido. Otra identidad. Otras raíces.

Quise ir, y fui. Nunca dudo las cosas. Porque cuando uno duda es porque sabe que no lo va a hacer nunca. Es simple. La espontaneidad. En el camino vas pensando mucho: qué decir, qué no decir, cómo actuar, qué evitar. Y cuando estás por resolver ese enigma, estás ahí. Parada en frente a todas las respuestas de la vida.

¿Por qué fui a conocerla? Por curiosidad. Sólo curiosidad. Me interesaba mucho saber cómo era y por qué había pasado todo lo que pasó.

Le pregunté si era ella; dijo que sí, con otra bebé en brazos. Le comenté quién era yo, ella entró en llanto. Sus ojos verdes que sobresalían ante una mirada triste, devastada, decían más que mil palabras. Me abrazó, me pidió perdón. "Te busqué, juro que te busqué por años". No puedo recriminarle absolutamente nada. No fue su culpa.

Hoy en surf, el profesor me dijo: "Te voy a tener que dejar", y fue con mi otro compañero a ayudarlo con su tabla. Ni bien me soltó, vino una ola y me di vuelta. Le dije: "¿Ves lo que pasa cuando alguien te deja ir? Se pierde, se da vuelta".

Ella me pidió ir a hablar a la plaza a la que siempre va y accedí. Llamó rápidamente a mi papá. Él llegó. Él, con sus lentes de sol oscuros y su andar adolescente. Él no lo podía creer, tenía un ataque.  Soy una buena fusión de los dos. Tengo el cuerpo de ella, su espíritu noble, su no maldad. Ella es la que me dio mi yin. Él mi yang. Soy la fusión entre un punk rock, anarquista y rebelde, y una hippie con plata y otras creencias. Una Locura. Se sacó los lentes.
Mis ojos.
Vi sus ojos como mis ojos.
Un espejo.
Me transmitió lo que la gente dice que les transmito. Es muy difícil de explicar.

Romina describe sus primeras sensaciones al conocer lo desconocido: ese pasado similar a un libro que acumula secretos como si fueran polvo en los estantes de una biblioteca.

En las primeras hojas de ese libro, Sandra, su madre, intenta unir recuerdos y los saca de esa Caja de Pandora que al igual que en la mitología griega, lo último que pierde es la esperanza.

“A los 15 años quedé embarazada, no dije nada a nadie, solo al 'Turco', el papá de Romina. Yo quería con todo el alma a ese bebé, estaba enamoradísima y pensé que la historia iba a tener otro final”, empezó a relatar Sandra, quien además agregó que nunca se le notó la panza. “Seguí mi vida como si nada pasara, colegio, salidas, amigos y mi secreto”.

Comentó, acongojada: “A los ocho meses mi mamá se dio cuenta y ahí mi historia cambió. Desastre, caos, llantos y una mamá que pensó que lo mejor para su hija era arrebatarle ese bebé”.

- Ese bebé que llegó un…
- 16 de agosto. La tuve en la clínica Colón, por cesárea, una hermosa nena de ojos grandes, a la que arrancaron de mis brazos como se le saca un caramelo a un nene, sin oportunidad de quedármela, sin piedad alguna. Quedé sola con una herida que llevaré para siempre.
El “Turco” nunca le contó a los padres, así que nadie me ayudó, creo que la historia hubiera sido diferente.

¿En algún momento te arrepentiste de algo?
Sí, me arrepentí siempre de no tener los ovarios para hacer frente a todos y por eso cargo una mochila llena de culpas que pesa mucho. Con el tiempo perdoné a los que me habían hecho esto, aunque por momentos sienta bronca.

- ¿Intentaste recuperarla?
- ¡Si! La busqué por todos lados. Fui a tribunales y nadie nunca me dijo nada, cuando un bebé es dado en adopción no te dan datos.

Sandra confesó que ver nuevamente a Romina le cambió la vida. “Verla y conocerla, un poco aunque sea, me alivió un poquitito el dolor, saber que está bien y fue y es una mujercita muy amada, con esos ojos que iluminan todo y esa sonrisa hermosa, me dio paz. La amo, es una parte mía, con tantas cosas en común. Es increíble cómo lleva mis genes, mi sangre, mi pasado… Pero el puto destino quiso que nuestra historia sea esta”.

“Lo bueno es que si queremos le podemos poner un final feliz. Todo depende de nosotras ahora”.

¿Pensaste en algún momento volver a verla?
Sí, jamás perdí las esperanzas. Finalmente fue como siempre lo imaginé.

- ¿Cuándo fue el reencuentro?
- Hace dos años, justo el día de la mujer, yo salía de casa y ella en la puerta me preguntó si era Sandra, le dije que sí y me dijo: “Soy tu hija”. Casi muero. ¡Era tan feliz!

- ¿Le contaste lo que pasó?
- Sí, le conté la historia, sentía que la conocía de toda la vida, fue algo increíble.
Luego vino el “Turco”, yo lo llame y casi se desmaya cuando la vio (risas). Para mí fue como verme en un espejo, es como si me viera con 19 años.

Sandra comentó que Romina le decía que tendrían un montón de tiempo por delante. Pero éste duró poco. “Nos vimos durante dos meses o tres, festejamos su cumpleaños, nos veíamos seguido, después la dejé de ver porque los padres adoptivos se enteraron y se pusieron mal, y así, perdí el contacto total con ella, recién ahora volvimos a hablar un poquito. Así que para mí fue malísimo porque fue como que la volví a perder de nuevo, y nunca me dijo bien por qué se alejó, así que quedó todo como en suspenso”.

“¿Errores? Muchos. ¿Cuál es el que más lamento? Haber compartido la historia con mi hermana adoptiva. Ella les contó todo a mis papas. 
Y ese fue el final.”

Sandra afirmó que, ahora que no están en contacto, esperarla y darle su tiempo es muy importante. “No quiero forzar las cosas, por eso trato de escribirle cuando ella lo hace. Esperarla y respetarla. Yo le dije que siempre voy a estar y que me pude tener como amiga o consejera, para lo que ella necesite. Lo que pasa es que la otra vez yo me re cebé y la quise llevar a todos lados. Ahora voy a hacer las cosas con más tranquilidad”.

- ¿Cómo fue que perdieron el contacto?
- Ella me eliminó de todas las redes sociales, lo que hice fue escribirle una carta a la mamá adoptiva agradeciéndole por todo, diciéndole que hay amor de sobra, que no quería ocupar su lugar, solo estar ahí al lado y acompañar a Romi en los años que quedaran.
También les mandaba mensajes a sus amigas, pero no me contestaban jamás. O sea que yo no sabía cómo hacer para poder hablarle, que me diera una explicación, pero de última yo no tenía por qué hacerlo. Sigo cargando mis benditas culpas.

¿Por qué te distanciaste?

Me distancié por las circunstancias. Mi familia no estaba de acuerdo y tuve que hacerme a un lado. Fue muy duro para las dos partes así que tuve que ceder.
Si pudiera pedir un deseo, sería que a mi mamá no le duela toda esta situación. Molestar, le puede molestar. Pero si le duele, está mal.

En medio de la entrevista, Sandra explicó que la familia tenía otro integrante. “Tiene un hermano ¿Sabías? Se llama David”.
“Bueno yo seguí con el papá de Romina y a los tres años buscamos a David, yo feliz. Igual toda mi vida estuve pensando en esa beba. Un hijo nunca suplanta a otro hijo, ni en pedo. ‘¿Dónde estará?, ¿cómo estará?, ¿qué estará haciendo?’, son algunas de las preguntas que por muchos años no pude contestar”.


¿Él sabía todo esto?
Sí, la agregó a Facebook, yo le dije que no perdiera contacto con ella. Un día me dijo que ella no le escribía más y a mí me puso re mal porque también siento que los separé.

“Ella me mostró fotos de cuando mi hermano David era un bebé. Un porotito con las mismas facciones que yo. Ojotes verdes, sonrisa, perspicacia. Fue una linda noticia, y muy dura. Duele muchísimo no haber podido verlo crecer, ser la hermana mayor que lo aconseje, lo ame como se merece. Un sueño hecho realidad, para otro. Porque YO no lo pude disfrutar. Le pedí disculpas por eso, por no haber estado. Pero bueno, las cosas no siempre salen como uno espera”.


- Cuando tuviste a David, ¿Viviste una situación similar con tus familiares?
- En el momento que quedé embarazada de David yo ya tenía casi 20 años, así que fue diferente la historia. En mi anterior embarazo tenía 15 y en ese momento era todo muy “¡Ay 15 años y embarazada, qué van a decir!” Mi mamá se hizo la re película. En la actualidad son muy diferentes las cosas.
Estaba embarazada por segunda vez, no me interesaba nada ni nadie, era mi decisión y punto. No te digo que era una adulta pero tenía los ovarios más puestos y ahí fuimos con todo. Los padres del “Turco” son lo más, por eso digo que si ellos se hubiesen enterado, todo sería diferente porque los abuelos por parte del papá de Romina siempre me ayudaron en todo.

“¡Lo loco es que siempre estuvimos re cerca!, yo vivo acá en el puerto y ella estudió en un colegio de la zona. ¡Lo que es el puto destino!”, exclamó Sandra.

Luego de lo vivido, Sandra reflexionó y dejó un mensaje para todas las mujeres que están sufriendo lo mismo que ella hace algunos años. “Lo que pasé yo, no se lo deseo a nadie. A todas las chicas les diría que no están solas, ahora hay lugares donde ayudan a las mamás menores de edad, que dar vida es maravilloso, ver crecer a los hijos y estar ahí para ellos, es lo más”. Además, sentenció: “Una no se recupera más de algunas cosas y dar en adopción un hijo no es la solución. Si les pasa como a mí, que fue a la fuerza tener que dar en adopción, ¡les aconsejo que luchen y defiendan ese cachorro como leonas! Siempre hay alguien que las va a ayudar. Siempre hay opciones. Lástima que me di cuenta tarde”.


¿Qué le dirías a los que son adoptados y les pasa lo mismo que a vos? ¿Que vayan por todo o que se pongan entre la espada y la pared?

Que fluya, que hagan lo que sientan. Son sus raíces y tienen derecho a conocerlas, pero que siempre se pongan del lado de sus padres, que son los que realmente los criaron. Padre es el que cría, no el que engendra.



- Entonces el haber conocido a tus padres biológicos, es un claro punto de inflexión en tu vida....

- Pienso mucho en eso. Pienso en esas raíces desviadas que me hicieron vivir la vida con una perspectiva diferente. Nos tuvimos que separar, así se dieron las cosas. Todas las cosas que compartimos quedarán en la conciencia de cada uno. Lamenté haberme alejado. Pero el destino es así. Si le hacés bien a uno, lastimás a otro. Estoy feliz si ellos están felices.

Romina deja en claro sus sentimientos, tan perceptivos de una realidad que conoció hace poco y trata de sacar el mejor partido: “Soy la persona que soy gracias a un poco de todos, pero de la sangre más. Los genes, las raíces. Ellas. Nunca me sentí tan sorprendida”. 


Las identidades de los entrevistados fueron modificadas para resguardar el derecho a la intimidad


Telefonía celular: ¡Haga valer sus derechos!



Por Nahuel Calderón

¿Cuánto me vino de factura? ¡No me entran las llamadas!, el “3G” no funciona, son preguntas y afirmaciones que  se realiza toda persona que tiene un teléfono móvil. Las trampas de, por lo menos, la última década en argentina se debe al inmenso poder, e impunidad que tienen las empresas de telefonía.

No se deje engañar, las tres famosas empresas de celular del país están lejos de ser sus amigos, de querer brindarle algún beneficio. Ante cualquier reclamo, el usuario común, promedio, aquel que no está informado como corresponde, se transforma en prisionero de estas corporaciones. ¿Es culpa del usuario? Se puede decir que, en parte lo es, pero no es culpa absoluta de éste, sino que es rehén de las trampas propuestas por las empresas, y operadores entrenados al ritmo del “speech” apropiado y la mentira sustentada en la publicidad engañosa.

Lo que le sucedió a  Carlos es un claro ejemplo de algunas trampas ejecutadas por compañías de teléfono. Decidió cambiar de teléfono móvil, abandonar aquel viejo Blackberry y su obsoleto plan de dato y optar por un Smartphone; llamó a atención al cliente, pidió hablar con un operador de la empresa e informarle el cambio de aparato. Paso siguiente, le comunicaron que no tenía que realizar ningún cambio porque el sistema seguiría funcionando de la misma manera. Esta es una de los engaños que más utilizada dichas compañías para seguir cobrándole al usuario por un servicio que no estará consumiendo. “Pasaron los meses y usted, feliz con su nuevo celular, se da cuenta que no solo tiene problemas de conexión a Internet, sino que la facturación aumenta sistemáticamente mes a mes”, relató la víctima.  Como usuario damnificado se volvió a comunicar con “atención al cliente” en búsqueda de una solución a sus problemas.  El operador de turno, después de un largo monólogo, no solo le resolvió el problema a medias, sino que lo dejó sin posibilidad a seguir reclamando y envuelto en el entramado propuesto por el empleado.

“Pasaron los meses y las facturas son cada vez más altas”, contó Carlos. Además agregó que los reclamos son constantes y él, como usuario no sabe qué hacer, volvió a comunicarse y la única respuesta que obtuvo fue: “Disculpe señor, le pido perdón en nombre de mi compañero que antes lo atendió”. Pese a esto y a una nueva insistencia, los problemas continuaron durante mucho tiempo más.


En 2014, sobre 3000 denuncias hechas a Defensa del Consumidor en Mar del Plata, el 30% de dichas acusaciones corresponden a reclamos de usuarios de telefonía celular.

Otra situación confusa, el servicio de Internet móvil, ¿Un mito? Hasta mediados de 2014, las empresas “vendían” en sus paquetes, Internet “ilimitado”, servicio que nunca existió y trajo más de un dolor de cabeza a los usuarios. Sumado al “boom” de la boleta electrónica, en la cual no se especifica nada detallado con respecto a los planes, en donde solo se informa el número de cuenta, la fecha de vencimiento de la factura y el monto a pagar, ahí la estafa. Se dejó de brindar la prestación como tal, sin avisar previamente. ¿Las consecuencias? Los clientes tuvieron que pagar los excedentes.

Por ejemplo, Claro da la posibilidad, actualmente, de contratar tres planes de Internet: 100 Megabytes, 400 Megabytes o 3 Gigabytes. Aquel que cuente con uno de estos “nuevos planes” deberá adaptarse y consumir hasta el tope indicado de acuerdo a su contrato. En caso de quedarse sin Internet deberá recargar saldo por su propia cuenta. Hasta el momento, según datos de Defensa del Consumidor Mar del Plata, estos son los casos de engaño más recurrentes.

En Capital Federal, Movistar realizó una estafa en abril de 2014. La Defensoría del Pueblo porteña pidió a la Secretaría de Comercio que ordene a la empresa Movistar la suspensión "inmediata" de los nuevos planes que incluyen el cobro de bloques adicionales para uso de datos móviles, y que restablezca los planes de Internet ilimitada.

La presentación de la Defensoría se trata de una acción colectiva para los al menos 1,7 millones de clientes que, según la Secom, fueron alcanzados por la decisión de Movistar de modificar sus planes de datos.


Acá, todo lo que tiene que saber para defenderse ante ésta y otras negligencias:

1)      Cuando usted se comunica con “Atención al cliente”, “cobranzas” o el área de reclamo conveniente, siempre, deberá pedir el número de reclamo correspondiente y el nombre completo de la persona que lo asiste por teléfono o en persona. Es el único comprobante legal que ampara al usuario.

2)      “Esta llamada puede estar siendo monitoreada o grabada”, es una mentira absoluta. Si no pide el número de reclamo, las llamadas no tienen ninguna validez.


3)      No se deje engañar ni presionar por nadie, como usuario tiene derecho a que le solucionen todos sus inconvenientes amparados en la Ley 24240, “Ley de defensa del consumidor”. Apartado en el artículo 14.

4)      Ante la negativa o no resolución del problema, y salvaguardado por la ley indicada anteriormente, debe dirigirse a Dirección de Defensa al Consumidor e Intereses del Contribuyente. En Mar del Plata, se encuentra en Belgrano 3465.


Con estos simples pasos, usted podrá tratar de evitar los engaños de las compañías telefónicas. La  el organismo de defensa al consumidor se encargará de forma directa y absolutamente gratuita de resolver sus inconvenientes.
La forma de procedimiento es la siguiente ante la negativa de la empresa a resolver su problema diríjase a Dirección de defensa del consumidor, en donde se lo asesorará y comenzará a llevarse a cabo un proceso de mediación en la cual ambas partes puedan ponerse de acuerdo. Si esta instancia no lo satisface o simplemente su problema es muy grave, puede pasar a una instancia legal, en la cual necesitará de un abogado.

Vivir por y para el celular



Por Julieta Puricelli y Paola Pérez

El celular es una herramienta que nos sirve para comunicarnos, entretenernos, entre otras cosas, hasta tal punto que a veces llegamos a depender de él. ¿Celular dependiente?      
       
Oh la tecnología, un claro ejemplo del siglo XXI, en el cual, el hombre necesita estar conectado constantemente, pero ¿Cómo darse cuenta si uno se volvió un mero esclavo del teléfono celular? Es muy tentador que un aparato haga todo lo que necesitamos: marcar un número de teléfono, escribir, reproducir un video, buscar una dirección, entre otros.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó que hay 62,5 millones de líneas activas en Argentina, 1,5 celulares por habitante. Además, estudios clínicos precisaron que la gente pasa entre 30 minutos y 4 horas por día leyendo y escribiendo en los teléfonos, da un total de 1.400 horas por año. ¿Eso los convierte en adictos?


De acuerdo con una investigación sponsoreada por SecurEnvoy, una firma de seguridad de internet, más personas se sienten ansiosas y tensas cuando están fuera del alcance del celular, cuanto más jóvenes son, más propensos a estresarse. Además, reveló que el 41% de los entrevistados, en un esfuerzo por estar constantemente conectados, tienen dos teléfonos.

Identificada por primera vez en el año 2008, con un estudio realizado por The Post Office de Gran Bretaña, la Nomofobia, derivado del inglés ‘’Nomophobia’’, ‘’no mobile-phone phobia’’, es el miedo a estar sin el celular. ‘’Algunas personas tienen ataques de pánico cuando no están con sus teléfonos", afirmó Michael Carr-Gregg, un psicólogo de Melbourne. 

"El primer estudio en nomofobia, realizado hace cuatro años, reveló que el 53% de las personas sufre de la condición y nuestra investigación revela que ahora esto se ha elevado al 66% en el Reino Unido y no muestra señales de disminuir. Un cambio en los resultados de 2008 es que, en ese entonces, eran los hombres los que eran más afectado, hoy en día, son las mujeres", expresó el cofundador de SecurEnvoy, Andy Kemshall.


¿Para qué usan el celular los argentinos?

Florencia Sabatini gerente de comunicaciones de Google explica en un video publicado por Infobae que el 66% de la población argentina utiliza internet, de los cuales, 13 millones tienen smartphones. Las personas revisan 220 veces por día su celular para ver correos, mensajes, entre otros. Por segundo, se realizan 352 búsquedas en google a través de móviles, de los cuales, el 17% se conecta desde su celular. 

Google Argentina realizó un estudio sobre lo que ellos llaman ‘’Micro Momentos’’, que son episodios o instancias en las que una persona toma el celular para realizar algún tipo de actividad, ellos distinguen cuatro: Quiero saber; quiero hacer; quiero ir; y, quiero comprar.
Quiero saber: el 95% busca información para aprender sobre un tema. 

Quiero hacer: 66% de los usuarios en internet prefieren ver un video para aprender a realizar una tarea.

Quiero ir: el 65% busca direcciones para ir a un lugar, al menos, una vez por semana.
Quiero comprar: el 70% busca información de algún producto.

Por otro lado, en Latinoamérica, Argentina es el segundo país más conectado.

¿Qué tan lejos irías para cargar tu celular?

Hay diferentes extremos a los cuáles llegaría una persona para cargar su teléfono, entre ellos comprar una bebida, conectar el enchufe en varios alargues, cargadores portátiles, entre otros.

Cargadores portátiles: hay de diferentes tamaños; se conectado por el puerto micro USB, el mismo utilizado para las cargas con enchufe; algunos funcionan para las tablets, cámaras de fotos, entre otros. Los precios dependen de la marca del aparato. 

Baterías externas: cumplen una función similar al cargador portátil, pero tienen más potencia de carga, pueden cargar dos dispositivos al mismo tiempo.

Cargadores inalámbricos: El celular se apoya en un panel, se carga sin cables. El panel está conectado a una fuente, mediante un enchufe y un cable USB.

Carcasas: Hay algunas fundas que, aparte de proteger el dispositivo, también lo cargan por medio un botón de encendido y apagado.

A pesar de estas opciones, hay gente que prefiere salir a la calle con el cargador de su celular y buscar algún enchufe, o alargue, que le permita revivir su teléfono.

Dentro de este contexto nace ‘’Moment’’, una aplicación para celular que mide el tiempo que pasas en tu dispositivo. Diseñado para promover un equilibrio saludable entre nuestra vida real y los que viven a través de las pequeñas pantallas de los dispositivos digitales. Además, vigila la cantidad de minutos que usas tu teléfono cada día, ayuda a crear límites diarios de ese uso, y ofrece "codazos ocasionales" cuando te acercas a esos límites.

Kevin Holesh, creador de la aplicación, contó que ‘’la construyó para sí mismo’’, después de darse cuenta lo mucho que ‘’sus adicciones digitales estaban afectando sus relaciones con el mundo real’’.

Después de irse a vivir con su novia comenzó a notar lo mucho que "dejamos de hacer cosas divertidas y productivas’’ y ‘’elegimos el camino de menor resistencia" explicó y agrego que, a veces, ‘’demasiado de algo bueno es simplemente demasiado’’.

Como desarrollador de sistema iOS, Holesh decidió construir una solución, en forma de una aplicación para iPhone. Pero esta aplicación no está destinada a ser utilizado de forma activa. En cambio, esta "diseñado para ser invisible". Es decir, después de configurar ‘’Moment’’ por primera vez, nunca tendrás que abrirla de nuevo.

‘Moment’ fue lanzada en octubre de este año y el primer día de publicada en iTunes Store, la app fue descargada 100,000 veces, hoy lleva 2.5 millones de descargas.

Holesh sostuvo que ‘’la mayoría de las personas no se dan cuenta de lo mucho que están en su teléfono’’. "Como un pequeño experimento, le pregunté a la gente que adivinen cuál era su uso diario y eran casi siempre 50% debajo de lo real", informó el desarrollador y continuó: "Los limites diarios ayudaron a los usuarios a establecer una meta. Mi principal objetivo era ser consciente de cuántos minutos estoy en mi teléfono cada día, y ayudó a mis testers a hacer eso también".

Muchos de nosotros estamos preocupados por los impactos del entorno digital en nuestra existencia en el mundo real. Por un lado, tenemos las empresas - como Google, por ejemplo - que buscan integrar la tecnología en todos los aspectos de nuestras vidas, incluyendo en todos nuestros dispositivos móviles y de computación, en nuestros hogares, en nuestros coches, e incluso en nuestro cuerpo a través de los relojes de pulsera, anteojos y tal vez hasta lentes de contacto algún día.

Pero para aquellos que se despiertan a abrazar a su teléfono antes de que sus seres queridos, para aquellos que tratan a las conversaciones del mundo real con menos importancia que a los sms, whatsapp y correos electrónicos o para aquellos que pasan horas de niebla en Instagram, Twitter y Facebook, cuando sólo buscaban una distracción momentánea, Moment puede ser el paso en la dirección correcta.

Para Holesh, el efecto ‘’ha sido pronunciado’’. Solía pasar 75 minutos al día en su iPhone. Ahora, lo utiliza solo 40.

El diseñador de aplicaciones para iPhone, dialogó sobre su aplicación y la adicción a los celulares: “Es fácil quedar atrapado horas en el iPhone”.  Veo ‘Moment’ y el poner un límite, como una escalera a subir para salir del pozo en que te envuelve el iPhone cuando estés listo para hacerlo”, explicó el joven desarrollador vía mail desde su dispositivo Apple.

En Argentina, Android es el sistema operativo que lidera el mercado, y en menor medida, Windows phone e iOS, sin embargo, Holesh no tiene planes inmediatos de crear la app para otros sistemas que no sean los de Apple, ya que su campo de acción es esa compañía. 

 “A menos que nos convirtamos en Hobbies y nos quedemos en nuestras casas” los smartphones no van a remplazar las conversaciones cara a cara, manifestó el diseñador y añadió: “Las llamadas remplazan ese tipo de conversaciones, y son geniales para mantener contacto cuando hay grandes diferencias geográficas. Mandar mensajes es una muy distinta forma de comunicación. Es impersonal”.

“Desafortunadamente, ‘Moment’ no es una solución permanente”, aseveró Holesh y continuó: “Tenes que querer usar menos el celular. ‘Moment’ no te va a forzar limites que vos mismo no te pones. Tenes que ser vos quien tenga la fuerza de voluntad para ponerte los limites, porque sos vos el que usas el iPhone”. De los clientes de la aplicación, cerca del 80% ve un descenso en el uso de unos 26 minutos durante las primeras dos semanas. Hay un 20% que no cambia, o incluso se agrava.

Hay una tendencia a volver a la charla personal y quizás sea el motivo de porque la aplicación es tan popular, porque necesitan un cambio. “Definitivamente”, respondió Kevin y amplió: “No te bajas ‘Moment’ porque pensas que los hábitos del uso de tu teléfono están perfectamente equilibrados con el resto de tu vida real. Lo haces porque queres reducir el uso del celular, y ocupar ese tiempo en otras partes de tu vida, como pasar tiempo con tu familia o amigos, o quizás leer un buen libro”.

¿Cómo afecta a la salud la Nomofobia?

‘’El celular, como todos los medios de comunicación generan dependencia, porque años anteriores cuando no existía el celular, pero si la televisión, mucha gente permanecía todo el tiempo con el televisor encendido, aunque no lo mirara, en definitiva dependía emocionalmente, de sentir la presencia de los demás para no sentir soledad. Pienso que la necesidad de estar permanentemente comunicado, es el no sentir soledad’’, afirmó Maria Ester Retes, psicóloga matrícula 46705, egresada de la UNMDP, hace 32 años que ejerce la profesión.

Con respecto a si los celulares terminarían con las comunicaciones interpersonales la profesional explicó: ‘’ Yo creo que no, que no va a alejar a la humanidad de este contacto humano y vincular afectivo. La tendencia es al equilibrio no podemos tener excesos, pero todo va en escalada, va subiendo y llega a un pico y cuando reaccionamos que hay algo que nos está atacando automáticamente y buscamos la manera de salir’’.

Por otro lado sostuvo que ‘’es muy común que los jóvenes, vayan a recibir apoyo escolar, y estén con el celular al lado’’. Además, contó que cuando ella ‘’les estoy dando clase, la atención de los alumnos está en el celular’’. 

Retes recomendó: ‘’Permitirse tener algunos momentos del día, de un encuentro con sí mismo. Den este momento la meditación es algo que está en auge, y que permite un encuentro con el ser interior, con uno mismo. Ese espacio que es íntimo, poder encontrarse con él mismo y encontrar un espacio de comodidad, ya no necesita depender del teléfono para estar comunicado con los otros, sino lograr esa comunicación interior con uno mismo que le va a ir permitiendo darse cuenta, que la mejor compañía es uno mismo’’.

Además, aclaró que la ‘’tecnología va a acompañar al ser humano’’ y agregó: ‘’El tema es que el hombre maneje la tecnología no la tecnología al hombre. Que el hombre sepa utilizar la tecnología en beneficio propio de una manera racional sin llegar a la dependencia, yo creo que el hombre va a encontrar ese equilibrio. Porque se va a alejar de la dependencia emocional de las máquinas, porque se va a dar cuenta que esto lo va a enfermar’’.

Huele a prejuicios: casi no hay cambiadores de bebés en los baños públicos masculinos





Por Lucila Morinigo y Jordan Pérez Urrutia


La actualidad representa las nuevas generaciones y sus diferentes tipos de familia. La familia “modelo” –conformada por padre, madre y dos hijos- dejó de ser la única. Los derechos de una pareja de homosexuales o un padre viudo / soltero que están criando a sus bebés no deberían ser diferentes a los que por “naturaleza” tienen las mujeres: atenderlo en un cambiador.
En el Siglo XXI, la igualdad de género se incorpora a lo cotidiano y las mujeres toman un papel en la sociedad negado décadas atrás. Sin embargo, aún hay ciertas cuestiones en las que sólo se confía en sus manos y la infraestructura así lo impone: en más del 90% de los baños públicos y semipúblicos de locales en Mar del Plata, los cambiadores de bebés sólo existen en el de mujeres.
Tras una investigación realizada en diversos establecimientos de la ciudad como shoppings, cines, hipermercados y restaurantes, la ausencia del cambiador para bebés en el b

año de hombres o la existencia de un cuarto neutro pisa fuerte.
Recaer en una calificación con tinte machista es la primera idea pero, ¿existe realmente un impedimento en la construcción o en la idea previa de un proyecto? En la consulta con especialistas en temas de construcción y habilitación de espacios, el arquitecto Jorge Colombo (Mat- 21.810) se refirió a la colocación de los cambiadores.
“En todos los lugares públicos, no están computados como espacio en los planos; tiene que ver con una cuestión más que nada de diseño por parte de cada uno de los profesionales que asistan al proyecto. Sin dudas, el que te baja líneas es el propietario. Hay una cierta cantidad de medidas que tenés que respetar, además”, explica Colombo.
-        En algún proyecto, ¿alguien acudió con esta inquietud o agregado del cambiador en el baño de hombres?
-        No, realmente no.  El dueño no suele invertir mucho dinero en locales que alquila; la historia puede ser otra si arranca desde cero pero en todos mis años en esta profesión, no ha sucedido algo asi.
-        ¿Lo recomendarías?
-        Yo siempre destaco que hay que dejar ciertos espacios. Te lo doy en el ejemplo de un hogar, que para mi hay que tener un baño en planta baja, al igual que una habitación porque uno nunca sabe si va a necesitar silla de ruedas por algún motivo.
Cuando uno tiene un proyecto grande como un shopping, ahí si se contempla la instalación de cambiadores de bebés en zonas neutras, es casi seguro que se contempla. Está todo preparado para que vayas con una silla de ruedas, con un bebé, con los chicos, para que tengas el espacio para cambiarlos.


-        Entonces, ¿cuál es la real dificultad?
-        Es muy difícil hoy en día instaurar algunas cosas, si vamos a lo más importante, el tema es la accesibilidad para personas con discapacidades. Se está tratando de normalizar todo, siempre aparece algo nuevo, es como las leyes. Son creadas para subsanar un problema nuevo que surge. Hay normas mundiales que te van marcando lo que tenes que hacer y cómo tenés que hacerlo, de ahí en más que se vayan modificando diferentes aspectos de la sociedad. Ver cómo lo podemos hacer ley, porque también cada modificación que vos hagas va a tener algún costo, y siempre están los temas políticos en el medio.
Cual búsqueda del tesoro, en uno de los recorridos se llegó al cuarto cambiador (auspiciado por una marca de pañales) que existe en el subsuelo del Shopping Los Gallegos y, el grupo de madres allí presentes, brindó su opinión que se resume de manera unánime: los hombres también pueden y deberían. “Los cambios de roles existen”, afirmaron.
El ex titular de Inspección General Eduardo Bruzetta, fue consultado en lo que concierne a las medidas y requisitos de habilitación de los espacios en la ciudad y recordó las épocas en las que cambiaba pañales: “Me acuerdo que salía a trabajar con mis dos hijos, que se llevan tres años, y cuando los tenía que cambiar me metía en el baño de hombres y como sea los cambiaba. Tenía el bolsito y el cochecito. De alguna forma me la tenía que arreglar”.
-        Y en la actualidad, ¿considera acertada una posible incorporación de los cambiadores en los baños de hombres?
-        La realidad es que no hay nada que lo impida, no hay nada que lo prohíba. Tampoco hay nada que lo obligue, se puede hacer un proyecto. Llamaría al bloque nuestro y le metería para adelante con este tema.

ELLOS
Todos sus amigos y familiares los vieron firmar la ansiada libreta en el registro civil de Avenida Independencia y Garay, que les quedó chico por la cantidad de gente que asistió. Ellos se casaron hace ocho meses, más precisamente "un hermoso 9 de marzo", como lo describen. Ellos quieren ser padres, se sienten capaces. Ellos son Javier y Christian.
Ambos conforman una familia del futuro que ya es presente. Las barreras generacionales provocaron que algunos se quedaran pasos atrás y crean incorrecto algo que no lo es. Las parejas igualitarias han luchado por el respeto de sus derechos como personas que son pero uno de los principales problemas siguen siendo los prejuicios: “Los que creen que los nenes tienen que tener un padre y una madre sí o sí, muchas veces se equivocan. Hay padres y madres golpeadores, abusadores, gente que abandona a sus hijos, pero eso pasa porque son ‘personas’, y no porque sean hombre o mujer. La orientación sexual no tiene que ver con que uno sea buen padre o no”.
La ignorancia es otro factor que atenta contra la aceptación de las nuevas familias. “Hay personas que creen que por tener padres del mismo sexo los nenes van a crecer y no van a poder ser heterosexuales, como si el ser heterosexual te hace ser una persona correcta o perfecta, como que ser heterosexual es lo que tiene que ser. Esas personas tienen miedo o desconfianza, como si la enseñanza de la familia igualitaria se basara en indicarles que tienen que tener la misma elección que sus padres, cosa que no es así”.
Sin embargo, hay un tercer grupo -como Javier lo define- que siempre piensa en la felicidad del niño. Felicidad que viene de la mano de un círculo familiar de lazos fuertes. Esa gente quiere lo mejor para la familia. “Afortunadamente siempre nos codeamos con las personas que de verdad nos apoyan en cada una de nuestras decisiones, con aquellos que nos quieren ver felices a nosotros y que seguramente se pondrían mucho más felices por nuestro hijo también”.
Después, lo que piensa el resto de la sociedad, poco les importa:  Sé lo que soy como persona, sé lo que es mi marido como persona, la composición familiar que hemos tenido desde niños nosotros, con unos padres que tanto nos apoyaron, tanto nos aman, y desean tener nietos y  desean vernos felices.  No juzgo a las personas que piensan diferente, las entiendo, pero no intento cambiarles su parecer, son sus ideas, sus pensamientos, la vida le demostrará con el tiempo si están equivocados o no”.
Ellos.
Un pedacito de su mundo, que es el mismo que el nuestro, reflejado en algunas líneas.
¿Por qué ellos no van a tener la misma oportunidad de usar un cambiador para sus hijos?
-        ¿Quién tiene que dar el primer paso?
-        El primer paso lo tenemos que dar como sociedad y el estado puede ayudar desde el tema de las habilitaciones.
Según Javier, el argentino es hijo del rigor y, si hay multas o clausuras, los cambiadores enseguida serán una realidad. "Si bien hay niveles de importancia, es como los baños para discapacitados, hasta que no fue ley o motivo de habilitación municipal nadie los hacía".
La mente tiende a los prejuicios por ser un acondicionamiento aprendido de los padres, la religión y la sociedad.  De esta manera, según la opinión que se forme , el accionar de las nuevas generaciones podrá derribarlos con observación, identificación y, sobre todo, aceptación.
Entonces, ¿cuál es nuestro objetivo como sociedad, como seres humanos que somos? La simpleza de las pequeñas cosas logra el crecimiento en la unión, en la comprensión.
“Creo que es falta de conciencia, como que nadie se puso a pensar en eso. Pero no, no lo veo discriminatorio directamente a las familias igualitarias, porque sigo insistiendo en que apunta más a la discriminación del hombre y la mujer en general, es ahí donde me doy cuenta que aún hay que seguir avanzando y también, abrir más la cabeza”.
Javier y Christian son tan sólo un atisbo y un lado del cassette que muchos aún no se atreven a escuchar.
El primer paso es de todos, es cuestión de querer avanzar. Un cambiador de bebés incorporado a la cotidianeidad del sector masculino, puede ser el puntapié inicial.
Bienvenido.