Acoso callejero



Por Mariana Brailovsky y Alejandra Salinas

En los últimos años la figura femenina ha tomado un rol cada vez más importante, ha redimensionado sus derechos y hasta se la puede poner a la par del hombre, cosa que tiempo atrás era impensable. Sin embargo, la mujer tiene que lidiar día a día con algo que parece no tener solución: el acoso callejero.

¿Cuántas madres, hermanas, amigas o conocidas sufren el acoso del hombre cuando van caminando por la calle? El chiflido como si  fuese un perro, la falta de respeto, o hasta el toqueteo. 

A veces pareciera que hubiese que agradecer que el acoso verbal no pase de eso, como si la mujer además de soportar aberrantes frases tuviese que decirle al hombre que le grita “gracias por no violarme".

 Cualquier mujer, señora o señorita alguna vez han sufrido estas situaciones. No hay una de ellas que conteste que no, la gran mayoría de la población femenina sufre del continuo acoso de “hombres” que para ser más “machos”, más viriles y mostrarse como fuerza superior acosan verbal y físicamente al sexo femenino. Lo paradójico, es que nadie se para a decirles nada e incluso algunos festejan estas actitudes. ¿Las personas que actúan de esta manera tienen en su familia mujeres? ¿Piensan en ellas y como se sentirían en este tipo de situación?.
 
Muchas estudiantes han padecido estas situaciones, camino a la facultad, camino a la escuela o hacia sus casas. ¿La sensación? Casi todas coinciden en que se sienten incomodas, indefensas y con impotencia al no poder hacer nada. Saben que son superiores físicamente, que tienen más fuerza, que la mujer prefiere mirar al piso y no decir nada, prefiere callar para que la situación no pase a mayores, se siente intimidada, ultrajada y con una voz que hace silencio por miedo. Los hombres que tocan, que gritan obscenidades, que miran de manera desagradable, dan miedo, provocan que las mujeres dejen de caminar solas, que se tapen porque se sigue creyendo que “provocan” estos hechos.

“El 4 de marzo del 2015 se marcó un hito en la lucha por la igualdad de género en Perú y América Latina: el congreso de la República del Perú aprobó un proyecto de ley para prevenir y sancionar el acosos sexual en espacios públicos que previene y sanciona el acoso sexual callejero, el primero de su naturaleza en el continente” (Fuente: http://paremoselacosocallejero.com/).

La mujer no se viste para provocarte camino al trabajo, tampoco para que la manosees mientras pasa por la obra que estás construyendo. No, no pretende que le toques bocina con tu auto cuando cruza la calle. Mucho menos quiere que te apoyes en ella con la excusa de que el colectivo va muy lleno y fue “sin querer”. 

El acoso callejero no es sólo una frase que hace el hombre al pasar. Es algo que alude a la sexualidad, que además lo llevan a cabo con silbidos, comentarios fuera de lugar, miradas fijas, cierre del paso, manoseo, seguimiento. Del 7 al15 de abril se celebra en todo el mundo la semana internacional contra el acoso callejero. 

La mujer en su día a día lucha contra eso y teme que algún día pase a mayores, si es que todavía no pasó. Muchas mujeres no reaccionan frente a esas ofensas ya que tienen miedo. ¿Cuántas mujeres cruzan la calle al ver un grupo de hombres sólo por temor o para no vivir un mal momento?


Proponen multar a los hombres por el acoso callejero

Cada vez se amplía más la lista de países que tienen una ley contra el acoso callejero. Perú fue el último en aprobarla, el 5 de marzo, y la misma prevé penas de 3 a 12 años de prisión. En Bélgica, quienes pronuncian comentarios sexistas en la vía pública deben pagar entre 50 y 1.000 euros o pasar un año en la cárcel.

En Argentina, el movimiento Libres del Sur presentará un proyecto para “sancionar el abuso callejero en espacio público”.  La propuesta establece en el artículo 129 que todo aquel que ejerza acoso contra una mujer será penado con una multa de cien a siete mil pesos y que ese dinero será destinado al Consejo Nacional de la Mujer. Además, este punto deberá ser exhibido en espacios públicos y en edificios oficiales.

Sin embargo, un informe de la ONG "Bullying Sin Fronteras" indica que hay más de 100 denuncias por mes por acoso callejero, que se tramitan en los tribunales porteños y de la provincia de Buenos Aires. Para la Justicia el acoso se circunscribe a todo comportamiento agresivo y persecutorio de una persona hacia otra, como gritarle guarangadas a una mujer, perseguirla y amenazarla con ataques sexuales; escenas cotidianas para cualquier muchacha que camina por la calle. (Fuente: www.infonews.com.ar).

“¿Sufriste acoso callejero?” Algunos testimonios

Abril: “Sí, lo sufrí. Y para mí lo hacen porque siguen con la idea de que la mujer es un objeto y que solo está para servirlos a ellos. Se quieren sentir superiores al hacernos sentir incomodas y hasta a veces indefensas. Textual no me acuerdo que me dijeron, pero que te tocan bocina, giran para mirarte o te dicen cosas constantemente”.

Dalila: “Me pasa todos los días cruzando Juan B Justo para ir a la facu. Hay veces que hasta lloro literal, me da impotencia no poder hacer nada. Creo que lo hacen porque no piensan en la mujer, solo piensan en lo que sienten en ese momento. Nunca me tocaron gracias a dios pero estoy cansada de escuchar cosas”.

Georgina: “Sufrí cosas siempre, una vez cuando tenía 13 pase por una obra y un hombre me toco la cola. Yo me asuste y a las dos cuadras le dije a mi tía lo que me había hecho. Al hombre no le dije nada porque era chica y me asuste.  Creo que lo hacen porque son sexópatas, desubicados y mal educados”.

Lucrecia: “Me han dicho cosas. Lo dicen porque son machistas y se creen con derecho a molestar las mujeres”.

Micaela: “Sí, me gritaron una vez por la calle y nunca terminaron. No me tocaron, pero les fui indiferente porque me pone muy incómoda esa situación. Lo hacen porque ven a la mujer como un objeto”.


El acoso además de verbal, también puede ser sexual. No se da sólo en la calle. Existe el acoso laboral, el acoso en el transporte público. 

El acoso sexual puede ocasionar que una mujer deje su empleo para no afrontar el problema, si bien debido a la actual crítica situación socioeconómica de la Argentina lo más probable es que calle y se someta para no perder su ingreso. Puede ser despedida o perder sus perspectivas de promoción por no haber accedido a las sugerencias que le fueron hechas. La mujer acosada tiene siempre una sensación de culpabilidad generada por la carga social y cultural que, ante estos hechos, ve a la mujer como una “provocadora”. (Fuente: www.secretariasenred.com)
  
No es lo mismo piropo que acoso, y hay que desnaturalizar estos hechos de la sociedad. La mujer no responde por miedo, no porque le gusta lo que le decís. Si bien este es el principio de algo que va a llevar tiempo erradicar, el género femenino se unió a través de internet para denunciar este tipo de acosos. El uso de las redes sociales comenzó a utilizarse para difundir situaciones, consejos y denuncias de hostigamiento masculino. Hay una página en especial que es la que comenzó aincitar a las mujeres a que comenten sus vivencias, es una página Estadounidense, se abrió en 2005 en New York, es sin fines de lucro y genera un movimiento en contra del acoso callejero. Ahora existen 12 sitios hermanos de Ihollaback en 12 ciudades internacionales y 14 más aparecerán pronto.



El macho proveedor




Por Lucía Falotiche, Daiana Casas y Michelle Ponce

Miradas, mensajitos de texto, sonrisas, la ropa y el perfume, una preparación casi religiosa. El punto de reunión está dicho, y el encuentro es inmediato. El hombre muestra sutilmente su caballerosidad, al sacarle la silla. Y ella, se encanta con ese coqueteo. La velada transcurre con tranquilidad, y ambos se sienten a gusto, la cena va acabando y en sus mentes la idea de verse por segunda vez, los invade. El hombre realiza la seña y de repente el mozo se acerca, sus gestos se enfrían. La mujer tiene varias opciones, amagar a pagar, agarrar el celular o ir al baño; él en solitario piensa. ¿Quién tiene que pagar la cuenta?

No es válido el “miti miti”, ni el “paga vos”. Según un sondeo realizado a  30 mujeres de la ciudad de Mar del plata, de entre 15 y 35 años, la mitad  considera que el hombre debe sacrificar la billetera y que ellos deben mantener la apariencia de príncipe azul. Es por eso que casi automático aparece el billete del caballero  y así cancela los minutos de incomodidad. 

En la actualidad, el rol de las mujeres ha cambiado. Los pañales, las mamaderas y los platos sucios han quedado atrás, ahora ellas también son un sostén y aporte a la economía del hogar. Sin embargo, para muchas, ellos siguen siendo los que llevan los pantalones, y brindan estabilidad y seguridad a su hogar. Algo que se muestra en contradicción con la nueva mujer independiente, que cree en un sentido más igualitario al momento de afrontar los gastos en pareja. 

A pesar del paso del tiempo, la caballerosidad sigue reflejándose entre los más jóvenes: abrir la puerta del auto, esperar que entre a casa o simplemente sorprender con flores cortadas de un jardín, son actos que demuestran que estas costumbres siguen vigentes y que aún así, poca relación tiene con el machismo, sino que es más una cuestión de cortejo y aprecio.

Por otra parte, las primeras citas manifiestan las intenciones a futuro de una posible relación. Un claro ejemplo, es que las mujeres reconocen, que aunque muchas veces se ofrecen a pagar, esperan que los hombres se lo impidan. De la misma manera, pagar a medias es sinónimo de que la cita no tuvo éxito. 

David Frederick, profesor de la universidad de Chapman de California, Estados Unidos, realizó en el 2013 una encuesta sobre qué género debe pagar la primera cita. A su vez, analizó la resistencia a los cambios con respecto a las normas convencionales. Los resultados de la investigación fueron claros: los hombres aceptan que sus parejas tengan un ingreso fijo, pero ellos no realizan el mismo esfuerzo para hacer las actividades domésticas, que a lo largo de la historia se le ha adjudicado en su totalidad  al género femenino. 

Entonces, la cita es el momento en el cual se observa que a pesar de que la mujer sostiene la bandera de la igualdad, predica la teoría del macho proveedor.




Obesidad infantil: ¿Panza llena, corazón contento?



 Por Tamara Vartabedian y Emanuel Laure

Es la hora de la cena en la casa de la familia Langoni. Miguel, ‘Miguelito’ para los conocidos, se alegra al escuchar el llamado de su madre para poner la mesa. Su felicidad aumenta cuando se da cuenta de que prepararon su comida preferida: Hamburguesas con papas fritas. Pese a que aparenta ser una comida familiar común y corriente, no todo es lo que parece. Miguel tiene 8 años y pesa 90 kilos.

-No me parece tan dramático, es algo por lo que todos los chicos atraviesan en la infancia. Estoy esperando que pegue el estirón- dice Juana, la mamá del menor.

El desayuno del niño consiste en medio sachet de leche con 6 cucharadas soperas de cacao y 3 facturas, todos los días. Su vianda para el almuerzo en el colegio, siempre es doble ración y, al llegar a su casa, merienda el resto del sachet de leche con galletitas dulces o facturas de la mañana. La cena, siempre abundante, lo deja saciado en las horas de sueño, para volver a empezar su rutina al día siguiente.

-Si hago pollo, sé que tengo que comprar bastante porque mi hijo come más que mi marido. Ha llegado a comer medio pollo él sólo. No puedo decirle que no- explica la madre.

 Un niño de corta edad no tiene conciencia de las complicaciones de salud que conlleva pesar casi 100 kilos antes de la pre adolescencia. Son sus tutores los que deberían hacerse cargo de la situación, tomar las riendas en el asunto, y no adaptarse a su peso, sino, ayudarlo a que adelgace. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) existe en el mundo alrededor de 42 millones de niños y niñas con sobrepeso, de los cuales más del 80% viven en países en desarrollo. Como él, hay miles de ‘Miguelitos’ en el mundo, chicos y por qué no, adolescentes y adultos también, que transitan una vida llena de obstáculos. Tener esa contextura física también implica, en el mayor de los casos, ser sometido a discriminaciones sociales.

-Este año empecé en un colegio nuevo. En el anterior mis compañeros me empujaban y pegaban porque decían que era una pelota con la que podían jugar al fútbol- dice Miguelito mientras merienda.

Desde el Centro de estudios sobre Nutrición Infantil (CESNI) aseguran que lo que se debe hacer en estos casos antes de examinar prolijamente al niño con sobrepeso, es evaluar  “genes, medio ambiente y familia”. “No sólo prescribamos dietas que sirven de poco, cambiemos a las familias y a los pacientes en sus hábitos de actividad física y alimentación’, aseguran desde CESNI. Además, agregan ‘la mayoría de los niños están expuestos a pasar muchas horas frente al televisor, lo que provoca un ocio sedentario cada vez más atractivo’.

La obesidad es una enfermedad. Ningún obeso elige ser como es, ya sea por sus genes, por llevar una vida sedentaria o por falta de apoyo familiar, la persona se encuentra en esa circunstancia. La belleza es subjetiva, no hay que ser gordo ni flaco para ser lindo.  Pero si es necesario alentar, priorizar y educar  a los chicos a comer en forma saludable, a realizar actividad física. Consulten a profesionales de la salubridad en los casos más extremos, y así, se reducirían los 50 millones de menores, entre niños y adolescentes, que hoy en día componen el índice de chicos con sobrepeso de América Latina.

Los nombres de los entrevistados fueron modificados a pedido de la familia.

Chalet Plus Ultra: No soy sólo una fachada bonita



Por Gastón Cánovas
 
Si me ven hoy probablemente no entiendan por qué alguna vez fui uno de los íconos arquitectónicos del barrio La Perla. Tengo los postigos despintados, se me caen las tejas, mis balaustradas están podridas y llenas de musgo. Mis herrajes quedaron corroídos por el óxido del mar que durante tantos años miré desde lo alto de la loma de Santa Cecilia, hasta que me dejaron “ciego” con otra construcción más alta que yo. Bueno, no sólo el mar me oxidó, parece que también hizo su parte el olvido. Durante muchos años no destrabaron mis cerraduras, no giraron mis picaportes, no destrancaron los postigos. Tan poco importo como soy, se ve, que corro el riesgo de dejar de ser yo mismo.
            Hace casi sesenta años fui el proyecto de un ingeniero que vio en el mar mi forma de ser. Para volverme fiel al pintoresquismo español, vino un artista, Catteruccia era el apellido, y me talló en el frente una representación del Quijote de la Mancha. A pesar de que mi nombre es Plus Ultra (Más Allá), por el lema de España, gracias a este muchacho los vecinos me empezaron a decir “el chalecito del Quijote”.
            Soy… o fui imponente. Las columnas de piedra robustas de la galería sobre el galardón de Don Quijote hacen las veces de piernas que sostienen la superestructura de mi tercer piso. Mi rasgo más característico es el balcón empotrado con balaustres de madera y hasta tengo una corona, el escudo de armas de la familia.
            Los Huerta me habitaron durante años. “Qué linda casa la suya, señora Huerta”, se escuchaba a una vecina. “Señor Huerta, que garaje tan grande” (me entran dos autos), decía otro.
            Y bueno, garaje grande voy a seguir teniendo. Más grande, incluso, cuando me anexen un pedazo cúbico y desabrido. Dicen que la nueva construcción va a mantener los parámetros estéticos y tecnológicos actuales que no están tan mal vistos. Pero, ¿me imaginan al lado de semejante quilombo de vidrio, pisos flotantes y sillas Barcelona?
            Mis vecinos me van a dejar de querer y los Huerta ya no están para defenderme. En el barrio convivíamos en armonía, los escandalosos edificios nuevos llenos cortinas black-out y sin ningún rasgo arquitectónico característico se quedaban en la costa tapándole el sol a los que eligen el balneario Alfonsina para pasar el verano. Y nosotros, los antiquísimos chalets, estábamos resguardados de sus impertinentes fachadas adentro de la loma. Ahora voy a ser víctima de los cuchicheos de las vecinas que se quedaron sin sol en los jardines y tienen las hortensias llenas de polvillo, de las palabrotas en voz baja de cada chica piropeada por pasar frente a la obra, de los bufidos de los empleados de Obras Sanitarias que van a tener que hacerle un mantenimiento mayor a las cloacas y desagües de la cuadra, porque a mí no me van a venir a decir que estas moles tiran la misma cantidad de aguas negras que uno.
            No me voy a acostumbrar a que los fotógrafos dejen de venir a inmortalizar mi Quijote de piedra. Seguro se vayan para 3 de Febrero, donde ahí todavía, y sólo todavía, se mantienen los chalets de uno o dos pisos. Estoy arrumbado, viejo, descascarado, chorreo humedad y mis metales contagian tétanos. Pero hoy, así como soy, me siento más vivo de lo que me voy a sentir el día de mañana cuando un gigante moderno y frío opaque mi fachada.

Una ciudad a escala humana


Por Tomás Menéndez y Nicolás Carangelo


El proyecto de ampliación del espacio público, que fue llevado a cabo sobre la comercial calle Güemes de Mar del Plata, resultó un desafío para la ciudad, para comprender qué modelo de ciudad queremos para vivir.
 La premisa que plantea el nuevo paradigma de urbanización se centra en que si se crean lugares para los automóviles, se creará tráfico, ruido y polución. Si en cambio, se crea espacio para la gente se obtiene interacción entre los individuos, esparcimiento en zonas sin sonidos ni humos contaminantes.

 La decisión de extender el lugar por donde pueden circular las personas, forma parte de una integración de la ciudad en un marco internacional.
 Mar del Plata fue seleccionada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) como ciudad emergente y sostenible para la creación de un convenio que se focaliza en el trabajo de identificar problemas críticos de la localidad, relativos al medio ambiente y el cambio climático, el desarrollo urbano y la sostenibilidad fiscal.

 Las ciudades emergentes son aquellas que tuvieron un crecimiento poblacional y económico positivo por encima del promedio nacional durante el último período intercensal y que contaran con una población de entre 100 mil y 2 millones de habitantes. Las ciudades que se consideran sostenibles fundamentalmente tienen la capacidad fiscal y administrativa para mantener su crecimiento económico.
 



Los cambios

 Es por ello también que Mar del Plata se ha visto sujeta a cambios de diferentes índoles como el nuevo código de publicidad que modificó la cartelería en los principales centros comerciales, el plan maestro de transporte y tránsito que pretende alterar el recorrido de los colectivos en función al uso del público, el plan de tratamiento de separación de residuos urbanos que ya se está implementando entre otros.
 Las modificaciones que se hicieron sobre la calle Güemes para lograr obtener mayor espacio para las personas se desprende de las ideas del arquitecto danés Jan Gehl, que basa su trabajo en pensar las ciudades en torno a las personas y ciclistas priorizando espacios comunes para la gente y vías de comunicación más eficaces para transportes como el público (que reduce considerablemente el espacio y la contaminación), o la bicicleta.

“Nos centramos en la relación entre el entorno construido y la calidad de vida de las personas”, afirma el urbanista desde su página web.



¿Para qué sirve?

 Sirve para abandonar el modelo norteamericano que creó sus ciudades a escala del automóvil y lo único que logró fue hacer ciudades gigantescas debido al gran espacio que le dedican a las rutas y calles en referencia al auto. Con edificios altos que tapan la luz solar y destruyen hábitat de  muchos animales que conviven en la ciudad.
 Gehl, en su documental “La escala humana”, muestra ejemplos de su trabajo en Nueva York, Copenhague y Tokio en donde se han recuperado espacios que solían ser carreteras.
Él propone hacer ciudades para la gente, no para los autos. Para ello es necesario reconquistar los espacios que se otorgaron para que circulen los coches y reconvertirlos en lugares en donde las personas puedan establecer interacciones, que permitan ofrecer sitios para la expresión artística y el ocio de los ciudadanos.  

El presidente de Vialidad y Alumbrado Municipal, Santiago Bonifatti, aseguró que el objetivo concreto es recuperar los espacios públicos para las personas y que del estudio que realizaron junto a Gehl se desprendió que "el 75 por ciento de la gente que circula por Güemes, lo hace caminando y un 25 por ciento, lo hace en auto".

Por otro lado, al consultar con una empleada del local “Palito, bombón, vestite”, que se ubica sobre la calle en donde se hizo la reforma declaró: “A mí no me gusta nada, hace más lento el tránsito y se vuelve peligroso para las personas. Hace cuatro años que estoy acá y conozco esta calle, me parece que no sirven para nada estos cambios”.

  Hasta ahora, poco se apreciaron estas modificaciones en la arteria comercial Güemes, pero también es cierto que hace un mes se llamó a votación abierta para obtener la opinión de la gente en referencia a estos cambios y los resultados arrojaron un 90% de aprobación por parte de los comerciantes y peatones.


Submarinos nazis: Ultima parada, la Perla del Atlántico














 Por Emanuel Laure y Tamara  Vartabedian



Hace casi 70 años, una silueta de un submarino, distinto a las naves argentinas, emergió sorpresivamente sobre las aguas del Puerto de Mar del Plata. Luego le siguió otro. Las especulaciones del desembarco de jerarcas nazis al país, oficiales de alto rango e incluso del mismísimo Hitler, comenzaron a correr. Las declaraciones de los marineros de la tripulación que arribó a la ciudad, a las 7 de la mañana de aquel 10 de julio de 1945, fueron catalogadas como “top secret” por el gobierno Inglés y Estadounidense y podrían darse a conocer recién en el 2020, pero queda mucho tiempo por esperar y muchas cosas para contar.
 
A fines la Segunda Guerra Mundial, el Ejército Rojo (URSS) estaba en la puerta de Berlin y Hitler ya no tenía escapatoria. Una de las hipótesis que los historiadores creen posible es que Hitler no murió en su búnker sino que éste era un doble y que el verdadero Führer, junto a su esposa, Eva Braun, escaparon mediante la operación “Berseed Süd” (Ultramar Sur) hacia el puerto de Horten (Noruega), ciudad donde funcionaba la base de submarinos más importantes.

 A partir de esta idea de escape, los rumores acerca del destino del líder nazi son muchos. Uno de ellos, supone que ambos, Hitler y Eva, se embarcaron rumbo a la Argentina, en uno de los Uboats (el U-977). Estos submarinos, también denominados “Lobos Grises”, tenían una modalidad: no viajaban solos, siempre en grupo.  

 Lo cierto es que 40 de ellos partieron del puerto. Sólo 30 fueron encontrados en distintas partes del mundo y 10 permanecen desaparecidos hasta el día de hoy. 

 El narrador marplatense, Germán Diograzia, autor de “Charlas con Adolfo 1958”, expresa: El 4 de julio de 1945 el crucero brasileño Bahía sufre un sospechoso accidente donde mueren cientos de personas. Se cree que una de las naves nazis disparó un torpedo y produjo la tragedia”.

Seis días después, un submarino se rinde frente al puerto de Mar del Plata. Los tripulantes del U-530 son  apresados por la Armada Argentina, que en ese momento se encontraba a cargo de Rodolfo Sáenz Valiente. De los 14 torpedos que el submarino debía cargar, faltaban dos, presumiéndose que habían sido los utilizados para hundir el crucero Bahía. 

A una milla y media del puerto de Mar del Plata, uno de los submarinos comienza con los destellos luminosos para dar con las autoridades navales y acordar su rendición. Precavidos, algunas horas antes se habían deshecho del armamento principal en cubierta, los torpedos, el equipamiento electrónico, las claves y el libro de bitácora. El Capitán, Ramón Soyuz, autoriza el ingreso de la imponente maquinaria alemana y el comandante nazi, Otto Wehrmut, de tan sólo 25 años, forma en fila a sus 54 subordinados, todos también de corta edad.

“SE ENTREGÓ UN SUBMARINO NAZI EN MAR DEL PLATA: El capitán y 54 marineros son Prisioneros de Guerra. Llegaron desnutridos, estuvieron 15 días sin comer”, rezaba el titular diario Crítica por aquel entonces. 

Según las declaraciones prestadas por la tripulación, el U-530 había zarpado de la base de Kiel el 19 de febrero y luego de un reaprovisionamiento en Kristiansand, Noruega, fueron informados del fin de la guerra, cuando estaban rumbo a Nueva York. Wehrmut firma oficialmente la rendición y el pabellón Argentino es izado en el mástil del submarino. 

Diograzia, quien lleva a cabo una investigación nazi desde hace 10 años, cuenta: “En confesiones realizadas a la Armada Argentina, de manera extra-oficial y que fueron guardadas durante 57 años, el comandante, Otto Wehrmut, sostuvo que su intención era recalar en Miramar. Dijo, además, que avistó el faro de Punta Mogotes, a las 3 de la mañana del 9 de julio, a unas 18 millas de distancia, pero que lo esquivó porque quería llegar a la ciudad vecina, donde finalmente lo hizo a las 6 de la mañana. A las 9 de la noche volvería a la ciudad, dónde posteriormente se entregaría. El capitán no pudo explicar por qué falta una de las seis balsas de goma que contaba el U-530, con gran capacidad para llevar a personas y bultos”.

 El autor devela  que el mismo submarino zarpa del puerto de Mar del Plata un mes y medio después de su llegada, remolcado por el ARA “Ona” y escoltado por el ARA “Misiones” y el ARA “San Juan”. Partiendo hacia Río Santiago, el comando Alemán es intervenido por oficiales norteamericanos con la intención de llevarlos a su país. 

El segundo submarino llega el 17 de agosto de 1945. Las naves Argentinas del puerto de la ciudad, entre ellas el remolcador Ranquel, escoltaron al U-977, que atrancó a las 11 de la mañana y estaba en perfectas condiciones y combustible de sobra, a diferencia del primer submarino. 

Documentos secretos de la Armada, revelados años después por  el mismo narrador, atestiguan que las autoridades Navales Argentinas estaban avisadas por la Cancillería de la posible aparición de submarinos alemanes por el litoral marítimo argentino, que “tratarían de llegar a aguas japonesas”.

En el libro “Charlas con Adolfo 1958”, el escritor cuenta una de sus experiencias, en donde se entrevista  con el creador de la Escuela Náutica de Mar del Plata, constructor del puerto de la ciudad y muchos del mundo, quién le afirma haber presenciado la memorable escena en 1945. El marinero, a bordo del velero Albatros, formaba parte de la tripulación que había guiado a la nave del Tercer Reich al puerto de La Feliz. Otra de las operaciones secretas, que involucraba al gobierno Argentino de ese entonces, con el de la cruz gamada. 

La máquina estaba comandada por Heinz Schäffer, de 24 años, y la tripulación compuesta por 32 hombres, todos jóvenes. Sin embargo, cuando partieron de Kristiansand, el 2 de mayo de dicho año, la nave tenía 16 personas más. El comandante confesó que las personas faltantes habían decidido quedarse con sus familias en diferentes puertos, versión que no dejó muy convencidos a los interrogantes argentinos, quienes rápidamente comenzaron a especular con el desembarco de los jerarcas en diferentes puntos de las costas argentinas, junto con documentación nazi y gran cantidad de dinero.

El paradero de la tripulación del U-530 y del U-977 es desconocido. Cartas de marineros datan que durante su estadía en Argentina, fueron tratados como una suerte de celebridades, agasajándolos con regalos, cenas e invitaciones. Luego, mediante presiones de Estados Unidos serían deportados, de la isla Martín Garcia, y trasladados al hotel de inmigrantes en Buenos Aires, para hacer una escala en Estados Unidos y terminar en los Campos de Prisioneros 2218


y 22 de Bélgica. Es allí donde pasaron de ser  camaradas alemanes y comenzaron a recibir trato de prisioneros.

Finalmente en septiembre de 1945, el U-977 junto al U-530 son llevados a los Estados Unidos, navegando por sus propios medios. Una vez retirados los equipos más delicados de ambas naves, la marina estadounidense ordena que sean torpedeados y hundidos en el Atlántico, cosa que ocurre en noviembre de 1946, al ser torpedeados por el submarino USS Atule. Es el fin de los “lobos grises” en la costa atlántica.

El rey de la risa



 Por Juan Pablo Picinotti

Eduardo Galeano afirmó hace mucho tiempo que la caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba; en cambio la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo. Juan Rey, el librero que en febrero de este año se negó a aumentar losprecios de sus productos, ante la imposición de sus proveedores, parece haber entendido a la perfección la frase del escritor uruguayo. La repercusión del hecho fue tan grande que hasta la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, lo llamó para felicitarlo. "Fue una gran emoción", exclama el comerciante.
Hace 9 años fundó, junto a su familia y amigos, una ONG modelo llamada "Hazmereír", cuya función principal es brindar ayuda solidaria a jardines, escuelas, diferentes barrios, asilos, y a todos aquellos que la necesiten, con el arte como herramienta principal para lograr el objetivo. La fundación y sus artistas han realizado miles de funciones teatrales solidarias, y para ello recorrieron de norte a sur todo nuestro país, América Latina en gran parte, España, Francia, Portugal, Egipto, Nepal, y plantaron en cada lugar su sonrisa como bandera.

Juan Manuel Rey es el nombre completo de este hombre nacido en Vivoratá, que a los 9 meses se vino con su familia a vivir a Mar del Plata. "Mi familia, el barrio y el club Unión fueron los pilares más fuertes, donde aprendí a prevalecer lo colectivo ante lo individual, donde forjé el respeto y la solidaridad", relata el empresario con su voz disfónica, mientras nos acomodamos en su pequeña oficina de la librería Keops, comercio que fundó hace 17 años.

El lugar tiene la misma calidez que su rostro transmite al recibirme. Paredes plagadas de recuerdos con amigos, festivales de su ONG, de su vida deportiva, de su familia, premios, distinciones y cuadros artísticos. Su sonrisa genera la sensación de conocernos hace mucho tiempo, a pesar de ser la primera vez que entablamos un diálogo. 

- ¿Qué significa el club Unión en tu vida?-

- Unión es todo para mí. Desde los cinco años comencé a formarme como basquetbolista, luego fui técnico y tiempo más tarde me convertí en presidente, y estuve a cargo del club por más de 20 años. En el buffet del club, los viejos después del segundo Gancia contaban las mejores historias de vida.

En el año 2005 dos fatalidades cambiaron el rumbo de su vida. Primero, Marcelo uno de sus mejores amigos, perdió a su hijo. "El dolor fue inmenso", explica. Pero meses después Juan Pablo, su hijo mayor que era artista de circo, murió en un accidente. En ese momento del relato la nostalgia se adueña de su semblante, a pesar de conservar una envidiable entereza. "El dolor es inexplicable y eterno, pero en su momento creí que debía hacer algo. Así que con los compañeros de circo de mi hijo pensamos que había que despedirlo con un festival. Lo hicimos, fue un éxito, y ahí surgió Hazmereír  en homenaje a mi hijo", cuenta.

Desde hace dos meses decidió tomar una importante decisión que fue la de aceptar el cargo ofrecido por la Municipalidad de General Pueyrredon, como director de la secretaria de cultura. Juan revela que su nuevo rol le trajo la satisfacción de poder trabajar mucho mejor en los barrios de la ciudad, pero destaca que solo el tiempo dirá si es una buena decisión. Remarca como decepción el hecho de que algunos quieran ensuciar el nombre de la ONG por vincularlos con su puesto político.

La fundación  Hazmereír  desde que fue creada, entre otras cosas, inauguró un jardín de infantes para la comunidad aborigen de Aguai Poty (Misiones), la cual es apadrinada por la fundación. Crearon un nuevo salón para el comedor "Amiguitos" de nuestra ciudad, donde más de 90 niños desayunan, almuerzan, reciben apoyo escolar y atención médica. También realizó la donación de unos 500.000 útiles escolares. Colaboran con unas 30 comunidades de todo el país, y además en la actualidad llevan a cabo la campaña solidaria "Viejos, nuestros queridos viejos" para lograr construir una nueva ala para la residencia de adultos mayores “Hogar Eva Perón” ubicada en 12 de Octubre y Cerrito.

"Tanto mi otro hijo Ignacio como todos los demás chicos que llevan a cabo Hazmereír , no tienen porque sufrir los agravios que reciben. Barlovento es la obra teatral que se desprende de la ONG, y este año Carlos Rotemberg, reconocido productor, la dirigirá. Esto nada tiene que ver con mi cargo político, sino con la inmensa calidad artística de los chicos", remarca Rey, al tiempo que adelanta: "Me voy a alejar de Hazmereir para no afectar su normal funcionamiento. Quedarán a cargo los chicos y apoyaré en lo que pueda".

Entre respuesta y respuesta Juan está atento a su computadora, atiende uno y otro llamado a su celular. Se lo ve muy comprometido con todas sus actividades. "Me levanto a las 6.30 y no paro más en todo el día", comenta, con una sonrisa cómplice. También destaca que su máximo sueño es crear acá en Mar del Plata una escuela de circo que sea modelo en todo el país. "Con mucho esfuerzo y dedicación, lo vamos a lograr algún día", remarca.

Al preguntarle sobre cuáles cree que son los valores que  las personas deben tener en la vida, no duda: " Para mí no hay nada más firme que darle la palabra al otro, o estrechar la mano. Me corto un dedo antes de fallarle a alguien". 

“La sangre tiene razones que hacen engordar las venas”,  decía el gran compositor popular, Atahualpa Yupanqui. Parece que estas razones abundan en Juan y son el motivo para seguir cada vez más vivo en la lucha. Esa pelea eterna para volver nuestra sociedad un poco más justa, él la tiene ganada. "Nunca hay que privarse del dulce egoísmo de ayudar" es la frase de propia autoría que este multifacético hombre nunca se cansa de repetir.

La entrevista va llegando a su fin, aunque de repente, sutilmente, interrumpe el espacio una señora con teléfono en mano y mirando al reporteado dice: " Son de radio LU9, es el Cholo Ciano". Sin esperarlo paso a ser un oyente exclusivo de la nota y mientras escucho sus respuestas, disperso mi vista con las imágenes que inundan la pared. El motivo de la llamada periodística era para aclarar su desvinculación de Hazmereir.

Juan se despide de la nota telefónica muy amablemente y presiento que no debo preguntar más, que la nota llegó a su fin. Le comunico que no quiero robarle más tiempo. "A tus ordenes", responde. Nos damos un abrazo y me retiro de su librería.