Por María Florencia De Juan
1:04 de la
madrugada, la televisión quedó encendida con el volumen al máximo y escuché los
gritos de una mujer que estaba siendo agarrada de los pelos y golpeada con una
agresividad contundente, sin embargo, el asombro de la imagen se disolvió
cuando alcancé a leer la palabra dramatización en la pantalla.
Era una publicidad casi propaganda religiosa llamada Pare de Sufrir,...