¿Game Over? Guerra de géneros en los videos juegos



En agosto de 2014, la crítica, feminista y bloggera de los video juegos, Anita Sarkeesian, se vio obligada a dejar su casa por una amenaza de muerte. En octubre del mismo año, la Universidad Estatal de Utah en Estados Unidos, fue forzada a cancelar una conferencia en la que ella era protagonista, también por una serie de amenazas realizadas vía mail donde prometían “el tiroteo más mortal de las escuelas en la historia de America”.

 Por Loli Pérez




 Foto: Flickr, Anita Sarkeesian

Brianna Wu, creadora de video juegos, tuvo que abandonar su casa porque su vida corría peligro. Y Zoe Quinn, desarrolladora independiente, que fue el blanco original de este movimiento denominado #Gamergate, vivió la misma situación. Estas mujeres son la cara visible de un problema que se da en otro mundo, ajeno al nuestro, en el ámbito virtual de servidores online.

Pero ¿Es realmente así para todas las mujeres en la comunidad gamer? ¿O solo para las voceras?
Hablamos con tres mujeres gamers de diferentes partes del mundo que nos dieron su perspectiva.
Tara (USA), comenzó a jugar desde que los juegos arcades (las maquinitas) eran la última moda. En esa época, recuerda “los chicos no me acosaban por jugar”, ni siquiera notaban que estaba en un mundo dominado por el sexo opuesto. Kaitlin (USA), por su parte, empezó jugando a los cuatro años con la Súper Nintendo. Yesi (Mar del Plata) cuenta “Siempre jugué video juegos desde muy temprana edad y hasta tuve oportunidad de mezclarme con chicos del barrio que también jugaban, entonces no había mucha diferencia”.
¿Qué fue entonces lo que hizo que todo cambiara? ¿Cuál fue el punto de inflexión?

Si pensaste en internet ¡acertaste! Las tres coinciden en que no fue hasta que comenzaron a adentrarse en el mundo online que las tensiones se dieron a conocer.

Aunque Kaitlin dice que “Cualquier intento de ser trolleada en internet lo puede combatir con su ingenio”, el punto es que no debería llegar a eso. Ella expresa que no entiende a las mujeres que dicen que debieron irse de servidores para no afrontar un hecho de bullying. De acuerdo con Kaitlin, ningún servidor es seguro, pero al mismo tiempo ninguno es dañino en ninguna forma.

Distinta es la visión de las otras dos entrevistadas. Tara nos cuenta que alguien en el servidor pidió ser su amigo (al estilo Facebook) y después de eso comenzó a recibir en su mail, imágenes desagradables y enfermizas, al punto que tuvo que cerrar su cuenta ¿Cuál fue su error? Matar a esa persona de un tiro en la cabeza en el juego. Tara aclara que no todos son así, que ha tenido y aún tiene personas con las que mantiene una muy buena relación.

Yesi, por su parte, nos explica que tuvo un par de situaciones pero que en su caso no sabe si han llegado al punto de ‘bullying’, pero si cargadas y hasta subestimación por parte del género opuesto, “ya desde que su punto de vista (y hablo de personas particulares, no de hombres en general), las mujeres no son lo mejor para jugar video juegos”, explica.
 Foto: Getty Images

Ella nos trae otra problemática a colación que es el tema del anonimato. Para Yesi, la cantidad de mujeres que juega online creció bastante los últimos años, pero “muchas tienden a esconderse”, según ella por miedo o vergüenza, ya que no está bien visto en nuestra sociedad que las mujeres jueguen a los “jueguitos”. Incluso llegan al punto de no decir a sus amigos, familia y/o colegas que juegan, por vergüenza o por temor a que les hagan bullying. Esto deriva en la utilización de “alias” o “nombres de usuario” neutros para que no las molesten al jugar. De acuerdo con ella, “no se las trata como a ‘pares’, sino como ‘tontas’ o se las cosifica”.


Una de las primeras en ser acosada notoriamente y por quien comienza la campaña #Gamergate es su contra, es la ya mencionada, Zoe Quinn, quien diseño el juego “Depression Quest”, que trata sobre la vida diaria de un hombre con depresión y las diferentes formas de manejar la situación.

Yesi tuvo la oportunidad de jugarlo y en sus palabras “no solo fue educativo sino muy diferente a otras cosas. Creo que necesitamos eso, diversidad”, y agrega “necesitamos más igualdad y menos odio entre géneros por lo que sea que se quiera. Es el 2015, creo que es tiempo ya”.

Las mujeres vienen peleando por la igualdad de género en este mundo tangible desde que aquellas 187 trabajadoras de la fábrica de Ford, en Inglaterra, reclamaran por un sueldo igualitario a fines de los 60. Y aunque mucho se consiguió en ese aspecto en nuestra realidad, el mundo virtual de los video juegos, por el contrario, sigue sumergido en un estado de discriminación continúa, donde la única ley que parece valer es “la supervivencia del más apto”.

¿Qué pasa después del fin?



Hay miles de trabajos, todos de diferente índole y exigencia. De distintos horarios, cortos o largos, también. Pero, ¿qué pasa cuando un trabajo empieza con el fin de algo?

Por Lucila Morinigo y Jordan Pérez Urrutia
A los niños de preescolar sus señoritas, suelen preguntarles: ¿Qué querés ser cuando seas grande?
Se escucha desde bomberos y policías hasta futbolistas o el famoso “mamá”.
Con esa edad, probablemente Daniel nunca se hubiera imaginado que se ganaría la vida haciendo lo que hace hoy.

El trabajo de Daniel Carunchio (51) es para cualquiera. Cualquiera que se atreva a convivir con la muerte.
Una de las tantas dificultades que menciona este tanatopráctico es, justamente, el desconocimiento de la definición de la disciplina en la que es especialista.
En cuanto a lo etimológico, “tanatología” proviene de la unión de las palabras griegas thanatos (muerte) y logos (definición) y se entiende por tanatopraxia a su práctica.

“En sí, la tanatopraxia tiene varios aspectos. En el aspecto funerario, lo que logramos es que no haya contagio de enfermedades, no líquidos, olores, recuperar el color natural de la persona e incluye la tanatoestética. En lo educativo, se le suma la conservación de esa pieza anatómica para que los estudiantes puedan trabajar en un cuerpo sin que esté sumergido en piletones de formol. Y en cuanto al aspecto médico legal, conserva todas las evidencias para hacer futuras necropsias, donde se puede encontrar, después de un periodo de siete u ocho meses a un año, causas de fallecimiento que puede ser por causas traumáticas o no traumáticas”, especifica.

La naturalidad con la que Carunchio se expresa aleja cualquier prejuicio del que ignora la dedicación que lleva su trabajo y, a su vez, alienta a procesar lo inevitable: la muerte y pérdida de un ser querido.

-        ¿Por qué eligió la tanatopraxia?
-        Uf, muy larga la historia. ¿Tienen tiempo? (ríe) Desde el año 1964,  mi familia tiene una empresa funeraria que se llama “Cochería Paraná”, acá en Boulogne, Buenos Aires. Yo entré a trabajar ahí de cadete a los 15 años para después pasar por todos los niveles. Los hijos de mi tío se hicieron grandes y se metieron a estudiar administración de empresas; 'uh está claro que no voy a manejar nada nunca', pensé. Entonces le busqué la vuelta por otro lado.

-        Y la clave fue...
-        Claro, era buscar qué era lo más importante que necesitaba la empresa para el tipo de prestación que nosotros dábamos. Lo primordial es el cuerpo, que la sala esté linda o fea mucho no interesa. Lo más importante es que el cuerpo no se pierda, que no haya olores y que se pueda velar.

-        ¿Cómo arrancó la búsqueda de esa herramienta que les faltaba?
-        Empecé a investigar un poco el tema y di con un señor que se llama Luis Fernando Arango Madrid, de Colombia. Ahí fue mi primer contacto con la tanatopraxia. Tendría 18 años. Me fui a Colombia 6 meses y me resultó bastante chocante el tema de la falta de bioseguridad. Hoy en día dejaría mucho que desear, para la época estaba perfecto pero hoy con las medidas de bioseguridad y todo eso, daba un poquito de impresión.

Luego de ese período en el exterior, Daniel volvió a la Argentina y abrió su primer tanatorio, en el que siempre renovó las prácticas con lo aprendido en cada viaje a Colombia. Los principales temas en los que se instruyó fueron la anatomía, el sistema circulatorio, fórmulas para embalsamar, lesiones, caudal, puntos de inyección, puntos de drenaje, arreglos faciales y de la boca, reconstrucción, ceras. 
Sin embargo, como en ese entonces la formación oficial existía en Estados Unidos y no en Latinoamérica, en el año 2000 creó en suelo colombiano junto a sus instructores, una carrera en la Universidad Tecnológica de Antioquia.
Actualmente, el programa se mantiene y los egresados reciben el título de “Técnicos Profesionales en Tanatopraxia”.

-        ¿Y cómo siguió esa búsqueda del saber?
-        Después viajé a Guatemala y conocí a un profesor que se llama Mario Lacape que es egresado de la Universidad de Cincinnati, Ohio, que tenía otras técnicas mucho más avanzadas. Estudié con Mario y empecé a ver las fórmulas que aplicaba y todo eso. Así permanentemente arranqué a viajar todos los años a diferentes países, Rusia, Holanda, China, Panamá, entre otros, para ver qué es lo que utilizaban en cada país, y trasladarlo al lenguaje argentino porque muchas cosas que usan en, por ejemplo, Estados Unidos, no funcionan acá.

-        ¿Un ejemplo de esa situación?
-        Y mirá... en Estados Unidos, cuando fallece una persona no salen todos corriendo al velatorio. Allá llaman por teléfono a la funeraria, ésta retira el cuerpo y lo embalsama y se organiza el velatorio para dentro de una semana o 10 días. ¿Con qué fin? Primero la bioseguridad, la desinfección del cuerpo que se va a exhibir y segundo, la organización de las familias porque por ejemplo la gente grande suele vivir en Miami por el clima y los hijos en California, Texas o Canadá. ¡Deben viajar! Entonces no tenemos que salir corriendo como acá que dicen “murió mamá” y salen todos a matarse en la ruta.

A pesar de esos factores que aún no pueden acomodarse a lo cotidiano de los argentinos, hubo grandes avances en lo que concierne a la preparación del cuerpo para el velatorio. Uno de ellos, señala el tanatopráctico, es el cambio del  algodón en la nariz y en la boca, que sólo evitaba la pérdida de líquidos. Al seguir avanzando la descomposición, el cuerpo continúa expulsando sustancias que pueden ser perjudiciales para la salud de los presentes en la sala velatoria.
“Hoy se usa un producto que es un polímero. Para que se entienda, es como el relleno de los pañales, y lo traje yo de Holanda. Se vende en un sorbete con un talco adentro que, al tomar contacto con los líquidos corporales, se transforma en un gel que genera un tapón que no deja que salgan”, explica Carunchio quien también recalca que si a todos los cuerpos se le practicara la tanatopraxia desde un principio, “esas cosas extras no harían falta”.

-        ¿No hay ninguna ley que regule la tanatopraxia para que se realice obligatoriamente?
-        No hay ninguna ley en la Argentina que hable de tanatopraxia. Hay un proyecto presentado desde el 2006 que todavía sigue durmiendo en el Congreso de la Nación. A mi criterio, todos los casos que sean muerte dudosa o en la vía pública, deberían llevar una tanatopraxia. Un ejemplo fácil, si pedimos el cuerpo del Fiscal Nisman, ¿qué vamos a encontrar? Nada, sólo un cuerpo en avanzado estado de descomposición.

  
Arturo Frondizi, Ricardo Fort, el diseñador Jorge Ibañez, Gerardo Sofovich, Carlitos Junior, Fabián Rodríguez (esposo de Nazarena Vélez), entre tantas reconocidas personalidades pasaron por sus meticulosas manos. Además, supervisó el cuerpo del ex presidente Juan Domingo Perón, durante el traslado de sus restos desde el cementerio de la Chacarita hasta el mausoleo construido para homenajearlo en San Vicente.

En ese extenso currículum, Daniel Carunchio acumuló también 12 años como subdirector de la morgue de la Facultad de Medicina de la UBA (Universidad de Buenos Aires), donde los cuerpos son donados y luego de 15 días de guarda, pasan a ser un objeto y propiedad de la cátedra y son los que usan los chicos para estudiar.

En una de las tantas clases hicieron una prueba con un cadáver y, en vez de colocarlo en piletas con formol, se le practicó la tanatopraxia. Siete meses después, sin estar ni en cámara de frio ni en pileta de formol, sólo sobre una camilla, se le pidió a la Dirección General de la Policía Científica que haga una necropsia sobre ese cuerpo para definir la causa del fallecimiento y el grado de conservación. El informe de los peritos arrojó que la causa del fallecimiento concuerda con la que había firmado el medico que atendió al paciente y que el grado de conservación del cuerpo era del 99,9%.

“La idea es que a la larga sea obligatorio para todos los cuerpos. En muchísimos países es costumbre, no pasa por  una ley, sino por el servicio que brinda la empresa funeraria”.

-        Entonces, ¿cuál es el principal problema?
-        El principal problema pasa porque no tenemos profesionales en el sector. Si vos querés poner una funeraria la podes poner, y eso no es correcto. Para abrir una escribanía primero tenés que ser abogado y así sucesivamente.

-        ¿Lo primordial es la prevención?
-        La idea, sobre todo, refiere a la desinfección del cuerpo además de lo estético, claro. Tratar de eliminar y reducir el riesgo del contagio de enfermedades. Con la muerte muchos virus mueren, pero muchos otros nacen. Mirá si en ese cuerpo que estoy velando está enfermo, acto seguido empieza a perder líquido y que justo una mosca se pose sobre ese líquido y luego en la jarrita del café que todos están tomando...

 El actual gerente de Carunchio – Peculo Servicios Funerarios, se refirió también al proceso del ingreso de un nuevo cadáver:

“Además de hacerlo en nuestra empresa, atendemos a otras. Se ponen en contacto con nosotros, trasladan el cuerpo en una ambulancia, presentan un certificado de defunción y una autorización de la familia.
Con esa documentación que tenemos, el cuerpo pasa a ser depositado en una camilla donde se lo desinfecta primero y se le hace una autopsia clínica. En dicha inspección ocular se registra en una planilla que tiene la forma del cuerpo humano todas las cosas que llamen la atención ya sean golpes, rasguños. Todo lo que no sea normal de la persona, queda registrado ahí”.


-        ¿Por cuántas personas está integrado su equipo?
-        El trabajo lo puede hacer uno solo, pero yo por el tema de las clases, estoy acompañado por chicos practicantes. Normalmente acá son 3 o 4 trabajando seguro. Y mi hijo, claro.

Los valores familiares son los que asentaron los pilares de esta profesión que no tiene descanso para Daniel. Su hijo Lucas, de 19 años, planea seguir sus pasos en el mundo de la tanatopraxia.
“Es toda una experiencia nueva. No mucha gente lo hace y estoy contento”, comenta el joven que brevemente se sumó a la charla y agrega: “Mis amigos se sorprenden, muchos no tienen ni idea del significado de la palabra tanatopraxia. Yo les cuento más o menos lo que hago y quieren acompañarme para ver cómo es, pero al final no se animan” (risas).

Carunchio eligió traer a su hijo siendo muy pequeño y así lo recuerda: “Sé que no suena muy normal. Imaginate esto: Tenés ocho años, estás en el cine con amigos y te suena el teléfono. 'Ya baja un cuerpo para prepararlo, Lucas acompañame'. Si vos le explicás bien a los chicos las cosas como son, lo entienden y pierden un poco ese miedo a la muerte”.

La buena muerte como último recuerdo digno es algo que el reconocido tanatólogo menciona varias veces durante la entrevista y consultarle sobre sus propios límites demostró la calidad de profesional que es.

-        ¿Sería capaz de trabajar en el cuerpo de un familiar?
-         Sí, de hecho ya lo hice, mis abuelos, mis tías y tíos. Es que no tengo quien lo haga; obvio hay un montón de gente buena pero no lo van a hacer como yo. Yo sé lo que hice, si hay que hacerlo, hay que hacerlo, no importa quién es. Prefiero y elijo tomar el toro por las astas.

La determinación de Daniel Carunchio no da lugar a dudas en lo que respecta a la vocación por lo que hace y el respeto que le merece. Afirma también no tenerle miedo a la muerte en un sentido terrorífico o depresivo, sino que acepta que un día llegará su hora.

“El que dice que no tiene miedo a la muerte, te miente. Porque cuando se enferma un poquito con algo serio, se asustan”.

Antes de finalizar, se encargó de desterrar el extraño mito que rodea a los que trabajan con personas fallecidas:

“Cuando uno va con la intención de ayudar, no le va a pasar nada. Si vos vas a molestar o a faltar el respeto no sé qué puede pasar, pero uno va con al mejor intención de dejarlo bien y que su familia supere la situación de a poco, dentro del dolor que tiene y lo mejor posible. El muerto, muerto está, no te hace nada. ¿Sabés qué? Tenele miedo a los vivos”.









Smartphones: Al servicio de los accidentes



  Por Mauro Tagle


 Los accidentes de tránsito constituyen hoy una de las principales causas de muertes a nivel mundial. Estos siniestros terminan con la vida de las personas de manera imprevista, y muchas veces por un solo error del conductor o del peatón,  pero todo comienza en ese segundo de distracción que puede desatar desde un simple daño material hasta una lamentable tragedia.
 
Los semáforos, carteles de señalización, lomas de burro, multas y otras medidas no tendrían ningún propósito sin la atención del ser humano. Existe una capacidad de reacción que se activa en el momento previo, y actúa como un límite para alertarnos sobre una futura situación de peligro que podríamos padecer sin embargo, los errores humanos siguen siendo la causa más frecuente ¿Qué otro factor hace posible la distracción en la vía pública? 

El exceso de velocidad o la conducción bajo efectos del alcohol que responden y dependen únicamente de la conducta humana, son casos que tenemos a la orden del día.  Es por eso, que hoy tenemos que hablar de otro tipo de atenuante que influye directamente en una distracción del individuo. 

Con el paso de los años, la tecnología ha revolucionado el mundo de los celulares, transformándolos en lo que ahora conocemos como Smartphone s o teléfonos inteligentes, que le brindan la posibilidad al usuario de permanecer conectado a internet desde cualquier lugar y a toda hora. Estos dispositivos, tienen una gran desventaja ya que limitan la percepción auditiva y/o visual a una pantalla al momento de usarlo, sin embargo está en el común de las personas revisarlo constantemente inclusive mientras realizan otras actividades.

En una encuesta realizada a través del sistema google formularios,  60 personas respondieron preguntas sobre la utilización de los smartphones en la vía pública.
-El 43 % de las personas que hicieron el test, tienen entre 20 y 40 años, en las otras edades se registró un porcentaje del 28 %.
-Del total el 60 %, son conductores y un 40 son peatones.                                     
-El 53 % admitió el uso del celular mientras conduce o cruza una calle de los cuales, el 36 % solo lo usa en caso de emergencias. 
- 25 del total de los encuestados, manifestó usarlo para atender o realizar llamadas
-Mientras que solo un 18 % ha sufrido accidentes por distracciones propias.
Solo un 10 % indicó que nunca usan el celular en la vía pública.

 
Si bien estos datos no son representativos, dejan en evidencia el grado de importancia que se le da al Smartphone a tal punto, que su uso se interpone a la prioridad que tendría que ser en este caso, el cuidado de nuestra integridad física y la de los demás peatones o conductores, protagonistas del tránsito.
En el marco legal,  el uso indebido de los celulares mientras se conduce está prohibido, como lo indica el artículo 33, de la Ley de Transito 24.449, inciso Q : La conducción de vehículos utilizando auriculares y/o sistemas de comunicación manual continua y/o pantallas o monitores de video VHF, DVD o similares en el habitáculo del conductor. 

Sin embargo por el lado del peatón, no existe ningún tipo de ley que le prohíba usar el celular mientras cruza una calle, y tranquilamente esa persona puede ser víctima en un accidente provocado por terceros, a pesar de haber cruzado cuando debería hacerlo (luz de semáforo en rojo) y más allá de la imprudencia de los otros conductores, no podría salvarse por estar distraída con su Smartphone. 

Según estima la Asociación civil Luchemos por la Vida, Argentina ostenta uno de los índices más altos de mortalidad por accidentes de tránsito, 21 personas mueren por día; hay 7.613 víctimas fatales por año (2014) y unos 120 mil heridos de distinto grado y miles de discapacitados. Las pérdidas económicas del tránsito caótico y accidentes de tránsito superan los U$S 10.000 millones anuales.
Con respecto a los conductores, otra estadística de investigación, señala que desde 2007 a 2013 la cantidad de infracciones por utilización de celulares mientras manejan, ha disminuido 14 veces, de 258.707 (2007)  bajo a 17.898 (2013).

Pablo Martínez,  representante de la Asociación “Luchemos Por la Vida” dialogó y aportó su opinión con respecto a este tema, destacó que el peatón en muchas ocasiones cree que por estar cruzando de manera correcta una calle o avenida, refiriéndose a pasar con el semáforo en rojo, “puede dejar de prestar atención a los vehículos”, y agregó que es un error que se podría evitar con “normas como las que tiene el conductor y un sistema que las controle”. En ese contexto, Martínez asumió que si existe un peligro no tan visible pero que igualmente puede derivar en un accidente y en la muerte de uno o varios, en el peor de los casos. “El 21 % de víctimas del tránsito son peatones. La prioridad de la seguridad no es tomada como tal tanto en el conductor del vehículo como en los transeúntes”, explicó. 

Para finalizar: “Desde la Asociación es cada vez más arduo el tema de concientización del riesgo, específicamente en el peatón, pero que siempre se va a pensar y trabajar para incentivar a todos a ser responsables en resguardo de sus propias vidas”. 

Esta problemática de distracción que afecta a nivel global, ya está empezando a ser tratada en otros países como por ejemplo en Lausana, Suiza donde la policía local lanzó una campaña con el objetivo de promover el no uso del Smartphone mientras se cruza una calle o avenida, en la vía pública. A través de un corto publicado en Youtube se narra la historia de Jonas, un joven de 24 años, quien gusta de caminar escuchando música y chateando mediante su teléfono inteligente, al tiempo que es brutalmente atropellado a alta velocidad por un vehículo.    

El clip se realizó a partir de una estadística recabada por la misma policía. De cada cuatro accidentes de tránsito uno es por la distracción, y en la mayoría de esos casos es por caminar mirando la pantalla del móvil. Los ciudadanos de 15 a 30 años son quienes más sufren accidentes debido a su desatención. A continuación el video, que fue subido el 5 de mayo de 2015 y ya supera las 460 mil reproducciones.