Aborto: una dura realidad que no se puede esconder


Por Gala Barale, Valentín Belza y Giuliano De Santis.

El aborto adolescente es uno de esos temas considerados “tabú” en nuestra sociedad. Tal vez integra el podio de los problemas que generan mayor discordia en cualquier discusión, junto con el matrimonio igualitario y la baja en la edad de imputabilidad de los criminales. Cada uno de ellos despierta opiniones encontradas que muchas veces no tienen fin.

Pero al referirse al aborto de adolescentes, una de las cuestiones que no se trata con profundidad es qué pasa con las chicas que atraviesan esa difícil situación. ¿Están realmente contenidas?, ¿Se les dan las herramientas para que sus vidas no corran riesgo?, y lo más importante: ¿Por qué llegan a tomar esa decisión?

En Argentina, según la Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF, por sus siglas en inglés) se estima que se realizan entre 350 y 500 mil abortos por año. El 10% de esas intervenciones clandestinas, son llevadas a cabo en adolescentes de entre 15 y 19 años. Si bien ese porcentaje no parece a primera vista muy alto, el promedio asciende estrepitosamente en las mujeres que superan la adolescencia, pero que aún no son consideradas adultas (hasta los 30 o 35 años).

Se establece, además, que más de 400 mujeres mueren por año como consecuencia de abortos clandestinos y alrededor de 55.000 se internan en hospitales públicos por las consecuencias de abortos mal realizados.

Pero a la hora de analizar un aborto adolescente, las frías cifras no son tan recomendables, porque se trata de un tema muy sensible y complejo. Por eso, el testimonio de una chica que pasó por esta experiencia servirá para dar mayor claridad.

El aborto adolescente en primera persona

Mariana, que no es su verdadero nombre sino que fue modificado por pedido de ella, tiene 27 años y, según confesó, a los 17 su vida “cambió totalmente, dio una vuelta sin retorno”. A esa edad abortó.

Según contó, la decisión fue tomada por sus padres, ya que veían que su hija no estaba preparada para asumir la responsabilidad de tener un bebé. “Yo acepté lo que ellos me ordenaron y en su momento me pareció lo mejor”, afirmó Mariana, y aclaró que en la época en que quedó embarazada todavía no había terminado la escuela secundaria. Al pasar los días, mientras sus padres organizaban las tratativas para llevar a cabo la intervención, los sentimientos se fueron mezclando en ella, y cuando el turno en la clínica ya estaba estipulado, la joven había cambiado de opinión. “Estaba dispuesta a tener a mi hijo, y bancarme la que venga”, repitió varias veces como si se estuviera consolando a ella misma. Pero el miedo la venció, no tuvo el valor de hacer respetar su decisión, y abortó.



De a poco, luego de decir el verbo definitorio “aborté”, centenares de lágrimas empezaron a brotar de sus ojos, pero continuó contando su historia. “Lo más traumático no fue la intervención, sino el después”, confesó, y describió cómo esa decisión que tomó a sus 17 años la va a perturbar para siempre: “Es algo que no se supera”.

El aborto es ilegal, y como todo lo ilegal es perseguido por la sociedad, juzgado, rechazado, mal visto, criticado y todos esos sentimientos adversos no le fueron ajenos a Mariana, quién los sufrió y, aunque ahora en menor medida, los continúa sintiendo.

La intervención de Mariana salió bien, no tuvo ninguna complicación ni le trajo consecuencias posteriores en materia de salud, pero no todas las mujeres que deciden interrumpir su embarazo corren con la misma suerte. Cada vez son más las que lamentablemente mueren víctimas del aborto clandestino.

“Tardé muchos años en perdonarme por lo que hice”, balbuceó, con vergüenza, pero para que no quede ninguna duda, enfatizó: “Cada día que pasa me arrepiento y pienso en mi hijo”.

El aborto ilegal pude traer demasiadas contravenciones en el cuerpo, y pueden acompañar a la mujer el resto de su vida. Pero esto no es un impedimento para buscarle una solución a ese problema que se presenta.

Esterilidad, abortos espontáneos, nacimientos de niños muertos, trastornos menstruales, hemorragias, infecciones, son algunas de las consecuencias que la interrupción forzada del embarazo pueden ocasionar en el cuerpo de una mujer.

La decisión que tomó Mariana no puede tomarse como la mejor ni como la peor. El contexto en el que ella vivía, las presiones familiares y la influencia de una sociedad prejuiciosa conformaron los motivos que la llevaron a hacer lo que hizo.

El aborto es una decisión muy personal de cada joven embarazada, pero siempre se tiene que tener en cuenta la vida de cada chica luego de esa difícil decisión, y las repercusiones que tendrá, antes de juzgarla y condenarla.

Los medios “cómplices” de la violencia de género



Por Cecile Méndez Catoi y Marianela Andrés

La violencia es un comportamiento deliberado y consciente, que puede provocar daños corporales o mentales a la víctima.
El término proviene del latín violentïa y está vinculado a la acción que se ejecuta contra la voluntad o el gusto del prójimo.

La violencia de género es la que se produce como consecuencia de las desigualdades entre un sexo y el otro. Por lo general, se utiliza el término para hacer referencia a la agresión hacia la mujer, pero también puede darse en caso inverso. Es un delito, en tanto y en cuanto constituye una conducta antijurídica que debe ser prevenida y sancionada. Es un problema social, un atentado contra el derecho a la vida, la dignidad, la integración física y psíquica de las mujeres.

En los últimos años se han vivido momentos en que los medios de comunicación del país han sido claves a la hora de movilizar a la ciudadanía. Cumplen un rol muy importante en la sociedad, pero lo cierto es que, a la vez, en su mayoría son los primeros que ejercen un lenguaje que nada tiene de neutral ni de objetivo, por el contrario, a veces resulta discriminatorio.

Asimismo, la violencia de género requiere que sea entendida como una problemática de orden social, sin embargo no es lo que sucede en la actualidad. Los consumidores de medios la perciben como éstos últimos la informan. Por ello, es que los comunicadores pueden formar parte de ésta violencia si no se emiten adecuadamente ciertas noticias.

Las mujeres en el centro de la polémica

Se han hecho públicos durante los últimos años varios casos de mujeres asesinadas por hombres, caratulando la causa como crímenes pasionales. El tratado que los medios le dieron a estos casos no ha dejado de lado la violencia de género.

Lo cierto es que se han perdido algunas cuestiones y lo que se quiere transmitir muchas veces parece que llega como mensajes confusos hasta incluso, a veces, discriminatorios que no corresponden con el papel que las mujeres están desempeñando en la sociedad actual.

Un caso muy emblemático en el país fue el de Nora Dalmasso, asesinada el domingo 26 de noviembre de 2006 en su casa del barrio privado de Villa Golf, un crimen impune sin culpables, pero con las miradas y evidencias puestas principalmente alrededor de su marido.
Muchos de los medios de comunicación para referirse a éste asesinato utilizaron titulares como: “En la cama había ADN de dos desconocidos” (Diario Clarín), “Misterioso asesinato: la víctima era esposa de un prestigioso médico de Río Cuarto”, “Crimen en un country: estrangulan a una mujer con la cinta de su bata de seda” y al que la nota continuaba: “El cuerpo estaba semidesnudo en la cama de la hija de la víctima. Según las pericias, tuvo sexo consentido antes de morir. El marido estaba en Punta del Este jugando al golf. La casa no fue robada”, (Diario Clarín, 28 de noviembre de 2006). Otro titular utilizado fue: “Sospechan que sería pasional el caso de la mujer ahorcada en un exclusivo Barrio de Río Cuarto” (Diario Clarín lunes 27 de noviembre de 2006), entre otros.

Los titulares demuestran cómo se descalifica e injuria a la mujer. Como los medios con la utilización de términos inadecuados hacen una discriminación positiva del género masculino, erotizan la violencia, ubicando a la mujer en un lugar de víctima culpable.

Informar sobre la vida personal y sexual de la persona, también es un caso de violencia. En la causa Dalmasso, el hecho que ella provenga de una familia de clase alta, y que haya sido ahorcada con su bata de seda luego de tener sexo con un hombre que no era su marido, sirvieron para darle cierto morbo a la nota, y justificar al “pobre” marido, víctima de infidelidad. Los medios hablaban de crimen pasional. Lo que se quiere explicar con esto es que las mujeres “mueren”, no son asesinadas, y quién comete un crimen pasional, no es una víctima desequilibrada por un caso de infidelidad, es un delincuente.

“Nunca es tarde”: nuevo curso de formación de alfabetizadores


Por Gala Barale

El programa de voluntariado social “Nunca es tarde”, realizará los días 16 y 17 de abril, de 10.30 a 18, el XVI Curso de formación de voluntarios, en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Mar del Plata-25 de mayo 2865-. Con motivo de capacitar a los interesados en colaborar en la educación popular, principalmente en alfabetización de adultos y apoyo escolar.

El curso será de carácter gratuito, y los únicos requisitos para participar son: ser mayor de 18 años y tener ganas de colaborar. Para aquellos que vayan a unirse, el voluntariado no genera gastos económicos, ya que los viáticos por transporte y el material didáctico serán otorgados por la Facultad de Derecho.

Para la inscripción o realizar alguna consulta se podrán comunicar con: el Centro de Estudiantes de Derecho -25 de mayo 2865 PB. Teléfono: 223-4918604; vía mail a mariapazdeleon@yahoo.com.ar; o telefónicamente a 223-5621158.

Crear un futuro lejos de casa


Por Flavia Di Paola y Mariana Vasile

Elegir una carrera es pensar en un destino, en esperanza para el futuro. Sin embargo, a veces en la elección también aparecen las complicaciones, que van ligadas a decisiones importantes por las que muchas cosas entran en juego. Por lo general esto sucede en un momento en que, sin distinción de edades, sólo se toma conciencia de que se ha culminado una etapa y hay que comenzar otra.

Muchas veces ese destino, carrera, elección o hasta continuación de un sueño, está lejos de casa. Hay que irse a otra ciudad, a un lugar en el que uno nunca pensó que podría encontrarse. Falta de afectos, soledad y crecer de golpe. Esto es lo que muchas veces hay que afrontar por diversos motivos como tener que solventarse los gastos, buscar un trabajo y un lugar donde dormir.
Estudiar lejos de casa, por ejemplo, es algo que se decide a veces de forma muy consciente y otras simplemente a través de dejar fluir determinada situación. Quizás la necesidad de viajar no es tal, pero la elección y el aprendizaje están en uno.

Mientras haya mucho para estudiar, trabajar, momentos para compartir y darse cuenta de que la carrera gusta y de que uno está convencido de la elección, todo está en condiciones. En otras palabras, mientras no haya tiempo para pensar en lo que uno dejó, todo estará bien.

En tiempos muertos es donde se comienza a extrañar, donde la duda puede llegar y el miedo al futuro, instalarse en cada joven que se transformó en un adulto que busca su continuidad en un mundo que no es tan fácil como parecía.

A veces las distancias son dueñas de unos cuantos kilómetros. Otras tantas, ella puede quedar reducida a pocas horas de viaje o gracias a las nuevas tecnologías. Sin embargo, la visita constante no suele ser lo mejor, ya que a la hora de la despedida surgen raras sensaciones, y lo que en algún momento resultaba fácil se hace confuso: “¿Qué voy a hacer cuando termine?, ¿Vuelvo?. Quizás sea lo mejor, quizás consiga un mejor trabajo”. Muchos son los cuestionamientos pero lo cierto es que nada puede ser decidido porque todo depende del tiempo y de lo que vaya a ocurrir en el transcurso y desarrollo de la carrera, que no es nada más y nada menos que el futuro de cada uno.

Y así, después de horas de estudio y viviendo a mate, fideos y arroz, se llega al final como si hubiera sido un abrir y cerrar de ojos. El secreto estará entonces, en no desesperar. Será ese momento del que tanto te hablaron y a la vez, eso que tanta incertidumbre trae consigo. Ir de a poco y a conciencia, dicen, marcará el camino correcto.


Pequeños y grandes problemas a la vez:
· Empezar a conocer un lugar que no se conoce, lo que implica tener que perderse más de una vez.
· Hacer cuentas, repartir el dinero y no quedarse en cero. Recordar que la ropa a veces hay que mandarla al lavadero, se extiende el uso y se cuida de no ensuciarse.
· ¡Comer arroz!
· Enfrentar la soledad y comenzar a dar lugar a la posibilidad de nuevas personas en nuestras vidas.
· Confiar y desconfiar aunque no se quiera.
· Crecer y darse cuenta que no es nada fácil ser independiente y que cuando uno crece, las responsabilidades también lo hacen.
· Tener que levantarse y seguir adelante, aunque la solución rápida que siempre aparezca sea: “Volver a mi pueblo”.

La lectura en la era digital

Por Daniel Morales

Hora pico y calor en la ciudad. En el recorrido que hace el colectivo 551, a medio camino, en la parada de Buenos Aires y Rivadavia, se sube una señora jóven que por su aspecto no tiene más de 35 años. Paga el boleto y se sienta en uno de los dos asientos que estaban libres, elige la ventanilla. Saca de su bolso negro, un libro. Se puede ver desde lejos en la tapa color naranja con letras multicolores "Amor, libertad y soledad". Dos paradas después, una adolescente, se sienta al lado de ella con los auriculares a todo volumen. Cierra los ojos, se queda anestesiada con la música y trata de desaparecer por un rato del lugar. Lo mismo hace su acompañante ocasional, las dos se compenetran en los suyo y simulan que todo lo de alrededor no existe más.
Las chica nació en la era digital. En lugar de leer, prefiere quedarse frente al monitor de la pc mientras convive en la aldea global de Internet, está más atenta a los celulares y a la tecnología.


De una encuesta realizada a 400 jóvenes de Mar del Plata surge que sólo el 6 por ciento lee novelas o cuentos por interés propio. El 57 por ciento lee libros, o manuales didácticos. Sólo el 12 por ciento lee diarios o revistas. Pero el 100 por ciento de los encuestados dedica al menos dos horas diarias a la internet.
¿Cómo hacer para que jóvenes educados por este desarrollo tecnológico se acerque el diario, o al libro tradicional? ¿Cómo atraerlos a la lectura silente, personal, libre?
Para Silvia Dellatorre, maestra y directora jubilada de una escuela bonaerense, la solución está en la escuela y en los principales actores que son los maestros y profesores y mucho tiene que ver en cuánto sientan la vocación las personas que están a cargo de la enseñanza de nuestro país.
"El Gobierno hace programas para el fomento de la lectura, pero muchas veces no se respeta. No sienten la vocación ni la importancia que tienen el aprendizaje a temprana edad y en adolescentes. Sólo si al que da la clase le gusta leer, se incentiva al curso a hacerlo", dice.
Pero ¿qué significa leer en la era digital?
Algunos sostienen que las horas dedicadas a Internet son perniciosas porque destruyen una cultura común valiosa que sólo existe a través de la lectura de libros.
Otros, sin embargo, señalan que Internet creó un nuevo tipo de lectura que las escuelas y la sociedad no deben descartar. La Web constituye un estímulo para la lectoescritura en el caso de adolescentes que de lo contrario pasarían más tiempo mirando televisión.
Los que están a favor de la Web piensan que los grandes lectores de Internet pueden llegar a superar a los que leen libros. Leer cinco sitios web, un artículo de opinión y uno o dos blogs -dicen esos especialistas- puede resultar más enriquecedor que leer un libro.
"Leer un libro de 400 páginas lleva mucho tiempo - dice Rand J. Spiro, profesor de psicología de la Universidad de Michigan- En la décima parte de tiempo, Internet permite abarcar mucho más sobre un tema desde diferentes puntos de vista."
Los que critican la lectura vía Internet señalan que no hay prueba alguna de que una mayor actividad en la Web contribuya a leer mejor. "Lo que se está perdiendo es la atención sostenida, concentrada y lineal que se desarrolla mediante la lectura", explica Dana Gioia, presidente del Fondo Nacional de las Artes.
Algunos especialistas sostienen que habría que redefinir la lectura. La interpretación de videos o fotos, señalan, puede ser una habilidad tan importante como analizar una novela o un poema.
Umberto Eco, escritor, filósofo, afirma en una entrevista realizada por Eric Fottorino que "en el futuro, la educación tendrá como objetivo aprender el arte del filtro . Ya no hace falta enseñar dónde queda Katmandú o quien fue el primer rey de Francia, porque eso se encuentra en todas partes. En cambio, habría que pedirles a los estudiantes que analicen quince sitios para determinar cuál es para ellos el más confiable. Habría que enseñarles la técnica de la comparación”.
En 2010, publicó “Nadie acabará con los libros”, con Jean-Claude Carrière. En ese libro sostiene que hasta el momento la manera más segura de conservar y transmitir la información. Por tres razones. En primer lugar, cree que es el más práctico para leer, aunque ahora haya jóvenes que dicen: “No, yo leo mejor en el iPad”. Después, está el amor por el objeto. “Si voy a mi sótano y veo mi “Pinocho” de cuando tenía 8 años y en el que había escrito cosas, me vuelven emociones que no encuentro en un disco que contiene el texto de Pinocho. Por último, teniendo en cuenta mi edad y si hubiera existido, no podría recuperar el disco de Pinocho porque se habría desmagnetizado. Eso es un problema: las computadoras cambian tanto que no sabemos cuál es la vida útil de un disco”.
Además sostiene: "Es necesario restablecer una cultura de monasterios, que en algún momento –yo ya me habré muerto, quizá – los que sigan leyendo tendrán que retirarse a grandes falansterios, al campo quizá, como los Amish de Pensilvania. Allí, se conserva la cultura y el resto, que flote como pueda flotar. Con 6 mil millones de habitantes en el planeta, no se puede pretender que haya 6 mil millones de intelectuales. Debemos ser un poco aristócratas desde ese punto de vista."
Los adolescentes de hoy son una generación digital. Chatean, viven inmersos en la música, y en el mundo de las imágenes estéticas no tradicionales en las que el relato no sigue un orden lógico sino que opera por yuxtaposición de escenas, enfatizadas por sonidos, donde prevalece el impacto sensorial antes que el tiempo intelectual. Proliferan los blogs, y los sitios personales en la Web.
La concepción comunicacional de los jóvenes es inmaterial, hipertextual y tribal. Constituyen tribus, tribus urbanas articuladas vía chat, unidas por vibraciones comunes en el campo de la música, portadores de ropajes no disciplinarios ni uniformes. Prefieren el off, por ejemplo, el teatro Off a los mundos oficiales. No están generacionalmente enfrentados con sus padres, sino escindidos de ellos. La fragmentación es su mundo. La Web, su canal comunicacional. La radio su compañía no intrusiva, la escuchan sin sentirse obligados a concentrarse en ella.
Y el libro, para algunos pocos, su amigo fiel. Para otros, algo aburrido, tedioso y pasado de moda.

Carrera de obstáculos: la integración de jóvenes con discapacidad a través del arte y del deporte

Postales de una realidad diaria. Historias de vida que inspiran a seguir. La palabra de aquellos que superaron las dificultades y hoy van por más.


Por Julia Drangosch y Alina Rodríguez Martín


Levantarse de la cama, hacerse el desayuno, escuchar la radio, ver las noticias en la televisión, revisar el correo electrónico, salir a descubrir todo lo que un nuevo día tiene para ofrecer. En apariencia, esta enumeración de acciones cotidianas es casi irrelevante y rudimentaria, excepto cuando hay algo que lo impide.
Las personas que poseen algún tipo de discapacidad, enfrentan un doble desafío día a día: por un lado, afrontar los problemas cotidianos que todos tiene en su andar diario; por el otro, hacerlo con menores posibilidades y , al mismo tiempo, intentando sobrellevar las dificultades con la mayor naturalidad posible.
La adolescencia suele ser la etapa de mayores contradicciones y desafíos: es el momento de crecer, de conocerse, de explorar lo nuevo y desconocido. Se viven tiempos de cambio y, a la vez, de desconcierto. Pero, ¿cómo atravesar esta etapa con naturalidad mientras se aprende a convivir con una discapacidad?

BARRERAS COTIDIANAS
Según la Real Academia Española una “barrera” es un “obstáculo que cierra el paso entre una cosa y otra”. Si bien a simple vista es una definición sencilla, en la práctica la existencia de barreras implica mucho más que unas cuantas palabras.
“Las barreras arquitectónicas son muchas veces más fáciles de derribar que las barreras actitudinales o humanas”, reconoció Agustina Palacios, Directora General de Promoción de Igualdad y Prevención de la Discriminación de la Municipalidad de General Pueyrredon. En la ciudad, con la implementación del Plan Municipal de Accesibilidad, se están llevando a cabo acciones para superar las dificultades arquitectónicas y edilicias en las escuelas, universidades, espacios públicos y en el sistema de transporte de pasajeros para lograr una mayor inclusión en todo ámbito.
Pero, según los testimonios de quiénes atraviesan estas dificultades día a día, las barreras más dolorosas y complejas, son las no son las tangibles sino las actitudinales. Las miradas, los comentarios por lo bajo, el “pobrecito”, la lástima; todas y cada una de estas expresiones son las que, en realidad, alejan a la sociedad de ese sueño ideal y casi utópico de “igualdad” al que se aspira.
Y lo que es más llamativo es que estas barreras actitudinales son aún más notorias y complejas en aquellas situaciones en las que una persona sufre una afección de grande, es decir, no nace con alguna discapacidad sino que por algún accidente se encuentra en esa situación. En esos casos, las personas deben aprender no sólo a convivir con su nueva realidad sino también a lidiar con la presencia de los nuevos prejuicios y obstáculos que se les presentan a diario.

DIBUJOS A LA VISTA
Tomás Rodríguez Martín tiene 19 años y es usual encontrarlo rodeado de carbonillas, papeles y lápices. Sus pasiones son el dibujo y el tenis. Puede pasar horas creando rostros que, increíblemente, no se parecen entre sí. Lo que pocos saben, ya que a simple viste es casi imperceptible, es que sufre de una afección en el nervio óptico a raíz de que a sus 13 años se le detectó esclerosis tuberosa.
“Tomás es un guerrillero del dibujo, espera agazapado, oculto y nos tiende una emboscada. Cuando nos damos cuenta, ya es tarde, estamos rodeados de rostros múltiples”. Así lo definen quiénes más lo conocen - sus familiares y profesores – ya que, a su parecer, la vida de Tomás está básicamente delimitada por su gran pasión que, obviamente, es el dibujo.
Hace algunos años Tomás practicaba este deporte en el “Edison Lawn” y, durante sus entrenamientos, comenzaron a notar que sus reflejos eran tardíos. Después de realizarle un fondo de ojo y otros estudios, detectaron que su visión se había reducido. “Cuando el nervio óptico dañado se cicatriza no hay posibilidad de que se vuelva a recuperar ni la visión ni el campo visual”, recordó Omar Rodríguez, papá de Tomás, sobre la explicación que le dieron los médicos en aquel momento. Desde ese entonces, el tenis quedó relegado a un segundo plano. Lo principal fue la salud y, sobretodo, salvar su otro ojo para que no perdiera la visión completamente. Y en este escenario, un día entró el dibujo: como método terapéutico, como forma de expresión, como desarrollo de la creatividad y, más que otra cosa, como medio para cicatrizar las heridas que la enfermedad había dejado en él.

SALTANDO VALLAS
“El reconocimiento de la diversidad, tanto a nivel social como escolar implica favorecer las condiciones que permitan generar acciones tendientes al logro de situaciones de equidad, justicia y solidaridad”, expresaron desde las Jornadas de Educación Inclusiva y Diversidad realizadas el pasado 9 de octubre en Bahía Blanca.
En el marco de la búsqueda de esa diversidad, entre mediados de octubre y principios de noviembre se desarrollaron en la ciudad los Juegos Buenos Aires 2010 y la final de los Juegos Evita 2010. Durante las jornadas se llevaron a cabo competencias de distinta índole, que incluyeron categorías de deporte inclusivo, como Atletismo, Natación y Gimnasia Artística.
En ese marco, Mabel Abot, quien es coordinadora del área de jubilados y discapacitados en el Ente Municipal de Deportes y Recreación, señaló la importancia de este trabajo conjunto en la sociedad. “El deporte es fundamental para los jóvenes que sufren algún tipo de discapacidad porque favorece la inclusión y la participación”, detalló. En concordancia con esta línea, Alejandro Pérez - coordinador de discapacitados en los Juegos Evita 2010 - también acompañó este pensamiento ya que, en su opinión, “poseer alguna discapacidad de por sí ya genera una especie de invisibilidad y para estos jóvenes realizar algún tipo de deporte y además participar de estas competencias genera un espacio común en el que comparten con chicos y abuelos de otras provincias”.
“Estar en el agua es lo que más alegría me da. En ningún lugar estoy más libre que en el agua”, expresó Luciano Satti, nadador platense de 18 años quien posee una discapacidad motriz, fue medalla de oro en en las ediciones 2008 y 2009 en 25 metros espalda, compite en la categoría motores y estuvo presente en el acto de apertura de los juegos.
La búsqueda de la diversidad, desde las distintas áreas y a través de la estimulación, es un elemento fundamental para la inclusión y, sobretodo, para que los jóvenes y adolescentes que tienen alguna discapacidad pueden sentirse insertos plenamente en la sociedad, en cualquiera de sus ámbitos.

Postales. Todas y cada una de estas historias forman parte de la realidad diaria. Ni barreras ni obstáculos, ni tormentas ni temporales, ni decepciones ni frustraciones. En este escenario planteado, y con la fortaleza y entereza presentes, nada impide que con empeño, dedicación y mucha pasión, quienes aún tienen la valentía de soñar puedan llegar, poco a poco, a concretar las tan anheladas metas a las que aspiran.





La vida después de un suceso de inseguridad

Por Anahí Rocha y Héctor Fainbarg

La problemática de la inseguridad, instalada en la vida diaria, preocupa a gran parte de los marplatenses. Pero qué pasa cuando un adolescente vive una situación de un hecho de estas características. ¿Es igual que pasarlo en otra etapa de la vida?, ¿Puede seguir su vida como antes?, ¿Qué rol cumplen los padres en estas circunstancias?, ¿Cómo se lo debe acompañar?, cuestionamientos que parecen fáciles de responder pero que muy pocos practican después de que su hijo, hermano, amigo, sobrino, nieto, vecino, sufren un acontecimiento de inseguridad. El miedo, el análisis de la situación y los consejos aparecen en primera instancia por la sorpresa de lo que pasó. Sin embargo es conveniente conocer lo que pasa en la mente y la reacción del cuerpo, así como también cómo se puede ayudar a un joven a sobrellevar ese momento traumático y difícil, a veces incomprensible.

El director de la Fundación Fobia Club y Licenciado en Psicología, Juan Carlos Moure, MP 45.983, manifestó que frente a un evento traumático como puede ser un asalto, un hecho de violencia, intimidación u otros, la persona en un primer momento tiene una descarga de enérgica, una reacción física, propia del pánico que genera esa situación. Después de eso, empieza un proceso donde muchas veces la persona reexperimenta lo que le tocó vivir. “Se habla de un periodo agudo que es dentro del primer mes, frecuente, y después la sensación de angustia, depresión, sobresaltos, falta de concentración y la sensación física similar a cuando le pasó el evento, tiene que ir aplacándose hasta que desaparezca. Pero si algo no funciona como debería se puede instalar el Estrés Postraumático”, manifestó Moure. Esta clase de estrés puede manifestarse 2 0 3 meses después de haber pasado el evento, cuando la persona sigue con temor a que le vuelva a pasar lo mismo, y puede ser agudo cuando dura 6 meses y crónico cuando se mantiene en el tiempo, ya que, según explicó Moure, hay una parte del cerebro, en el hipotálamo, donde se instala con gran fuerza la situación traumática que hace que se vuelva a reexperimentar, provocando estrés.

-¿Cómo un adolescente se da cuenta que tiene que recurrir a un especialista?-

- Cuando empieza a notar que pasado un tiempo prudencial, hasta dentro de los seis meses, y que sigue angustiada, recuerda la situación como si fuese el primer día, no se puede concentrar, le aparecen de golpe las imágenes de reexperimentación, está deprimida, dejó de hacer las actividades de siempre, es decir, que empieza a haber una disminución en su estado anímico, en su forma de relacionarse. Ahí es cuando es conveniente que haga algún tipo de consulta médica.-

-¿Desde el primer momento es pánico lo que siente la persona?-

-En el momento del hecho puede tener una crisis de pánico, que es una respuesta de alarma del cuerpo a una situación de peligro vital. Cuando uno tiene la sensación de que está en riesgo su vida va a desarrollar una crisis de pánico, pero es un mecanismo normal que puede pasar en el momento o después. A veces la persona puede quedar paralizada, reaccionar violentamente o responder al ataque; son las tres opciones que tiene frente al evento. A demás, depende cuál haya sido la situación, el nivel de sensación inicial va a ir bajando con el paso del tiempo, pero también depende de la sensación de indefensión que sintió la persona, porque cuanto más indefensa se haya sentido,cuanto menos posibilidades de escape haya sentido en esa situación, esto impacta más fuerte.-

Moure expresó que en un hecho de inseguridad lo que puede sentir la persona de acuerdo a la edad depende de la personalidad. Un adulto mayor va a sentir una fuerte sensación de vulnerabilidad y va a tomar conciencia de que está más indefenso. En cambio el joven, sentirá más confianza en su fuerza si le ocurre algo nuevamente, y agregó “siempre hay que tener en cuenta lo que haya representado para la persona y cómo ésta lo haya significado”. Ante la consulta si existe alguna diferencia en el tratamiento tratándose de un hombre o de una mujer, manifestó que es indiferente y que lo que se hace en la mayoría de los casos es volver a resignificar el hecho, quitarle la culpa a la persona, empezar a ver cómo responde físicamente, y cuando la situación amerita lo acompaña un tratamiento farmacológico. Asimismo dijo: “En un hecho de inseguridad muy fuerte el tratamiento no dura menos que un par de años y a veces el nivel de recuperación es muy bajo, pueden quedar secuelas”. Por ese motivo ayudar a la persona a atravesar el momento de recuperación es importante mientras que no se redoble la sobreprotección ya que esto puede quitar seguridad.

-¿Qué sería lo más aconsejable luego de un hecho de inseguridad?

-Lo primero que tiene que hacer la persona es tratar de explicar lo que sintió, lo que le pasó, no dar vuelta la hoja muy rápido porque es una forma de dejar elementos que después pueden aparecer de manera más desajustada, por el sólo hecho de aguantar. Es necesario expresar las emociones que le haya generado y cómo pensó la situación, que lo cuente varias veces y que de esta manera se desahogue.-

Conocer lo que puede pasarle a un jóven cuando sufre un hecho de inseguridad es tan importante como saber qué hacer si notamos cambios bruscos en su personalidad. En nuestra ciudad los casos registrados y tomados por diferentes medios de comunicación locales, muestran que en los últimos 3 meses hubo 12 acontecimientos graves de inseguridad, dos de los cuales dejaron muertos. El promedio de las edades de los involucrados en estos sucesos va desde los 15 años hasta los 28, y en oportunidades acompañanados de personas mayores o bebés. También hay que mencionar que en uno de los robos fueron violadas dos menores de 14 y 15 años.

La estadística difundida en agosto por la Procuración de la Suprema Corte de Justicia bonaerense, que indica que más de 554 robos ocurren cada día en la provincia de Buenos Aires. Según informó también este organismo en lo que va del año hubo más de 101.114 robos, 21.450 robos agravados por el uso de armas, 1.264 muertes, 3.703 abusos sexuales y 19 secuestros extorsivos, todos investigados por la justicia bonaerense.