Pensionado


Por Belén Colombo y Walter Varela

Sueña el despertador y salto de la cama. No es el mío, vuelvo a dormir. Cosas que pasan cuando uno comparte la habitación. Finalmente reconozco la melodía minutos más tarde, me incorporo en la cama y me estiro como si hubiera dormido en la cáscara de una nuez. Achino los ojos y miro hacia el baño: otra vez ocupado. Siento por un momento la tentación de volver a zambullirme en la cama.

La vida en una pensión no es fácil, tiene sus pros y sus contras. La decisión de vivir en estos hospedajes la toma uno pero en realidad el que manda es el bolsillo.

-Todo es plata pibe, todo es plata.- Me dice el encargado mientras me convida un mate.
Me lanza la enseñanza del día como todo un poeta, mientras yo espero mi turno para cocinar algo en la pequeña cocina y me imagino sacando número como en un banco, pero no para abrir una cuenta corriente sino para lavar los platos.
De pronto mi vida toma un rumbo inesperado, abro la heladera con ansias de comer una de las empanadas que quedaron de anoche. Busco y sigo buscando. No me resigno. Las empanadas no aparecen y cada vez tengo más hambre.

-¡Pero la puta que los parió ¿quién se comió mis empanadas?
- Dejá, no te hagas drama, yo te invito de mi almuerzo.
Quien diría que una demostración famélica de bronca podía llegar a producir un acto solidario. Sin embargo a veces pasan cosas buenas en la convivencia, que hacen que uno se sienta menos solo y se identifique con otros que están “en la misma”, tanto que en ocasiones hasta estudiar es más fácil.

Ponerse de acuerdo

Esta tarde sigo estudiando para el final y no me resulta sencillo. Esta tarde alguien escucha a Madonna a todo volumen, yo intento leer. Después de un tiempo uno se acostumbra a estudiar en condiciones incluso hostiles, apartarse del mundo, abstraerse y sólo pensar en lo importante para aprobar.
La comida y las visitas en las habitaciones están prohibidas. En las habitaciones generalmente hay comida. Y visitas también.En estos casos todo depende. En general sólo se trata de ponerse de acuerdo.

Una vez por día saco cuentas. Me imagino en un departamento sólo con todos los beneficios de la independencia. Y saco cuentas, por eso me quedo. Tengo televisión por cable, calefacción, luz eléctrica, gas: todos los servicios y ninguna factura. Después de todo, ¡qué bien que se vive en la pensión!

1 comentarios:

Fernando dijo...

Mi experiencia en una pension la vivi hace ya 30 años, cuando llegue a MdP para estudiar arquitectura.... Era un depto en Jujuy y Gascon, creo de dos viejitos que alquilaban sus cuartos a estudiantes...
Tenia que compartir el cuarto con un desconocido, pero los viejitos se esmeraban para hacer la convivencia mas amena.... Dure 6 meses... y la experiencia en general fue mixta.
Despues, me alquile un Depto con un amigo