Talles: Hecha la ley, hecha la trampa

Por Marina Cruz, Gerardo Fernández , Jorgelina Ferreyra y Lucía Pérez


Un recorrido por las calles de Mar del Plata dejó en evidencia las falencias de la normativa establecida. A los inconvenientes se les suman el rol de los comerciantes, la disconformidad de los clientes y la escasa participación de la Municipalidad en los controles. Quién o quiénes son los responsables de los trastornos alimenticios que derivan de la ausencia de confecciones en muchos adolescentes.









A partir del 21 de diciembre de 2005, entró en vigencia la Ley Provincial 12.665, más conocida como Ley de Talles, para “mujeres adolescentes”, la cual les exige a los fabricantes de indumentaria contar con la numeración completa en prendas: 38-40-42-44-46 y 48.

Todas las vestimentas deben ser etiquetadas con la inscripción debida. A su vez, tienen que contemplar los parámetros alfabéticos equivalentes a la traducción en inglés: Small (pequeño), Medium (medio), Large (grande) y Extra Large (extra grande) o bien al irreal “talle único”.

La ley además establece que todos los comercios deben contar con el stock correspondiente a todos los talles. Sin embargo, en Mar del Plata muchos comercios no están cumpliendo con las reglas establecidas por lo que la oferta para los consumidores sería limitada.

Tras una recorrida por el centro de la ciudad, pudo comprobarse que la mayoría de los locales no respetan la norma jurídica, pero la escasez de controles por parte del municipio contribuye a que esta situación se agrave. De una muestra de diez locales del centro, nueve fueron encontrados en falta, mientras que tan sólo uno respondía a las disposiciones de la Ley.

Al entrevistar a los encargados y empleados de los respectivos negocios fue notable la sensación de asombro y nerviosismo advertida ante las consultas efectuadas. A punto tal que en algunos casos se generaron situaciones de violencia verbal por parte de los comerciantes.

Por el contrario hubo algunas vendedoras que expresaban total predisposición por mostrar las prendas y compararlas entre sí.

El principal aspecto que evidencia el incumplimiento de la Ley, es la equivalencia de la numeración estipulada que se encuentra “disfrazada” con marcaciones inexistentes. A modo de ejemplo, en algunos comercios en la etiqueta que debería figurar el número 40, aparecía el 24.

Con la llegada de la temporada estival, las autoridades municipales recorrieron los locales para verificar el cumplimiento de la norma. Sin embargo, sólo fue en esa época del año en la que se adicionaron los controles. Los períodos restantes no fueron tenidos en cuenta.

Los comerciantes consultados afirmaron no haber recibido inspecciones durante el transcurso del último año. No obstante, autoridades municipales encargadas de llevar a cabo estos controles, aseguraron que durante el último semestre observaron que el 80% de los establecimientos se encontraban en situación de infracción.






En relación a las sanciones económicas impuestas por la Ley 12.665, informaron desde la Dirección de Comercio del Ministerio de Producción Bonaerense que oscilan entre los 100 pesos y los 500 mil pesos, y aclararon que en general se aplica a los denominados “negocios grandes”. Además, agregaron que los “negocios chicos” sólo recibieron un apercibimiento que no depende del cobro de una multa, sino una advertencia sobre las posibles sanciones.

Desde la Asociación de Defensa de Consumidores y Usuarios (DEUCO) y la Oficina por la Igualdad dependiente del Municipio de General Pueyrredón, coinciden en que las personas no están enteradas de una ley que las ampare, como lo es la 12.665, respecto a la existencia de medidas antropométricas. En consecuencia, certifican que al no haber denuncias, no se cumplen controles respectivos, los cuales deberían realizarse sin depender de las quejas por parte de los usuarios.

Para quienes quieran denunciar o asentar alguna queja referida al incumplimiento de la Ley, ya sea por falta de talle, podrán comunicarse al teléfono que habilitó la Provincia (0800 222 9042), o a cualquiera de las entidades civiles que defienden los derechos del consumidor. En el Partido de General Pueyrredón, serán recibidas en la Oficina por la Igualdad o ADECUA (Asociación de Defensa de los Consumidores y Usuarios de Argentina), ubicada en Belgrano 3467, 1º piso.


Sin talles


De los 10 locales visitados, 9 no cumplen con la Ley. En su mayoría las prendas no tienen la numeración requerida y en otros casos aseguran que depende del modelo y de las marcas. De esta manera, dan lugar a la confusión e incertidumbre del consumidor al no saber que talle es el adecuado para su contextura física. Lo que pudo percibirse es que las empleadas aparentan un desconocimiento total acerca de esta problemática. Sin embargo, al momento de que una persona ajena al local desee probarse la indumentaria, tratan de aplicar un absoluto convencimiento para atrapar al cliente.

Asimismo, el concepto de “mujer adolescente” se desvirtúa a la hora de definir cuál es el parámetro de edades que determina esa calificación. Por un lado, algunos vendedores consideran que la cuantificación va desde los 9 a los 16 años, mientras que otros, aseguran que ronda desde los 14 a los 21 años. Otro método aplicado actualmente es el aumento de $1 por prenda según el talle. Una de las vendedoras del local que implementa la modalidad, expresó que ésta viene estipulada de fábrica.


Disparadores de la Bulimia y la Anorexia

Dentro de los factores que inciden en las enfermedades vinculadas con el trastorno alimenticio, como lo son la Bulimia y la Anorexia, las pautas publicitarias juegan un rol detonante. La idea de un prototipo ideal que consta en las medidas 90-60-90 o simplemente ser muy delgada, esta presente en muchas mentes de las mujeres pre-adolescentes que comienzan a traumarse por su peso y su figura. De aquí deriva su relación con la ley 12.665, que al no cumplirse genera que muchas chicas no encuentren talles en la indumentaria y al sentirse excluidas de los modelos tradicionales, caigan en las problemáticas alimenticias.

Por otra parte, las vidrieras ofrecen maniquíes con contexturas híper-delgadas que tienden a ser el modelo a seguir por varias de las jóvenes. Son pocos los comercios que presentan armazones femeninos con composturas reales y menos los que exhiben la ropa en muñecos de gran tamaño.




¿Quién es el responsable?

Sería injusto que las culpas recaigan en una sola persona o sector particular. Sin embargo, una serie de factores generan una cadena en la cual un eslabón depende de otro.

La escasez de tareas de inspección por parte de las autoridades locales y la ausencia de exigencia de los comerciantes hacia los fabricantes, quienes, a su vez, inventan los talles para hacer parecer a las mujeres más delgadas, comparten esta culpa dividida, que contribuye al incumplimiento de la ley.

En una sociedad en la cual la discriminación y la irregularidad son moneda corriente, no sorprende que estos aspectos se tornen más notables y cada vez sean más abarcativos.

Las promesas de los funcionarios siempre quedan archivadas en un cajón sin que nadie reclame por ellas, salvo cuando los habitantes piden su intervención. Aunque es importante decir, que son las personas un elemento primordial, no sólo como consumidores, sino como fiscalizadores, de la tarea del funcionario público, que para eso fue elegido.


Los comerciantes, por su lado, no tienen en cuenta las consecuencias psicológicas y físicas que se producen en las adolescentes al momento de querer comprar una prenda, no obstante, miden su propios intereses económicos. Con esta actitud, pretenden justificar la falta de talles en los locales.

Los fabricantes sólo se preocupan por vender y atender los pedidos de sus clientes, porque es la función que deben cumplir como proveedores. El inconveniente surge a raíz de los modelos sugeridos a producir que no van más allá de los “talles modelo”.

En Argentina, y particularmente en Mar del Plata donde se realizó esta investigación, el problema radica en que el consumidor debe adaptarse a los talles cuando en realidad los talles tendrían que amoldarse a las personas. Por eso, “hecha la ley, hecha la trampa”. Las pautas deben cumplirse y más aún aquellas que implican una mejor calidad de vida.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Buen informe. Buen programa.ç

Saludos Andrés

M. del Carmen Urbizu dijo...

Es muy real lo visto por Uds. Me alegra que gente jóven tenga inquietudes al respecto. Además debieran ser los talles hasta el 52 que es el de la mayoría de las señoras medianas que vemos por las calles.

paumdq dijo...

Tengo una hija de 13 años vivo en mardel, ella mide 1.55 cm y pesa 41 kg y encima dice que "esta gorda" siempre comparandose con los asquerosos maniquis que no existen en las vidrieras, si tenes un poco de carne encima de los huesos ya no te entra la ropa, hasta donde vamos a llegar, por que tiene que terminar en tragedia para que hagan algo??? CUMPLAN CON LAS MULTAS Y VEMOS SI SIGUEN ASI!!!

maria luisa dijo...

Muy buen informe...exelente,lo cierto es que yo estoy en un talle 50 o 52...resulta que no consigo nada dentro de la moda.....Tendrian que sancionar a las grandes marcas,porque son ellos los que no los confeccionan.
Saludos Mari Luisa

maria luisa dijo...

Muy buen informe,exelente.Resulta que yo soy un talle 50 o 52.No se consigue nada de moda,salvo alguna marca que se dedica a talles grandes.Tendrian que sancionar a las grandes marcas porque son ellas las que no confeccionan estos talles.Saludos