Depende quién salga

Por Flavia Di Paola y Mariana Vasile

El fin de semana para los adolescentes suele ser la vedette. Los preparativos se dan de una semana a otra cuando los padres comienzan a decir “sí” a la hora de pedir permiso. Cuando uno va creciendo las decisiones se toman más sobre la hora: “¿Hacemos algo esta noche?”, o “Te paso a buscar y vemos si hacemos algo”. Todo va cambiando y junto a todas estas modificaciones de crecimiento, muta la noche, los boliches, las elecciones de salida, muta la vedette. En este sentido, se puede dividir a los estudiantes en dos tipos: irresponsables y responsables. Quedan excluidos de este análisis, todos aquellos superdotados que salen, se emborrachan, tienen resaca domingo a domingo y de cualquier forma aprueban.

Primer caso: “Dejo de estudiar y salgo, el parcial es en una semana, fue, llego”, pero todo se revertirá una noche antes del parcial: “¿Para qué salí?, no llego, no sé nada”. Esas salidas en la que la diversión estuvo presente y hasta en algunos casos los excesos fueron de la mano hasta el amanecer, comienzan a ser maldecidas y luego por un autoconvencimiento: “¿Quién me quita lo bailado?, vamos que sino voy a recuperatorio”. El secreto está en no volver a cometer el mismo error cuando llegue esa segunda oportunidad, porque, claro está, lo más probable es que se desapruebe esa primera chance. Cuando se llega a este momento, se puede subdividir entre los que recapacitan y los que reinciden. El caso de los reincidentes es muy difícil de revertir y algunas veces, de entender. En casos más extremos, terminan poniendo las salidas por sobre sus responsabilidades a la hora de estudiar.

Segundo caso: Durante toda la semana se lo espera. Pasó el lunes y decís “ya queda menos”. Suena el despertador, ya es jueves y no hay posibilidad de concentrarse en otra cosa. Viernes al mediodía: felicidad, pero eso será efímero, sólo te va a durar unos instantes. ¿Qué pasó? Se recuerda todo lo que tenés que hacer/ entregar/ pintar/ dibujar/ estudiar para la semana siguiente. Y tu fin de semana ya no será aquello tan anhelado, sino que ahora representa simplemente dos días y medio de encierro pensando en los que vendrán. Es probable que los que se incluyen en este grupo, tengan resultados positivos a la hora de rendir, aunque es sabido que el hecho de no salir no te garantiza la aprobación sino que a fin de cuentas, siempre dependerá de cuánto tiempo le hayas dedicado al estudio.

Los dos extremos no son buenos, está bien salir y distenderse, divertirse y pasar un buen momento con amigos. Pero cuando las fechas marcan que hay que saber dividir el tiempo entre diversión y estudio, habrá que encontrar un equilibrio.

Ya habrá fines de semana para festejar, para disfrutar una vez concluidos exitosamente aquellos culpables de nuestras reducidas horas de sueño, nuestros efímeros momentos de aire y relax: los parciales.

Se hace camino al viajar

¿Por qué irse de mochilero? ¿A dónde ir? ¿Qué llevar? ¿Cómo manejarse? . Recomendaciones de lugares y consejos del viajero.
Por Julia Drangosch y Alina Rodríguez Martín

Se sentó cerca de la ventana para poder apoyar la cabeza sobre la ventanilla, necesitaba ponerse cómodo porque después del viaje vendría el tren. En su cabeza todavía giraban mil dudas, se preguntaba si había puesto todo en la mochila o si aún le quedaba algo en la mesa de luz. Por eso chequeó la lista una vez más. Finalmente, después de tantos preparativos, de tanta plata ahorrada, de tantas fantasías y ansiedades, la travesía comenzaba. Sin rumbo definido, ni tiempo estipulado para disfrutar, el mochilero partía hacia donde los caminos se funden con el paisaje.

Siempre hay un punto de partida

A la hora de empezar a planear un viaje del estilo “mochileros” hay que decidir muchas cosas, para evitar gastos innecesarios. En primer lugar, el rumbo a seguir: hay que investigar, buscar, examinar y estudiar los mapas. Una vez que esto está definido, lo importante es elegir la compañía. Si se prefiere viajar solo o acompañado, es una decisión particular y personal, pero del modo que sea, el viaje va a resultar enriquecedor.
Ahora sí, después de saber dónde y cuándo llega una parte esencial: cuánto y cómo. De acuerdo al tiempo disponible y en base al dinero que se tenga, se van a elegir estos dos aspectos. Según cuentan aquellos que pudieron viajar, el promedio de gasto en un viaje al norte argentino, llegando incluso hasta Bolivia, es de $2000. Dentro de ese monto se incluyen tanto los pasajes como el resto de los gastos.

Esencial para la mochila

Llegado el momento de hacer la mochila es importante no olvidarse de nada que pueda resultar fundamental. Por eso lo primero que hay que hacer es preguntarse: “¿Qué cosas hago en el día?”. Comer, dormir, ir al baño y descansar en el tiempo libre. En base a eso se puede pensar qué se necesita para cada cosa.
La bolsa de dormir es primordial porque en el hostel se pone arriba de los colchones y en la carpa es el elemento básico. La ropa que se lleve tiene que ser acorde al clima al que se vaya, en la cantidad justa y necesaria, ya que hay que tener en cuenta que el peso óptimo de la mochila debe ser de un quinto del de cada persona. Los elementos para cocinar como ollas o insumos básicos se tienen que tener en cuenta antes de salir, para evitar gastos. Un dato importante es que conviene comprar dólares antes de viajar al exterior, para que no haya tanta diferencia con el cambio y con las monedas extranjeras.

Preparando la ruta

Elegir el destino es la esencia de cualquier aventura. Desde el momento en que se abandona la ciudad y se emprende el camino, se sabe a dónde se quiere llegar, pero es bueno permitir que el destino juegue su papel. Hay ciertos lugares que, según la experiencia de los que viajaron, no se pueden dejar de visitar.
Dentro de Argentina, Purmamarca es un pueblito de Jujuy que es conocido como “Pueblo del Desierto” por su clima y geografía y porque recibe mucho turismo joven. En Catamarca, Las Termas de Fiambalá son un paisaje natural imponente donde hay un hospedaje en el que las distintas cabañas están instaladas en la misma montaña.
Ahora, si la elección es salir del país, algunos recomiendan ciertos lugares que son típicos para conocer otras culturas y, sobretodo, otros viajeros. Dentro de lo que es Sudamérica, los destinos que elige la mayoría de los mochileros son: Bolivia, Perú, Brasil y Chile, entre otros.
En Bolivia, uno de los puntos claves para todo mochilero es el Salar de Uyuni, que es el mayor desierto de sal en el mundo. No visitar este lugar, según cuentan, es casi como ir a Perú sin pasar por las ruinas de Machu Picchu.

En viaje

Una vez que se emprendió el camino, empieza la mejor y más espontánea parte. Aunque siempre hay ese destino final, la ruta se va enriqueciendo paso a paso y día a día. Algunos consejos a tener en cuenta para saber moverse en lugares desconocidos tienen que ver con los lugares en donde hospedarse o en los medios para manejarse.
En el norte argentino es preferible ir en carpa porque hay más rutas y espacios verdes. En cambio en Bolivia se puede planear parar en hostels, ya que hay muchos y a precios muy accesibles.
Los medios para trasladarse son variados, pero lo que la mayoría aconseja a la hora de recorrer ciudades y cruzar pueblos, es usar colectivos, aunque, dependiendo del lugar, es usual que se haga el famoso y tradicional “dedo”.

Más allá de las recomendaciones y de la preparación del viaje, lo importante es la experiencia: conocer lugares, culturas, gente, paisajes. Para aprender, crecer, reflexionar o simplemente andar no hay mejor momento que el ahora.
La ruta se va armando a medida que se hace el viaje, con un poco de ayuda del destino o del azar y un poco de predisposición a adentrarse en lo nuevo y desconocido. Viajando solo o acompañado, en colectivo o tren, en camping o hostel, con mucha plata o poca, y con el rumbo que se dé, no hay que olvidar llevar lápiz y papel para describir algo que, aunque se vuelva al mismo lugar otra vez, nunca va a ser de la misma manera.

Links útiles:
Para planificar el viaje y averiguar si se necesita visa: www.mochileros.org
Para organizar la ruta: www.losmejoresdestinos.com/sudamerica_mapas.htm
www.ruta0.com/rutas_argentinas.aspx
Para encontrar compañeros de ruta: www.gabinotravel.com/es
Sobre destinos y precios: www.mochileros.info

AGRUPACIONES UNIVERSITARIAS, ¿POCO ATRACTIVAS?



Por Anahí Rocha, Emanuel Fernández y Héctor Fainbarg

La última dictadura militar marcó un antes y un después en la participación juvenil dentro de las agrupaciones políticas universitarias. Durante la década del '60 muchos estudiantes se decidían a involucrarse en distintos movimientos porque perseguían un ideal de revolución y se identificaban con los principales partidos políticos nacionales, como la UCR, Peronismo, Socialismo, entre otros.
Desde 1970 el miedo generado por los sucesivos golpes militares, la represión, la persecución, la muerte, la tortura, la poca respuesta a los pedidos realizados por los universitarios, además de que el régimen militar prohibió y disolvió los partidos políticos, llevó a que momentáneamente se alejaran de la militancia.
Esto se revirtió en 1983, con el regreso de la democracia, cuando los jóvenes retomaron el interés por las agrupaciones y sus objetivos.Se denomina agrupaciones y corrientes universitarias al conjunto estudiantes que conforman un partido político dentro de las facultades y desarrollan actividades con el objetivo de mejorar la calidad educativa.
Dentro de los principales objetivos que generalmente persiguen estas agrupaciones se encuentran:
1) Presupuesto: Incluye material educativo, fotocopias, mejoras edilicias.
2) Boleto de colectivos: Medio pasaje o gratuidad.
3) Investigación: Apoyo económico de la universidad a los estudiantes para llevar adelante sus trabajos de campo.
4) Seguridad: Luminarias y personal de vigilancia dentro del perímetro universitario.
5) Becas: principalmente para los estudiantes de bajos ingresos y/o con buenos promedios.
6) Defensa de los Derechos de los estudiantes.

En el país se manifiestan varias agrupaciones políticas juveniles, aunque las principales son Franja Morada y Juventud Universitaria Peronista (JUP). El primero de los citados es una agrupación política universitaria de la Argentina, enmarcado bajo la ideología de la Unión Cívica Radical que tiene presencia en casi todas las Universidades Públicas del país. Desde el retorno de la democracia en 1983 conduce la Federación Universitaria Argentina (FUA), órgano máximo deagremiación de los estudiantes universitarios a nivel nacional.
En cambio, la JUP es una agrupación basada en la ideología política peronista que tuvo gran influencia dentro del ámbito universitario durante el Gobierno de Perón, posteriormente, fue decayendo su éxito, hasta volver a retomarlo en 2003 con la llegada de Néstor Kirchner al poder.
Esta corriente pasó por diferentes etapas que marcaron una tendencia, por ejemplo, en la década del '70 la JUP representó a sectores dinámicos y militantes del peronismo universitario; en los 90 respondió a políticas neoliberales, y entrado el 2000 empezó a buscar una reorganización de la agrupación y la renovación de las estructuras político-partidarias del peronismo dentro de las universidades.Según una investigación realizada por Juan Chiummiento, estudiante de
Comunicación Social de la Universidad Nacional de Rosario, las agrupaciones políticas son poco atractivas para albergar las necesidades de las nuevas generaciones que consideran que las actividades desarrolladas no inciden mas allá de los limites que brinda la Universidad. No obstante, son fundamentales para la construcción de un modelo de país. En relación a la función que tienen dentro de la sociedad, Ramiro Podestá, estudiante de la carrera de Trabajo Social y participante de la corriente Neopraxis de la Facultad de Ciencias de la Salud de la ciudad, consideró que las agrupaciones cumplen un papel importante en lo que es relación universidad – sociedad, porque la primera no es una burbuja inmersa en la segunda, y porque además desde su lugar tratan de construir de forma que puedan participar todos. Aunque destacó que generar eso es difícil porque “a la gente le cuesta participar”. Lo mismo sostuvo Facundo, vicepresidente del centro de estudiantes de Franja Morada de la Facultad de Derecho, quien agregó que las agrupaciones al salir de la sociedad tienen prácticamente las mismas ideas que la gente y eso es lo que buscan exteriorizar a través del partido.Asimismo, consultados por la participación de los universitarios, ambos coincidieron en que la mayoría se involucra de forma indirecta. Astrada reflexionó que los motivos de los casos que no participan se relacionan con la falta de interés, no tener tiempo o pensar que es una actividad remunerada. En cambio Podestá sostuvo que la cuestión del “bastardeo” de la política se traslada de la sociedad a la universidad y eso implica que los estudiantes se limiten a no involucrarse con la agrupación.



Y EN NUESTRA CIUDAD, ¿CÓMO ES?

En Mar del Plata, la Universidad Nacional cuenta con organizaciones como
Tranquera Abierta (Ciencias Agrarias), Nuevo Espacio (Ciencias Económicas),
Causes, Franja Morada, Unidad (humanidades), S.O.S, Movimiento por
Económicas, SUR Movimiento Universitario, Jóvenes al frente, Movimiento
Nacional Chicos del Pueblo, Neopraxis (Ciencias de la salud), y muchas otras.
En una encuesta realizada a 50 chicos de diferentes estudios universitarios se encontró que 1 de cada 10 participan activamente en alguna agrupación, y que de los 45 restantes 30 tienen interés en participar. De éstos, 20 manifestaron que no colaboran por falta de tiempo y el resto por falta de conocimiento de la ideología o política que se maneja dentro de las agrupaciones. Por otra parte, quienes participan aseguraron que lo hacen por la ideología, los principios personales y, fundamentalmente, por la obtención de beneficios académicos para el alumnado. Consultados sobre las ventajas que les dan a los agrupados, sostuvieron que lo principal es la satisfacción personal de poder expresarse y luchar por las cosas que favorecen e incluyen a todos los estudiantes, así como también mayor participación y acción social.

Arte: juego de chicos, cosa de grandes

A través de los talleres de arte y otras actividades, los chicos pueden iniciarse en un ámbito no sólo creativo sino formativo. Desde un punto de vista psicológico, favorecen el desarrollo de habilidades. Desde lo social, se facilita el intercambio entre pares. Todo lo que se les brinde en esos primeros años de vida será lo que les dará herramientas para su desarrollo en la adolescencia.

Por Julia Drangosch y Alina Rodríguez Martín

Cuando se habla de arte se cae generalmente en una ambigüedad y relativización general. El arte es, por definición, “el concepto que engloba todas las creaciones realizadas por el ser humano para expresar una visión sensible acerca del mundo, ya sea real o imaginario.” Entre tantas palabras y conceptos, quizás un poco complejos, se puede vislumbrar una realidad más cercana a la cotidianidad: el arte es creación personal.

Los primeros pasos

La estimulación artística, que se puede realizar a través de talleres de arte o actividades deportivas recreativas, es un elemento fundamental en la infancia. Pero no sólo porque ayuda a los más chicos a insertarse socialmente o a mejorar sus habilidades en cada ámbito particular. Todo el trabajo y la “información” que reciban en los primeros cinco años de vida, será lo que luego definirá su personalidad y carácter y, muchas veces, hasta la vocación.
Liliana Salucka, Licenciada en Psicología (M. N. 46.017) especializada en niños y adolescentes, explica la relevancia de la estimulación artística en la infancia y dice que es sumamente importante “porque la primera manifestación de los nenes es a través del juego, de la escritura y de la manipulación de materiales”. Esos cinco primeros años de vida son los más significativos “porque partís de un bebé que no sabe caminar y llegás a una personita que habla y se planta”, asegura. Lo que se establece es que más allá del trabajo neurológico que tiene una persona normal, un chico que no recibió este tipo de estimulación no tendrá los mismos resultados que uno que sí la tuvo.

La niñez es una etapa de ingenuidad, juegos y diversión. Pero, como se puede observar, también de formación y aprendizaje. El arte permite que los chicos se conozcan a sí mismos y que tengan otra visión del mundo. Incentivar artísticamente a los chicos es tan importante como hacerlo mental o académicamente y eso se observa en las diferentes etapas del crecimiento y desarrollo.

A mitad de camino

El adolescente no tiene completamente formada ni definida su personalidad y es por eso que toda la estimulación que haya recibido va a orientar sus elecciones. Uno de los momentos más complejos en esta etapa de la vida suele ser la definición del futuro al salir del colegio secundario, el enfrentamiento con el mundo real y la famosa pregunta de “¿y ahora qué hago?”.
Según señala la Licenciada Salucka, aquí es donde se puede vislumbrar esa estrecha vinculación entre estimulación artística en la infancia y formación vocacional. “Muchas veces sucede que el adolescente no se inclina para una carrera de tipo académico, porque toda esta estimulación que tuvo del ámbito artístico lo lleva a terminar trabajando u estudiando algo directamente relacionado con eso. Es factible que las elecciones u orientaciones del adolescente tengan una relación directa con la estimulación que haya tenido en sus primeros años de vida”, detalla.

El cerebro es como una “esponja”: absorbe todo lo que recibe y es ahí donde radica el vínculo entre los dos aspectos. Juan Lautaro Martín, Licenciado en diseño gráfico e integrante del taller participativo “Club del Dibujo”, afirma que cualquier aspecto artístico que desarrolle un niño va a influir en sus capacidades durante su adolescencia, ya que es el medio por el cual un chico puede expresarse e identificarse. “Los jóvenes que realicen actividades artísticas tienen más facilidades para expresarse en cualquier aspecto de su vida”, sostiene.
De acuerdo a su experiencia, que está enfocada en el ámbito gráfico, el Licenciado subraya que el dibujo es una herramienta de pensamiento, placer, comunicación, memoria y auto-conocimiento. “Antropológicamente hablando - agrega - es una huella arcaica que atraviesa los siglos y llega al presente”.

Pensando el arte como algo más que creación y método de expresión, se puede entender que toda la estimulación que se reciba durante los primeros años será una herramienta esencial para la inserción social del adolescente y para su formación de carácter y personalidad. Tal como expresa el diseñador a modo de reflexión personal: “Toda expresión artística es una especie de souvenir del tiempo en que, siendo chicos, nos ocupábamos de dibujar”.

Me recibí: ¿Y ahora qué?

Por Mariana Vasile y Flavia Di Paola

Terminar el secundario es un paso muy importante a la hora de crecer, luego llegan las elecciones: “¿Qué estudiar? ¿Qué es lo que quiero para mi futuro?”. A veces la decisión está tomada de ante mano, y otras tantas, todo se decide sobre la marcha del inicio de una nueva etapa. También se unen otras decisiones o complicaciones: tener que irse de la ciudad porque esa carrera no está en Mar del Plata o tener que conformarse con una que esté en la ciudad y que con el tiempo logre cubrir las expectativas, o el hecho de poder invertir en una carrera que sólo se dicta en una universidad privada o en un instituto.
Concluida la elección los años comienzan a transcurrir, lo elegido comienza a satisfacer nuestros sueños, y algunas personas quedan en el camino en busca de otra opción, o con la imposibilidad de poder cumplir con la cursada a pesar de sentir que ese puede ser el futuro.
La pasión, la perseverancia, el apoyo del entorno, permiten que se llegue a la meta. Concluir una carrera, alcanzar un título y luego de esto, emprender la verdadera lucha: conseguir un puesto laboral gracias al cual poder vivir de lo que uno eligió para su futuro.


El futuro ya llegó

Un sobrevuelo por algunas de las carreras más comunes de la ciudad, reveló que la mayoría de los estudiantes creen que cuando se reciban no van a poder asegurar su futuro a través de su profesión. Este es el caso de Jeremías Canedo, estudiante de Diseño Industrial de la Universidad Nacional de Mar del Plata. En referencia a la falta de “dinamismo” entre lo que significa salir de la facultad y empezar a trabajar, él afirmó que “esta ciudad no contribuye en nada con el tema de terminar de estudiar y tener empleo”.
Mar del Plata se caracteriza por ser una ciudad turística y una de las razones por las cuales se la posiciona de esa forma, es su amplia oferta hotelera. Florencia Tossutti, por ejemplo, es técnica superior en Hotelería y estudiante de Licenciatura en Hotelería por internet. Se recibió en el 2008 y debido a que aún no pudo conseguir un trabajo relacionado a su profesión, lleva adelante un microemprendimiento culinario y trabaja en un call center.
Por su parte, otra carrera masiva y “popular” que sufre complicaciones a la hora de ofrecer a sus egresados un puesto laboral en el que puedan demostrar lo aprendido, es Educación Física. Florencia López Ezcurra, Vicepresidente del Centro de Estudiantes (CEPEF) y estudiante del último año, planteó que los chicos que se reciben deben contar con un “contacto sí o sí”, o realizar “cursos que cuestan mucha plata para poder sumar centésimas de puntos y competir con los profesores de mayor trayectoria”.
Además, López Ezcurra manifestó que “no es sólo una problemática de Educación Física, sino que se extiende a cualquier carrera de formación docente”. Esto sucede también en el caso de la Licenciatura en Ciencias Económicas. Mariano Portela, estudiante de esa carrera, dijo que hace tiempo que intenta “verle la salida laboral en Mar del Plata y raras veces se encuentra una respuesta útil”. Por ello, justifica: “Muchos se dedican a la docencia o están en Buenos Aires o en el exterior, buscando lo que una ciudad más pequeña que Capital Federal no les puede brindar”.En el último punto de ejemplificación se encuentra la controvertida Sociología, reabierta en 2007 luego de que fuera cerrada durante la última dictadura militar. Según una estudiante del tercer año, “como en cualquier carrera humanista es muy difícil insertarse en el ámbito laboral, ya que llegar a ser empleado estatal requiere suerte, contactos, un buen currículum o muchos años de espera”. Si el egresado está interesado en realizar su propia investigación, por ejemplo, “supone una inversión de tiempo y económica para estar más aventajado en el mercado laboral, por lo que los recién egresados terminan compitiendo por cargos o haciendo tareas ad honorem”.
El futuro no se ve fácil para ningún egresado pero la perseverancia y la pasión que cada uno tenga en las carreras abrirán puertas. En cada egresado está el momento de un cambio y la posibilidad de encontrar la oportunidad de conseguir una ciudad que abra más posibilidades a las nuevas mentes que estudiaron para formar un país mejor.

EL ARTE DE CURAR: COSA DE LOCOS

Por Ayelén Rosso, Martín Zelaya, Paula Filgueiras y Jeremías Magrini


Cada vez es más común que instituciones psiquiátricas o de ayuda a personas con problemas de salud utilicen recursos prácticos para orientar a sus pacientes en las relaciones profesionales y humanas. A través de las producciones artísticas que exhiben estos establecimientos se genera un continuo vínculo con la sociedad, la exclusión deja de ser un problema y los cambios en la autoestima del interno se reflejan en las ganas de seguir componiendo obras.


La revolución psiquiátrica nació gracias a Franco Basaglia, un médico que consiguió convertir los antiguos manicomios en un espacio de régimen abierto en el que fuera posible el trato directo entre los pacientes y los restantes miembros de la sociedad.
Desde ese momento, y tras la gran repercusión del movimiento a favor de los enfermos, se cuestionó el accionar de los hospitales para enfermos mentales donde se determinó que las prácticas empleadas, por ese entonces, eran más perjudiciales que beneficiosas.
El proceso de cambio actualmente consta no sólo del cierre de los manicomios sino de internaciones cortas, tratamiento ambulatorio y cooperativas de trabajo.

Pioneros en el tema

El movimiento artístico-psiquiátrico iniciado en Italia en los 70’ llegó a la Argentina con la vuelta de la democracia, en la época donde el interés por ayudar al otro dejó de ser un delito.
En 1984 El Frente de Artistas del Borda, desde un inició desarrolló talleres de teatro, mímica, música y letras, entre otros destinadas a los internos. El Frente, expone las creaciones artísticas realizadas dentro del manicomio para que con las obras se traspongan los muros y los pacientes vuelvan a sentirse “útiles” y a considerarse personas. El actor de teatro, Alberto Sava es uno de los fundadores del Frente Artistas del Borda y actualmente además de ser el coordinador de esta institución, dirige los festivales latinoamericanos de internados y externados de hospitales psiquiátricos. Él comenta que en la institución se le da más importancia a lo social porque consideran que la inclusión, tener un entorno adecuado, trabajo y vivienda neutraliza los efectos de la locura.
A pesar de la contención y de la satisfacción comprobada que genera el trabajo artístico en los pacientes, lamentablemente sólo el 25% de los enfermos realizan obras artísticas. “Podrían ser más, siempre y cuando las instituciones fomentaran la actividad”, agrega Sava.

El arte como generador de efectos personales, institucionales y sociales

“Los internos en los hospitales psiquiátricos dejan de ser personas porque pierden sus capacidades de pensar, sentir y hacer. En el manicomio ellos van perdiendo la voluntad, el deseo, la pasión y los vínculos sociales, por lo tanto se convierte más que en un sujeto, un objeto. Es un ente que anda por los lugares sin sentido de la vida”, explica el actor.
El arte los convoca a una tarea donde adquiere confianza, lo ubica en un grupo e interactúa, así comienza a sentirse reconocido y acompañado.Otro de los efectos que produce el arte en los pacientes es que lo posiciona en un sentido ideológico-político y al mismo tiempo genera un movimiento institucional ya que los artistas-internos pueden denunciar a través de sus obras lo que viven dentro del manicomio.
Esto también produce un efecto social, ya que cuando paciente sale a la calle y muestra una producción artística genera un movimiento en quien observa su obra.
“De esta manera el imaginario colectivo también comienza a resquebrajarse y adquiere información nueva. Esa información le procesa un sentido distinto, una mirada distinta con respecto al loco”, comenta Alberto Sava.

La mirada de un NO-Cuerdo

Hugo, padece problemas psíquicos como consecuencia de inconvenientes financieros, que desataron en él una crisis interna. Un amigo lo acogió y lo convenció de ir al Borda para que lo tratara un psiquiatra. “Allí no sólo me atendían psicólogas sino que encontré una vocación un sentido de ser, una forma de vivir”.
Al llegar a la institución rápidamente se incorporó a la Colifata, la radio de los internos y ex internos del Hospital José Borda.
Tiempo después se integró al coro de la institución y a partir de su participación en él pudo viajar a conferencias basadas en esta iniciativa “médica” en el exterior.
Sin embargo, Hugo resalta que “es lamentable que no todos los centros psiquiátricos alienten el armado de este tipo de proyectos, que no haya una preocupación por rescatar a la gente”.
Felizmente considera que el arte curativo y también declara entre risas, haciendo alusión a la frase del Vicepresidente de la Nación Julio Cobos, “yo soy un NO Cuerdo” y agrega “nosotros los enfermos, tenemos la LOCURA no de cambiar a la gente, sino el mundo. Los NO CUERDOS tienen la esperanza de ver muchos cambios, y como no se conforman con quedarse sentados esperando prefieren empezar por generarlos ellos mismos a través del arte”.

Propuestas locales


Artquimia es un grupo de profesionales marplatenses conformado por Sonia Malba Basualdo, Licenciada en artes visuales, Fernando Ayala, profesor en educación especial, Claudia Jiménez, Licenciada en trabajo social y el Licenciado en psicología, Diego Nadeo. El objetivo de esta organización es la modificación del rol, pasar de ser paciente como sufriente a ser agente de transformación.
El proyecto pretende realizar una reinmersión social, es decir, que los talleristas puedan empezar a mostrarse desde un lado diferente al del paciente excluido, este es el caso de Carlos Montoya, un integrante de Artquimia, que afirma: “El arte me conectó con el mundo interno que tenía antes de tener esta patología”.

Los talleristas presentan sus textos y trabajos en muestras que se han llevado en tres ediciones de la Feria del Libro, en el centro cultural de SMATA y la Azotea.
“Las exposiciones permiten acortar las distancias con el público en general que tiene PRE conceptos. La locura está asociada a la maldad siempre y hay que terminar con esos prejuicios”, sentencia Fernando Amaya, coordinador de la institución.
Durante años se ha tratado de erradicar los prejuicios fuertemente aferrados a la cultura global y argentina, que se simplifican en un solo concepto “el arte es cosa de locos”. Justamente el arte es el canal perfecto para que los locos del arte y los locos que hacen arte arranquen de esta sociedad los estereotipos impuestos.
El hombre se empecina en encerrar aquello que le hace daño, lo esconde detrás de un muro, lo aleja del un sistema que genera más enfermos que sanos. La diferencia hace eco en algunas almas sensibles que saben que aquellas personas que terminan apartadas del “afuera” dentro de un manicomio, son seres que sienten, hacen y expresan.
Artistas y profesionales que conocen los beneficios del arte como terapia espiritual, política, revolucionaria y curativa apuestan a proyectos independientes, contra el mundo y los muros para “desmanicomizar” a esas personas. Y sobre todo para sanar a la sociedad de sus prejuicios, porque la locura no es sinónimos de maldad y el arte es cosa de todos.

Estudiar sin aulas: Libertad y Artes Visuales.



Por Ayelén Rosso

Elegir qué carrera seguir no es nada fácil. Sin embargo, existe una preocupación más grave aún cuando esta decisión indiscutiblemente sigue el camino del arte.
La sociedad argentina avanza y sus creencias y valores se mimetizan con los nuevos tiempos (acelerados) y las influencias de la globalización dan sus frutos: la transculturación.
A pesar de este aparente proceso de liviandad posmoderna, apertura y tolerancia a incluir fragmentos de otras culturas a la propia y permitir la entrada de productos culturales extranjeros, el artista en Argentina continua siendo visto con ojos de “bohemio”, solitario, loco. Y, sin dar espacio, ni respiro, seguida a la frase “soy artista plástico”, el receptor expresa otra, esa que subraya la idea nacional del arte: “¿Y a qué te dedicás?”
La profesión del pintor, teñida de desconocimiento y prejuicios, transita por un camino estrecho y duro. Sin embargo, artistas locales con reconocimiento internacional sostienen que lo importante en este caso es la perseverancia y que la base de estos problemas socio-culturales, que se transforman en obstáculos, es la falta de educación.
Por ello, dibujantes, pintores, docentes, instituciones educativas y periodistas dan su opinión sobre una incógnita fundamental para quienes desean hacer de la actividad artística y creativa su medio de vida:
¿Es necesario estudiar Artes Visuales para ser artista plástico?


Una vida de taller

Si por algo se caracterizó artísticamente el renacimiento, más allá de las obras de los grandes genios del periodo, es por la explosión de talleres donde los maestros de pintura enseñaban sus técnicas a los aprendices.
Sostenidos por los mecenas, señores con poder económico, los artistas veían en el arte un móvil no sólo expresivo sino también monetario y comercial.
Con los cambios y revoluciones post renacentistas, cada hombre tuvo un nuevo rol social sin excluir al artista y sus obras, quien debió solventar su propia economía, explotar su libertad de expresión en un mundo distinto repleto de nuevas preocupaciones, tecnologías y excesos.
Las guerras y el mismo siglo XX trajeron todo el drama y dolor para que el arte sobresalga de la historia y abandone su postura cuasi pasiva.
Así, la voz de cada artista tomó un cuerpo y peso cada vez más fuerte y sus resultados (las obras) fueron cada vez más valiosos en concepto y dinero.

Talleres: la mejor alternativa

Como en el renacimiento, los profesionales hoy consideran que el aprendizaje artístico debe llevarse adelante en talleres particulares que no respondan a alguna institución o ministerio educativo.
Si bien toda formación académica es útil, la libertad de estas escuelas permite un desarrollo personalizado y sensible de cada individuo que se acerque a estos espacios con conocimientos técnicos previos o sin ellos.
Las propuestas independientes crecen junto con el número de personas que se identifican con estas alternativas aunque esta autonomía resulta difícil de mantener por los obstáculos económicos.
Artistas plásticos locales, como Miguel Canatakis y Daniel Tedeschi, coincidieron en que la raíz de estos problemas es la educación. La falta de una formación artística desde la infancia que permita que los futuros adultos sepan apreciar obras de arte es uno de los motivos por los que esta actividad no es de consumo masivo.
Sin embargo, existe un grupo reducido de personas que elige comprar cuadros de nuevos o conocidos pintores y apuesta al verdadero arte, el tangible y a las sensaciones de las texturas y técnicas, antes de colgar en sus casas una fría y uniformada lámina de una obra clásica.
Pero, para hablar de técnicas hay que conocerlas y al mismo tiempo aplicarlas. Es en ese momento donde se discute si es necesaria la formación académica del artista o puede una obra ser el resultado de la propia exploración autodidacta.
Nicolás Fabiani, profesor de historia del arte en la Universidad Nacional de Mar del Plata, asegura que es necesario no sólo conocer las técnicas artísticas sino también el pasado del arte. Aunque estudiarla no quiere decir que deba hacerse dentro de un aula. “Yendo a buscar la información en un libro ya se está estudiando”, afirma.
El mismo concepto señaló el periodista, Agustín Marangoni : “El grueso de la humanidad todavía considera que la educación, lo que formalmente se denomina estudiar, sucede adentro de un aula, atravesada por decenas de papeletas administrativas, bajo la mirada atenta de una autoridad y legitimada por una institución”. En este sentido resalta que “estudiar arte es también participar de una charla de café con gente idónea, leer, recorrer muestras, mirar películas, escuchar música y, sobre todo, aprender a ponerle el cuerpo a lo que se quiere decir: escucharse a sí mismo”.



Puede que ese sea el caso de Miguel Canatakis, cuyas obras están en varias salas del país y en colecciones privadas de Holanda, Canadá, Francia, Egipto, Brasil, Italia, México y Paraguay, que no estudió artes visuales en una academia pero durante su juventud investigó el surgimiento de cada movimiento pictórico en la Biblioteca Municipal sólo por curiosidad. Al respecto sostiene que “es muy importante conocer la historia del arte para ubicarse en el espacio y tiempo en el que se desarrollaron las obras para saber qué quiso decir el artista y con qué intención y sentimiento”.
Por otra parte manifiesta que “estudiar artes visuales es bueno pero no es necesario porque lo más importante es la capacidad y el talento y eso está con uno”.
Miguel Canatakis aprendió a pintar observando a los artistas que se ubicaban en la plaza colón de la ciudad y ya como pintor profesional acudió a clínicas de arte y talleres para perfeccionarse.
La historia se repite en el caso de Daniel Tedeschi que desistió de la formación de la escuela de artes Visuales Martín Malharro porque al ingresar allí no lo “convenció” y prefirió hacer la carrera de diseño Gráfico en un instituto privado. Sin embargo, el título lo obtuvo en la práctica ya que no finalizó los estudios sino que comenzó a trabajar en una agencia de publicidad antes de recibirse.
Años más tarde durante sus ratos libres, en los que “descanzaba” del diseño, descubrió su pasión por el dibujo. Su técnica: los mismos materiales que usaba para bocetar en su trabajo, una lapicera profesional.
Fue en un taller donde aprendió a darle forma de cuadro a los dibujitos en los márgenes de sus hojas de diseñador.
Por este motivo Tedeschi, quien expuso en varias salas del país y del exterior (Inglaterra, Estados Unidos y Japón) sugiere que “todo lo que sea aprender es útil tanto teórico como técnico, pero es la vida quien termina de formar al artista”.

Un buen atajo hacia la exploración

Todas las opiniones llegan al mismo punto: lo esencial es el talento propio de cada ser sensible que expresa mediante diferentes técnicas y sobre variadas superficies, sus experiencias personales.
Los estudios resultan ser un atajo para llegar donde con la experimentación autodidacta se tardaría más tiempo.
Yamandú Rodríguez, profesor de Artes Visuales y músico, afirma que cualquier persona que se dedica al arte estudia y experimenta pero haciéndolo solo puede tardar mucho tiempo en aprender cosas que un profesor o artista puede enseñar en una sola clase.
La misma opinión sostiene el artista plástico y docente, Pedro Vincenzo, quien asegura que estudiando se aprenden técnicas y herramientas más rápidamente.
Desde el Teatro independiente, El Galpón de las Artes, retoman la afirmación de que toda formación es positiva. Sin embargo, sostienen: “El estudio en una institución que responde a un programa educativo enviado desde el ministerio de educación no es necesario. Por supuesto que aporta, nosotros estamos a favor de todo tipo de formación educativa, pero apoyamos más la educación en talleres de arte”.
Respecto a las instituciones educativas convencionales, el artista plástico José María Casas, sentencia: “La escuela de artes provee de un titulo que habilita al ejercicio del profesorado, y es esa línea de desempeño profesional la que siguen gran parte de sus egresados y no la carrera artística. Eso no quita que su formación sea muy valiosa y brinde innumerables herramientas”.
El artista multidisciplinario, sostiene que “por lo general quien tiene inclinación y gusto por el arte, pero no tiene intenciones de poseer un titulo otorgado por el estado, realiza su formación en talleres particulares y luego la continua por intermedio de clínicas con grandes maestros, y cursos”.
El artista plástico marplatense, Luciano León Liguori, afirma que estudiar en una academia de Artes visuales es bueno pero “las experiencias son lo que marca el destino de cada individuo”.
El joven de 24 dedicó un año de su vida a viajar por países vecinos y asegura: “ese tiempo fue un camino que sin estar en el arte me llevó a darme cuenta que quiero vivir de la pintura”.
Además Liguori confiesa: “en mi caso particular no podría estudiar pintura en una institución formal porque no me gusta que me digan lo que tengo que hacer. Hago lo que quiero con los materiales que yo quiero”.
Todas las miradas y puntos de vista se posan sobre lo mismo: para ser un artista no es necesario “encerrarse” en un aula o instituto sino que debe permitirse un vuelo asesorado y compartido con otras personas, colegas, profesionales o docentes. Pero sobre todo debe existir la necesidad de expresarse impulsada por los propios sentimientos y sentidos, curiosidad y exploración personal y artística.




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