La misteriosa arquitectura del Complejo Universitario

Por Victoria Figueroa, Maira Pizarro y Florencia Rueda



Exposición y ocultamiento

Esta intrigante paradoja parece haber moldeado la arquitectura del complejo universitario marplatense, ubicado en las calles Funes y Rodríguez Peña. Exposición continua a través de los turbios vidrios que sirven de pared externa a las aulas. Ocultamiento reflejado en descendentes y oscuras entradas. Algunos árboles, frondosos y aletargados, completan el panorama.

Durante la semana, el continuo bullicio de los miles de estudiantes que recorren los edificios, desdibujan los particulares rasgos. Pero el silencio que acompaña la soledad de los fines de semana, los hace no sólo evidentes, sino inquietantes.

Los fundamentos de este particular diseño parecerían vincularse directamente con las ideas de la represión: un edificio con frente vidriado que permite vigilar los movimientos internos, espacios reducidos que dificultan la concentración de personas y un alambrado olímpico con puntas hacia adentro, como impidiendo el escape. Escalofriante. Esta conexión tan notoria, sin embargo, no es real. Rubén Oscar Tablar, jefe del Departamento de Obras de la UNMDP, arquitecto que trabajó en la supervización de la obra durante la construcción de los dos últimos cuerpos, se encargó de derrumbar el mito.

Tablar explicó que la finalidad que el edificio poseía originariamente no era la actual. El proyecto era diseñar un centro de alta tecnología donde realizar tareas científicas. Por ende, la capacidad que posee es mucho menor a la que sería necesaria teniendo en cuenta el actual volumen de estudiantes. Debido a éste antecedente, son consecuencias inmediatas algunas dificultades arquitectónicas en el complejo.

La oficina de obras de la Universidad Nacional había proyectado construir edificios en un predio que posee en las calles Colón y 248, donde albergaría todas las unidades académicas, viviendas estudiantiles e incluso un comedor. Una suerte de “campus” al estilo norteamericano. Sin embargo, se estimó que la cantidad de personas que lo habitaría no sería suficiente, por lo que comenzó a trasladarse al complejo de Funes. Por este motivo, además de los dos edificios posteriores debieron agregar un piso donde anteriormente estaban las terrazas.


Con la intención de agrandar el estacionamiento, se tramitó con Ferrocarriles Argentinos hasta dónde llegaría el alambrado olímpico, y para no restar más espacio, originariamente se colocó la terminación hacia el lado de adentro. De la otra forma hubieran contado con 40 centímetros menos de terreno.

La obra, inspirada en el modelo europeo, carece de algunas terminaciones: faltó colocar los parasoles y todos los cierres entre los diferentes pisos para lograr el aislamiento del sonido. El hecho de que las conversaciones se escuchen de un nivel a otro obedece a deficiencias arquitectónicas, no a móviles ideológicos.

El paranoico mito es frágil como un castillo de naipes. El único fundamento que quedaría por destruir sería el sentimiento de aprensión y recelo que invade a cualquiera que recorre el complejo. Las sensaciones, a veces, pesan más que los hechos. Y así, el mito triunfa por sobre la Historia.

A veces duermo


El 42% de los estudiantes duerme entre 4 y 6 horas. La mitad de los encuestados considera que le dedica poco tiempo al descanso. El 48% dice que goza de un buen sueño.


Por Belén Colombo y Walter Varela

Previo al examen. Después del examen. En noches de salida. En vacaciones. Todos estos son momentos propicios para llegar a extremos, en especial, si se trata de dormir de más o dejar de hacerlo. Según un sondeo realizado por Aula Magna entre unos 100 estudiantes universitarios y terciarios, el 42% de los encuestados admite dormir sólo entre 4 y 6 horas por noche al tiempo que el 6% asegura dedicarle al sueño menos de 4 horas, lapso que representa poco tiempo si se tienen en cuanta las tareas, mayormente intelectuales, que realizan durante el día.

“Las principales consecuencias diurnas del mal dormir son una disminución de la calidad de vida y de la capacidad de concentrarse y de trabajar”, explica el doctor Ariel Cherro (MN 105330) y enumera entre los posibles trastornos la pérdida de memoria, aumento de la irritabilidad, dificultad en las relaciones interpersonales con familiares y amigos. Además se refiere a otros fenómenos muy comunes como el cansancio, la somnolencia diurna, la tendencia a dormir siestas y, lo más riesgoso, la posibilidad de sufrir accidentes automovilísticos o laborales. En definitiva, “un menor bienestar físico, mental y emocional”.

-¿Qué cantidad de horas es aconsejable dormir?

-Se ha demostrado que aquellos adultos que duermen menos de 4 horas o más de 9 tienen una mortalidad más elevada. De allí que la recomendación es, generalmente, dormir 7 u 8 horas diarias, pero siempre teniendo en cuanta las variaciones.

Si bien el 38% de los consultados calculan sus horas de sueño entre 6 y ocho, es decir, dentro de lo recomendado, más allá de la cantidad, como en la mayoría de las cosas, lo más importante es la calidad de las horas que se dedican a apoyar la cabeza en la almohada. Mientras Cherro confirma que el punto fundamental es que el sueño sea reparador y que permita realizar las actividades diarias sin dificultades, las encuestas por su lado, revelan que el 50% de los estudiantes cree que duerme poco y al mismo tiempo el 48% cree que sus periodos de sueño son de buena calidad, dejando la relación cantidad-calidad en “poco pero bueno".

Con la almohada pegada

Si de extremos se trata no hay que olvidarse de aquellos para los que dormir es un vicio que se impone a todos los otros posibles, grupo al que bien podrían pertenecer el 14% de los encuestados, que duermen más de 8 horas diarias. Sin embargo, cabe también hacer una defensa de la nunca bien ponderada siesta que, según el doctor Cherro es una necesidad fisiológica y de gran utilidad especialmente después de comer.
Por otra parte el especialista alerta que dormir en exceso generalmente es “un signo de alarma de alguna enfermedad subyacente, como puede ser el hipotiroidismo, la depresión, la narcolepsia o alguna patología del sistema nervioso central”, aunque también puede ser un efecto secundario a un medicamento o a un mal descanso nocturno, por lo que en determinados casos es mejor sacarse la duda consultando con un profesional.

No entiendo

Muchas veces las estrategias de estudio fallan o no existen. El alumno pasa más tiempo tratando de estudiar que durmiendo, hasta llegar al punto en que no entiende nada.
“En diferentes estudios clínicos con gran cantidad de pacientes se ha demostrado que el insomnio produce déficits cognitivos que reflejan bajos niveles de atención, concentración y agudeza mental, además de menor habilidad para razonar y resolver problemas, es decir, un buen descanso es fundamental para la fijación de los conocimientos adquiridos en horas de vigilia”, afirma Cherro y recomienda a los estudiantes “tener horarios organizados, tratando de conservar el sueño nocturno, ya que muchas veces se le resta tiempo al sueño con horas de estudio, y a largo plazo esto no es beneficioso para la salud ni para el ámbito académico”.

Alquileres: “Se busca compañero de cuarto silencioso, con dinero y ganas de cocinar”


Por Eugenia Pandín, Florencia Perissé y Gonzalo Gobbi.

Mar del Plata cuenta actualmente con un alto porcentaje de jóvenes que año tras año se instalan en la ciudad con la finalidad de estudiar una carrera determinada en el amplio abanico de posibilidades que ofrecen las universidades e institutos locales. A la hora de mudarse de ciudad, llegar, adaptarse, el arraigo y la incertidumbre del cambio, son algunas de las cuestiones que habrá que superar, aunque sin duda uno de los mayores obstáculos resulta ser: “¿Dónde voy a vivir?” y “¿Cuánto voy a pagar de alquiler?”.
Tras consultar precios, recorrer distintos barrios y visitar decenas de inmobiliarias, surge la ineludible idea de la convivencia: “¿Y si alquilo con un amigo o amiga?”, “Me va a salir menos, pero… ¿voy a poder estudiar en paz?”, “¿Quién va a cocinar y quién querrá lavar los platos?”. Positivas y negativas son las experiencias al respecto. “Los dos primeros años de la carrera los hice compartiendo un departamento de dos ambientes con mi compañera, fue insoportable y ahora sola me siento más tranquila”, sostuvo Lucía, estudiante de 3º año de Diseño Gráfico. “Prefiero compartir el departamento porque limpiamos entre los dos, nos arreglamos bien con la comida, nos damos pilas para estudiar y al final terminamos pagando menos”, aseguró por el contrario Ricardo, alumno de 2º año de la carrera de Contador Público Nacional
A pocos meses del inicio del último mes del año, diciembre se convierte para muchos en una palabra que alude al alivio del estudio y paralelamente al comienzo de un creciente acumulador de estrés, pues es el período en el que hay que entregar el departamento, muchas veces con la incertidumbre de saber si ese mismo lugar será el que el estudiante ocupará el año siguiente, o si por el contrario deberá emprender un nuevo paseo de puertas giratorias por las inmobiliarias marplatenses en busca de un inmueble disponible a partir de marzo para retomar la carrera.

Burbuja inmobiliaria

Vivir solo y/o mudarse no son cuestiones simples. La variabilidad en los precios no solo afecta a los productos sobre las góndolas del supermercado, al transporte, a la indumentaria y a la educación, sino que naturalmente los valores de los alquileres han aumentado y varían notablemente según la zona y las condiciones del departamento.
En ese sentido, Perla Tomachio, empleada de la inmobiliaria Pezzati, reconoció que a lo largo 2008 el valor de los alquileres se ha incrementado en alrededor de un 20% y subrayó que los requisitos que se le solicitan a un estudiante para rentar un inmueble, son exactamente los mismos que se les exigen al público en general -a diferencia del recibo de sueldo-. “Se les pide una garantía propietaria, que normalmente son los papás los que se ocupan, y algunos pagan por adelantado y otros lo hacen mes a mes, eso depende del departamento y de la inmobiliaria que lo esté manejando”, explicó.
Si bien la mayoría de las inmobiliarias extienden sus contratos a 9 meses para los estudiantes, en otros casos los plazos son únicamente de 24 meses, con el objetivo de asegurar la permanencia del inquilino en el lugar. Sin embargo, Tomachio aseveró que “hay muchos jóvenes que prefieren firmar contrato por 24 meses, lo que les asegura el mismo departamento durante dos años de la carrera y les permite instalarse y ambientarlo a su gusto”.
Consultada acerca del tipo de vivienda más solicitada por los jóvenes que deciden residir en la ciudad para llevar adelante sus estudios, la empleada sostuvo que “si bien la mayoría de las veces los chicos buscan algo cómodo de uno o dos ambientes, existen casos de personas que estudian una carrera, como podría ser arquitectura, que obligadamente les demanda un espacio físico mas grande, por lo que deben pensar en tres o cuatro ambientes”. Finalmente, Perla Tomachio aseguró que esta situación se ha agravado en los últimos cinco o diez años debido a que, según su convicción, “Mar del Plata está preparada para el turismo pero no para recibir a tantos estudiantes de otras ciudades”.
Emprender una tarea universitaria o terciaria no resulta nada fácil, trabajar y estudiar al mismo tiempo mucho menos, y al parecer, la búsqueda de un inmueble adecuado resulta ser otro inevitable dolor de cabeza y bolsillo por el que el estudiante, y sus padres, no podrán dejar de atravesar a la hora de mudarse de ciudad.

Pensionado


Por Belén Colombo y Walter Varela

Sueña el despertador y salto de la cama. No es el mío, vuelvo a dormir. Cosas que pasan cuando uno comparte la habitación. Finalmente reconozco la melodía minutos más tarde, me incorporo en la cama y me estiro como si hubiera dormido en la cáscara de una nuez. Achino los ojos y miro hacia el baño: otra vez ocupado. Siento por un momento la tentación de volver a zambullirme en la cama.

La vida en una pensión no es fácil, tiene sus pros y sus contras. La decisión de vivir en estos hospedajes la toma uno pero en realidad el que manda es el bolsillo.

-Todo es plata pibe, todo es plata.- Me dice el encargado mientras me convida un mate.
Me lanza la enseñanza del día como todo un poeta, mientras yo espero mi turno para cocinar algo en la pequeña cocina y me imagino sacando número como en un banco, pero no para abrir una cuenta corriente sino para lavar los platos.
De pronto mi vida toma un rumbo inesperado, abro la heladera con ansias de comer una de las empanadas que quedaron de anoche. Busco y sigo buscando. No me resigno. Las empanadas no aparecen y cada vez tengo más hambre.

-¡Pero la puta que los parió ¿quién se comió mis empanadas?
- Dejá, no te hagas drama, yo te invito de mi almuerzo.
Quien diría que una demostración famélica de bronca podía llegar a producir un acto solidario. Sin embargo a veces pasan cosas buenas en la convivencia, que hacen que uno se sienta menos solo y se identifique con otros que están “en la misma”, tanto que en ocasiones hasta estudiar es más fácil.

Ponerse de acuerdo

Esta tarde sigo estudiando para el final y no me resulta sencillo. Esta tarde alguien escucha a Madonna a todo volumen, yo intento leer. Después de un tiempo uno se acostumbra a estudiar en condiciones incluso hostiles, apartarse del mundo, abstraerse y sólo pensar en lo importante para aprobar.
La comida y las visitas en las habitaciones están prohibidas. En las habitaciones generalmente hay comida. Y visitas también.En estos casos todo depende. En general sólo se trata de ponerse de acuerdo.

Una vez por día saco cuentas. Me imagino en un departamento sólo con todos los beneficios de la independencia. Y saco cuentas, por eso me quedo. Tengo televisión por cable, calefacción, luz eléctrica, gas: todos los servicios y ninguna factura. Después de todo, ¡qué bien que se vive en la pensión!

Continúa la Universidad de Verano

La Secretaría de Extensión Universitaria de la UNMDP informa que continúa abierta la inscripción para los cursos de Universidad de Verano, entre los que figuran: Apuntes sobre Estimulación Temprana, Psicología y Actividades Físicas, Autocad en dos dimensiones, English in the mail, Comunicación Humana, Trabajo en Equipo, Escritura y Oralidad, Corel Draw, Administración de Consorcios, English on the phone, De que se trata el campo, Didáctica de la Historia reciente y Administración contable.
El Programa Universidad de Verano, tiene como finalidad generar un espacio de capacitación laboral y de comunicación de la ciencia. El objetivo es que los asistentes a cada curso o taller puedan conocer, reflexionar, opinar, formarse o, simplemente, informarse y compartir saberes.
El Programa Universidad de Verano se plantea como una convocatoria a toda la comunidad marplatense y a los visitantes de temporada, independientemente de su formación académica, es por ello que no hay requisitos de acceso y, para facilitar la inscripción, los aranceles de los cursos son accesibles.
Los interesados pueden inscribirse en Juan Bautista Alberdi 2695 de 10 a 13. Al finalizar los cursos / talleres, los asistentes recibirán un certificado que acreditará su asistencia.

Universidad Sitiada


El advenimiento de la dictadura militar significó un duro golpe para el normal funcionamiento de la Universidad Nacional de Mar del Plata. Tres alumnos de aquella época hablan acerca de cómo era instruirse en tiempos del Golpe y aseguran que los estudiantes de hoy no valoran la importancia de vivir en democracia.


Por María Victoria Fondevila, Verónica Toledo y Silvia Prina

Corría el año 1976, una mano de hierro larga e inquebrantable se ceñía amenazante sobre la cuna del conocimiento. Cínicamente complotados, el autoritarismo y la intolerancia se erguían como torres inexpugnables, ojos sin párpados en vigilancia permanente.
Para la actual titular de la cátedra de Psicología Social de la Universidad Nacional de Mar del Plata, Cristina De Los Reyes, el hecho de cursar una carrera en tiempos de la dictadura no sólo implicaba un considerable riesgo, planteaba en si mismo un reto a la mente y al espíritu. “El clima que se vivía en la Facultad de Humanidades era terriblemente lúgubre. Para mí que en aquella época estudiaba Sociología resultaba muy doloroso ver cómo un ámbito tan familiar se había convertido en un tétrico cementerio. Mantenerse centrado, evadirse del miedo era todo un tema”, admitió.
Cuando la intervención militar a la Universidad se hizo muy evidente, muchos de los cambios que habían comenzado a operar a partir de la segunda mitad del gobierno de María Estela Martínez de Perón se profundizaron visiblemente. “Los lineamientos ya no eran los mismos, las reglas definitivamente cambiaron. Todos programas de estudio fueron modificados de raíz, los profesores cuyas ideologías no compatibilizaban con la doctrina militar resultaron separados de sus cargos, varias carreras humanitarias se cerraron por ser consideradas peligrosas. De la noche a la mañana un abanico de imposiciones se desplegó con la celeridad de un rayo, fue increíblemente indignante”, afirmó Cristina.

Resistiendo

Aunque estaban terminantemente prohibidas, las agrupaciones de estudiantes continuaban activas y firmes en su objetivo de resistir a la opresión. Según la Profesora De Los Reyes no había rivalidades entre ellas aunque si existía una “sana competencia”. Todas las asociaciones de alumnos intentaban, en la medida de lo posible, atribuirse el título de la más “revolucionaria”.
De su militancia en la agrupación estudiantil Juventud Comunista, Cristina guarda recuerdos agradables y otros bastante amargos como cuando uno de sus compañeros desapareció. La actual titular de la cátedra de Psicología Social fue víctima de múltiples detenciones y supo enfrentar, entre otras adversidades, la apertura de una causa en su contra por subversión.

El mejor tributo

La tensión permanente y el miedo a ser secuestrada llevaron a la profesora De Los Reyes al punto de tener que consultar a un psiquiatra. “Para poder rendir y aprobar los exámenes tuve que hacer un tratamiento psiquiátrico, era muy difícil para mí estudiar en esas circunstancias. Si terminé la carrera lo hice en homenaje a los que ya no estaban y a los que no podían estar. Rendirles tributo fue de alguna manera mi principal fuente de motivación, mi única brújula”, concluyó.

Aquella indeleble marca

“Una dictadura es un estado en el que todos temen a uno y uno a todos”, sostenía con acierto el célebre escritor italiano Alberto Moravia, un pensamiento que curiosamente resume a la perfección el sentir de Gustavo Fabbri, ex alumno de la carrera de Arquitectura durante los denominados años de plomo. “El temor a ser represaliado o secuestrado estaba tan instalado en el ambiente de la facultad que se respiraba en el aire. La presencia de los militares haciendo vigilancia y requisas en toda la Universidad intimidaba mucho, el clima era de una rigidez total”, describió.
Al igual que la profesora De Los Reyes, Gustavo reconoce que el cambio de directivas, acorde a la intervención militar, fue sumamente radical y vergonzoso. “Uno estaba acostumbrado a una Facultad que hacía hincapié en la importancia de los servicios sociales, con la irrupción de la dictadura se alteró todo, fue algo abominable”.
Una de las modificaciones que indudablemente más perjudicó a Fabbri fue el drástico cambio en los planes de estudio. Por razones personales el arquitecto tuvo que abandonar la cursada un tiempo, cuando decidió retomar no pudo porque no le quisieron convalidar las materias. Indefectiblemente Gustavo se vio obligado a reinscribirse, a dejar de lado su bronca y empezar de cero.

Cautivo

Como muchos de los estudiantes que cursaron sus carreras durante el Régimen Militar, Fabbri fue secuestrado y torturado. “Me detuvieron en la misma Base que había estado cuando hice el servicio militar, me di cuenta porque reconocí algunas voces. Estuve encapuchado, desnudo y fui varias veces torturado” , confesó.
Según Gustavo los militares no querían datos precisos, buscaban desesperadamente nombres. Aunque era un hecho que el arquitecto no militaba en ninguna organización política, todos sus amigos y gente conocida lo hacían. Representaba para sus captores, de alguna manera, una fuente de innegable valor.


A fin de cuentas y para el gran alivio de Fabbri la pesadilla duró poco. Un amigo se arriesgó y lo liberó del cautiverio. “En realidad pude escapar porque empecé a pedir por un dirigente conocido que tenía ahí dentro. La verdad que se portó bien conmigo. Me sacó de ese infierno y me escondió en otro lugar porque, en rigor de la verdad, había una gran posibilidad de que figurara en alguna otra lista”.
Por precaución el arquitecto permaneció en el escondite por dos meses, luego se fue y retomó los estudios. La herida, sin embargo, nunca terminó de sanarse. “Lo que viví allí me marcó para siempre, me cambió la vida porque me alejó de gente querida, fue un gran cimbronazo” , finalizó.

Seguir, a pesar de todo

“Por el solo hecho de tener el pelo largo ya eras considerado una amenaza, un terrorista en potencia”, con estas palabras Maria, estudiante de Antropología durante el Gobierno de Facto, describe lo que para ella significó una época llena de miedo e incertidumbre, un pasaje de ida al sufrimiento y la opresión.
Las heridas abiertas no le dejan revelar al mundo su nombre completo pero si su visión, su testimonio. Para esta ex-alumna de la Universidad Nacional de Mar del Plata estudiar durante la dictadura fue una experiencia lóbrega aunque con alguna fortuita pincelada de luz. “Todo en aquella época era absoluta efervescencia. No había un sólo momento en que no estuviéramos debatiendo, confrontado ideas, discutiendo sobre política. El entusiasmo que teníamos los universitarios era considerable pero no podía ir más allá de cierto punto. Eran tiempos de extremo peligro, de suma cautela” .

La unión hace la fuerza

Según María nadie podía estar exento de la situación que atravesaba el país, alumnos y docentes confluyeron por primera vez en una lucha común. “Los estudiantes naturalmente comenzaron a militar en diferentes organizaciones, a comprometerse más, a idear la resistencia. Los profesores por su parte organizaban asambleas espontáneas y nos hacían leer a pensadores como Trotsky. Era de algún modo su forma de ayudar, de contribuir a nuestra causa”.
Los seguimientos, secuestros, requisas y quema de libros eran moneda corriente en la “Universidad Sitiada”, paradójicas postales de un panorama desolador. “La persecución era terrible, el miedo se te pegaba como carne al hueso, pero había que seguir, mas allá de todo había que resistir”, terminó.

Universidad en tiempos de democracia

Tanto la profesora De Los Reyes como el arquitecto Fabbri y la ex alumna María coinciden en que la Universidad Nacional de Mar del Plata se encuentra despolitizada. No hay un interés genuino en la comunidad académica por empaparse en los temas políticos coyunturales: los profesores no incitan al debate y los alumnos no se preocupan en analizar los parámetros que les permitirían entender su presente y futuro.
Curiosamente muchos estudiantes comprenden que la democracia es algo maravilloso pero no se molestan en ejercerla, dejan de alguna manera que los demás decidan por ellos.
Otro punto que los “antiguos estudiantes” remarcan es la vergonzosa permanencia de profesores y personal de la época de la dictadura, un reflejo de lo que sucede en casi todas las instituciones del país.

La Universidad y sus Relaciones Internacionales


Por Mariano Biavaschi, Agustín Miglierina y Victoria Urdampilleta


La Universidad Nacional de Mar del Plata es miembro de importantes Asociaciones Internacionales, que la ubican dentro del máximo escenario mundial de la Educación Superior.
Desde el Área de Relaciones Internacionales, que depende del Vicerrectorado, la universidad coordina, promueve y participa de acciones de Cooperación Universitaria Internacional, lo que ofrece a sus alumnos la posibilidad de acceder a distintos programas de becas para realizar cursos en exterior, y a la vez recibir extranjeros en sus aulas. Con respecto a este tema, dialogamos con la responsable del área, la arquitecta Mirta Novoa.

-¿Cómo es la situación actual en cuanto a la llagada de alumnos extranjeros a la UNMdP?-
- En este momento vienen menos de 10 extranjeros por año, ese es el número que tenemos registrado, pero es posible que la cantidad sea mayor.-

-¿Por qué?-
- Porque no todos están registrados en el vicerrectorado, ya que muchos intercambios son realizados directamente entre las diferentes Unidades Académicas, y además algunos vienen por períodos muy cortos, de un par de meses nada más, pero estamos intentando unificar todos los datos para poder tener un registro más preciso.-

-¿De donde vienen esos estudiantes y por cuánto tiempo se quedan?-
- Vienen de todos lados, tanto de Europa como de Estados Unidos y Latino América. En cuanto a la estancia, se quedan por períodos cortos, como máximo de un año, más que nada lo hacen para tomar un semestre, lo que para nosotros sería un cuatrimestre, indiferentemente que sea el primero o el segundo.-

-¿Cuáles son los requisitos que deben cumplir para participar de estos programas de intercambio?
- Primero es necesario que exista un convenio entre las universidades, para luego pedir a la Unidad Académica en cuestión que les de la “Admisión Académica”, que será tramitada en el Vicerrectorado. Además, a los alumnos extranjeros hay que dividirlos entre los que se registran mediante los convenios existentes, y los que lo hacen como alumnos vocacionales, que son los que llegan por fuera de estos.

-¿Y cuál es la situación en cuanto a los locales que hacen el camino inverso y se van?
- En cuanto a los que se van, la mayoría son estudiantes de postgrado, los alumnos de grado son muy pocos, y más ahora que el cambio no nos favorece y se hace muy costoso vivir, aunque sea por unos meses, en el extranjero si no se obtiene una beca.-

De cara al futuro

Recientemente la UNMdP se incorporó a la Asociación de Universidades Grupo Montevideo (AUGM), lo que le permitió adherirse al Programa ESCALA (espacio académico común ampliado latinoamericano) de Movilidad Docente y Estudiantil, que según la arquitecta Novoa “sirve para realizar intercambios con universidades de la región, mayormente de estudiantes de grado, y brindarles la posibilidad de cursar semestres en el extranjero, que justamente junto con la regionalización son los objetivos de la universidad”.

-Por lo tanto, ¿qué significa este logro para la institución?
-Para nosotros es un orgullo haber podido ingresar en el AUGM, porque nos ubica entre las ocho universidades más importantes del país, y nos permite relacionarnos de ahora en adelante con las instituciones más grandes del MERCOSUR, lo que será muy positivo para nuestros alumnos.-