Desafío, cambio y compromiso

Por Gerardo Fernández y Jorgelina Ferreyra



"Todos deben tener la voluntad de no dejar pasar la oportunidad de ser solidarios”, es el lema que distingue a Nunca es Tarde, el Programa de Voluntariado Social de la Federación Universitaria Argentina (FUA) que realiza alfabetización, apoyo escolar y formación ciudadana en los sectores más marginados de la ciudad.

La idea nació en el seno de la Federación Universitaria de Brasil (FUB) y se trasladó al país, justo cuando en 1995 el gobierno de Carlos Saúl Menem establecía una reforma educativa que modificaba y afectaba el proceso de enseñanza y los contenidos curriculares, pero principalmente disminuía la calidad y el presupuesto de la educación pública.

El programa se organizó bajo la figura de un director y distintos coordinadores en diferentes lugares de la Argentina. En Mar del Plata se encuentra la principal responsable a nivel nacional de la ONG, la estudiante de abogacía María Paz De León que desde 2003, junto a un equipo de personas, desarrollan tareas voluntarias y gratuitas de enseñanza y aprendizaje.

De León explicó que tienen apoyo económico del Ministerio de Educación para los planes de alfabetización. Pero el organismo estatal no subvenciona el proyecto en su totalidad, por lo que reciben la colaboración de la Facultad de Derecho, que destina un porcentaje de su presupuesto.

“Las familias consideran que la formación es importante, pero no prioritaria porque no hay movilidad social ni la esperanza de terminar de estudiar y conseguir trabajo”, afirmó.

Según la coordinadora, es el Estado el que excluye a las personas, a causa de que la escuela pasa a ser el último eslabón de contención social por la falta de compromiso de los gobernantes que desprotegen y no le brindan a los docentes las herramientas esenciales para impartir la instrucción académica.

Nunca es tarde cuenta con una gran cantidad de voluntarios que ofrecen su apoyo de dos a cuatro horas por semana en un horario a su elección. Actualmente, se encuentran trabajando en los siguientes barrios: Juramento, Libertad, Parque y Valle Hermoso, Santa Celina, Florentino Ameghino y José Hernández. A su vez, existe la proyección de trasladarlo a otros sectores periféricos.

Grandes logros son los que obtuvo este programa nacional de voluntariado. En un primer momento, en algunos lugares los chicos asistían con poca higiene y tenían problemas de violencia. Ahora los niños estudian, asisten aseados y son responsables de sus actos.

Es claro que el desafío de esta organización sin fines de lucro es recuperar los valores. El cambio es creer en el prójimo y el compromiso es la solidaridad, y reconocer que nunca es tarde para ayudar a quien lo necesita.


Los interesados en conseguir más información o participar de este proyecto solidario pueden ingresar en nuncaestardemdp.blogspot.com .

Curso para graduados terciarios y universitarios en Salud

Por Marcela Lujan

A partir de hoy, en el Centro de Bioquímicos de Mar del Plata, comienza a dictarse un curso de capacitación para graduados terciarios y universitarios relacionados con establecimientos prestadores o financiadores de la salud, certificado por la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata.
Según los organizadores, el propósito de esta iniciativa es mejorar el nivel de atención de la salud en la ciudad y además al final del curso formar un equipo de trabajo para apoyar las actividades de autoevaluación, certificación de procesos, acreditación y gestión de la calidad.
En total la duración será de 135 horas que se distribuirán en cinco encuentros mensuales de dos días cada uno a desarrollarse en Falucho 3545.

Las jornadas están previstas para los días:
Viernes 22 y sábado 23 de mayo
Viernes 12 y sábado 13 de junio
Viernes 10 y sábado 11 de julio
Viernes14 y sábado 15 de agosto
Viernes 18 y sábado 19 de septiembre.
Los horarios previstos son los viernes de 8.30 a18.30 y sábados de 8.30 a 13.30.

Para consultas inscripción Centro INUS de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNLP. Teléfono (0221) 423-5755 /(0221)427-7399, e mail:docencia@inus.org.ar

Disertación sobre drogas

Por Marcela Lujan

La Facultad de Salud de la Universidad FASTA llevará a cabo una Conferencia Magistral titulada “La epidemia de las drogas y la reacción de la Universidad y las familias” hoy a partir de las 19.
El especialista Juan Alberto Yaría -Doctor en Psicología, Master en Drogadependencia y Director del Instituto de Prevención de la Drogadependencia de la Universidad del Salvador- será quien leve adelante la exposición en la que además el público podrá hacer consultas.
La actividad se dará en el Aula Santo Tomás de Aquino de la Universidad FASTA, Falucho 3122.
El ingreso es libre y gratuito y se dirige especialmente a abogados, profesionales del derecho, de la salud, docentes de todos los niveles y público en general, muy especialmente, padres de familia interesados en esta temática.

La misteriosa arquitectura del Complejo Universitario

Por Victoria Figueroa, Maira Pizarro y Florencia Rueda



Exposición y ocultamiento

Esta intrigante paradoja parece haber moldeado la arquitectura del complejo universitario marplatense, ubicado en las calles Funes y Rodríguez Peña. Exposición continua a través de los turbios vidrios que sirven de pared externa a las aulas. Ocultamiento reflejado en descendentes y oscuras entradas. Algunos árboles, frondosos y aletargados, completan el panorama.

Durante la semana, el continuo bullicio de los miles de estudiantes que recorren los edificios, desdibujan los particulares rasgos. Pero el silencio que acompaña la soledad de los fines de semana, los hace no sólo evidentes, sino inquietantes.

Los fundamentos de este particular diseño parecerían vincularse directamente con las ideas de la represión: un edificio con frente vidriado que permite vigilar los movimientos internos, espacios reducidos que dificultan la concentración de personas y un alambrado olímpico con puntas hacia adentro, como impidiendo el escape. Escalofriante. Esta conexión tan notoria, sin embargo, no es real. Rubén Oscar Tablar, jefe del Departamento de Obras de la UNMDP, arquitecto que trabajó en la supervización de la obra durante la construcción de los dos últimos cuerpos, se encargó de derrumbar el mito.

Tablar explicó que la finalidad que el edificio poseía originariamente no era la actual. El proyecto era diseñar un centro de alta tecnología donde realizar tareas científicas. Por ende, la capacidad que posee es mucho menor a la que sería necesaria teniendo en cuenta el actual volumen de estudiantes. Debido a éste antecedente, son consecuencias inmediatas algunas dificultades arquitectónicas en el complejo.

La oficina de obras de la Universidad Nacional había proyectado construir edificios en un predio que posee en las calles Colón y 248, donde albergaría todas las unidades académicas, viviendas estudiantiles e incluso un comedor. Una suerte de “campus” al estilo norteamericano. Sin embargo, se estimó que la cantidad de personas que lo habitaría no sería suficiente, por lo que comenzó a trasladarse al complejo de Funes. Por este motivo, además de los dos edificios posteriores debieron agregar un piso donde anteriormente estaban las terrazas.


Con la intención de agrandar el estacionamiento, se tramitó con Ferrocarriles Argentinos hasta dónde llegaría el alambrado olímpico, y para no restar más espacio, originariamente se colocó la terminación hacia el lado de adentro. De la otra forma hubieran contado con 40 centímetros menos de terreno.

La obra, inspirada en el modelo europeo, carece de algunas terminaciones: faltó colocar los parasoles y todos los cierres entre los diferentes pisos para lograr el aislamiento del sonido. El hecho de que las conversaciones se escuchen de un nivel a otro obedece a deficiencias arquitectónicas, no a móviles ideológicos.

El paranoico mito es frágil como un castillo de naipes. El único fundamento que quedaría por destruir sería el sentimiento de aprensión y recelo que invade a cualquiera que recorre el complejo. Las sensaciones, a veces, pesan más que los hechos. Y así, el mito triunfa por sobre la Historia.

A veces duermo


El 42% de los estudiantes duerme entre 4 y 6 horas. La mitad de los encuestados considera que le dedica poco tiempo al descanso. El 48% dice que goza de un buen sueño.


Por Belén Colombo y Walter Varela

Previo al examen. Después del examen. En noches de salida. En vacaciones. Todos estos son momentos propicios para llegar a extremos, en especial, si se trata de dormir de más o dejar de hacerlo. Según un sondeo realizado por Aula Magna entre unos 100 estudiantes universitarios y terciarios, el 42% de los encuestados admite dormir sólo entre 4 y 6 horas por noche al tiempo que el 6% asegura dedicarle al sueño menos de 4 horas, lapso que representa poco tiempo si se tienen en cuanta las tareas, mayormente intelectuales, que realizan durante el día.

“Las principales consecuencias diurnas del mal dormir son una disminución de la calidad de vida y de la capacidad de concentrarse y de trabajar”, explica el doctor Ariel Cherro (MN 105330) y enumera entre los posibles trastornos la pérdida de memoria, aumento de la irritabilidad, dificultad en las relaciones interpersonales con familiares y amigos. Además se refiere a otros fenómenos muy comunes como el cansancio, la somnolencia diurna, la tendencia a dormir siestas y, lo más riesgoso, la posibilidad de sufrir accidentes automovilísticos o laborales. En definitiva, “un menor bienestar físico, mental y emocional”.

-¿Qué cantidad de horas es aconsejable dormir?

-Se ha demostrado que aquellos adultos que duermen menos de 4 horas o más de 9 tienen una mortalidad más elevada. De allí que la recomendación es, generalmente, dormir 7 u 8 horas diarias, pero siempre teniendo en cuanta las variaciones.

Si bien el 38% de los consultados calculan sus horas de sueño entre 6 y ocho, es decir, dentro de lo recomendado, más allá de la cantidad, como en la mayoría de las cosas, lo más importante es la calidad de las horas que se dedican a apoyar la cabeza en la almohada. Mientras Cherro confirma que el punto fundamental es que el sueño sea reparador y que permita realizar las actividades diarias sin dificultades, las encuestas por su lado, revelan que el 50% de los estudiantes cree que duerme poco y al mismo tiempo el 48% cree que sus periodos de sueño son de buena calidad, dejando la relación cantidad-calidad en “poco pero bueno".

Con la almohada pegada

Si de extremos se trata no hay que olvidarse de aquellos para los que dormir es un vicio que se impone a todos los otros posibles, grupo al que bien podrían pertenecer el 14% de los encuestados, que duermen más de 8 horas diarias. Sin embargo, cabe también hacer una defensa de la nunca bien ponderada siesta que, según el doctor Cherro es una necesidad fisiológica y de gran utilidad especialmente después de comer.
Por otra parte el especialista alerta que dormir en exceso generalmente es “un signo de alarma de alguna enfermedad subyacente, como puede ser el hipotiroidismo, la depresión, la narcolepsia o alguna patología del sistema nervioso central”, aunque también puede ser un efecto secundario a un medicamento o a un mal descanso nocturno, por lo que en determinados casos es mejor sacarse la duda consultando con un profesional.

No entiendo

Muchas veces las estrategias de estudio fallan o no existen. El alumno pasa más tiempo tratando de estudiar que durmiendo, hasta llegar al punto en que no entiende nada.
“En diferentes estudios clínicos con gran cantidad de pacientes se ha demostrado que el insomnio produce déficits cognitivos que reflejan bajos niveles de atención, concentración y agudeza mental, además de menor habilidad para razonar y resolver problemas, es decir, un buen descanso es fundamental para la fijación de los conocimientos adquiridos en horas de vigilia”, afirma Cherro y recomienda a los estudiantes “tener horarios organizados, tratando de conservar el sueño nocturno, ya que muchas veces se le resta tiempo al sueño con horas de estudio, y a largo plazo esto no es beneficioso para la salud ni para el ámbito académico”.

Alquileres: “Se busca compañero de cuarto silencioso, con dinero y ganas de cocinar”


Por Eugenia Pandín, Florencia Perissé y Gonzalo Gobbi.

Mar del Plata cuenta actualmente con un alto porcentaje de jóvenes que año tras año se instalan en la ciudad con la finalidad de estudiar una carrera determinada en el amplio abanico de posibilidades que ofrecen las universidades e institutos locales. A la hora de mudarse de ciudad, llegar, adaptarse, el arraigo y la incertidumbre del cambio, son algunas de las cuestiones que habrá que superar, aunque sin duda uno de los mayores obstáculos resulta ser: “¿Dónde voy a vivir?” y “¿Cuánto voy a pagar de alquiler?”.
Tras consultar precios, recorrer distintos barrios y visitar decenas de inmobiliarias, surge la ineludible idea de la convivencia: “¿Y si alquilo con un amigo o amiga?”, “Me va a salir menos, pero… ¿voy a poder estudiar en paz?”, “¿Quién va a cocinar y quién querrá lavar los platos?”. Positivas y negativas son las experiencias al respecto. “Los dos primeros años de la carrera los hice compartiendo un departamento de dos ambientes con mi compañera, fue insoportable y ahora sola me siento más tranquila”, sostuvo Lucía, estudiante de 3º año de Diseño Gráfico. “Prefiero compartir el departamento porque limpiamos entre los dos, nos arreglamos bien con la comida, nos damos pilas para estudiar y al final terminamos pagando menos”, aseguró por el contrario Ricardo, alumno de 2º año de la carrera de Contador Público Nacional
A pocos meses del inicio del último mes del año, diciembre se convierte para muchos en una palabra que alude al alivio del estudio y paralelamente al comienzo de un creciente acumulador de estrés, pues es el período en el que hay que entregar el departamento, muchas veces con la incertidumbre de saber si ese mismo lugar será el que el estudiante ocupará el año siguiente, o si por el contrario deberá emprender un nuevo paseo de puertas giratorias por las inmobiliarias marplatenses en busca de un inmueble disponible a partir de marzo para retomar la carrera.

Burbuja inmobiliaria

Vivir solo y/o mudarse no son cuestiones simples. La variabilidad en los precios no solo afecta a los productos sobre las góndolas del supermercado, al transporte, a la indumentaria y a la educación, sino que naturalmente los valores de los alquileres han aumentado y varían notablemente según la zona y las condiciones del departamento.
En ese sentido, Perla Tomachio, empleada de la inmobiliaria Pezzati, reconoció que a lo largo 2008 el valor de los alquileres se ha incrementado en alrededor de un 20% y subrayó que los requisitos que se le solicitan a un estudiante para rentar un inmueble, son exactamente los mismos que se les exigen al público en general -a diferencia del recibo de sueldo-. “Se les pide una garantía propietaria, que normalmente son los papás los que se ocupan, y algunos pagan por adelantado y otros lo hacen mes a mes, eso depende del departamento y de la inmobiliaria que lo esté manejando”, explicó.
Si bien la mayoría de las inmobiliarias extienden sus contratos a 9 meses para los estudiantes, en otros casos los plazos son únicamente de 24 meses, con el objetivo de asegurar la permanencia del inquilino en el lugar. Sin embargo, Tomachio aseveró que “hay muchos jóvenes que prefieren firmar contrato por 24 meses, lo que les asegura el mismo departamento durante dos años de la carrera y les permite instalarse y ambientarlo a su gusto”.
Consultada acerca del tipo de vivienda más solicitada por los jóvenes que deciden residir en la ciudad para llevar adelante sus estudios, la empleada sostuvo que “si bien la mayoría de las veces los chicos buscan algo cómodo de uno o dos ambientes, existen casos de personas que estudian una carrera, como podría ser arquitectura, que obligadamente les demanda un espacio físico mas grande, por lo que deben pensar en tres o cuatro ambientes”. Finalmente, Perla Tomachio aseguró que esta situación se ha agravado en los últimos cinco o diez años debido a que, según su convicción, “Mar del Plata está preparada para el turismo pero no para recibir a tantos estudiantes de otras ciudades”.
Emprender una tarea universitaria o terciaria no resulta nada fácil, trabajar y estudiar al mismo tiempo mucho menos, y al parecer, la búsqueda de un inmueble adecuado resulta ser otro inevitable dolor de cabeza y bolsillo por el que el estudiante, y sus padres, no podrán dejar de atravesar a la hora de mudarse de ciudad.

Pensionado


Por Belén Colombo y Walter Varela

Sueña el despertador y salto de la cama. No es el mío, vuelvo a dormir. Cosas que pasan cuando uno comparte la habitación. Finalmente reconozco la melodía minutos más tarde, me incorporo en la cama y me estiro como si hubiera dormido en la cáscara de una nuez. Achino los ojos y miro hacia el baño: otra vez ocupado. Siento por un momento la tentación de volver a zambullirme en la cama.

La vida en una pensión no es fácil, tiene sus pros y sus contras. La decisión de vivir en estos hospedajes la toma uno pero en realidad el que manda es el bolsillo.

-Todo es plata pibe, todo es plata.- Me dice el encargado mientras me convida un mate.
Me lanza la enseñanza del día como todo un poeta, mientras yo espero mi turno para cocinar algo en la pequeña cocina y me imagino sacando número como en un banco, pero no para abrir una cuenta corriente sino para lavar los platos.
De pronto mi vida toma un rumbo inesperado, abro la heladera con ansias de comer una de las empanadas que quedaron de anoche. Busco y sigo buscando. No me resigno. Las empanadas no aparecen y cada vez tengo más hambre.

-¡Pero la puta que los parió ¿quién se comió mis empanadas?
- Dejá, no te hagas drama, yo te invito de mi almuerzo.
Quien diría que una demostración famélica de bronca podía llegar a producir un acto solidario. Sin embargo a veces pasan cosas buenas en la convivencia, que hacen que uno se sienta menos solo y se identifique con otros que están “en la misma”, tanto que en ocasiones hasta estudiar es más fácil.

Ponerse de acuerdo

Esta tarde sigo estudiando para el final y no me resulta sencillo. Esta tarde alguien escucha a Madonna a todo volumen, yo intento leer. Después de un tiempo uno se acostumbra a estudiar en condiciones incluso hostiles, apartarse del mundo, abstraerse y sólo pensar en lo importante para aprobar.
La comida y las visitas en las habitaciones están prohibidas. En las habitaciones generalmente hay comida. Y visitas también.En estos casos todo depende. En general sólo se trata de ponerse de acuerdo.

Una vez por día saco cuentas. Me imagino en un departamento sólo con todos los beneficios de la independencia. Y saco cuentas, por eso me quedo. Tengo televisión por cable, calefacción, luz eléctrica, gas: todos los servicios y ninguna factura. Después de todo, ¡qué bien que se vive en la pensión!